domingo, 7 de agosto de 2022
Que harán?....crucemos dedos!!!
Oviedo afronta la rehabilitación de dos de las joyas más importantes de Ildefonso Sánchez del Río
La reforma del Palacio de los Deportes será «lo más respetuosa con el proyecto» y la nave de cañones se convertirá en un polo empresarial
ROSALÍA AGUDÍN
OVIEDO.
Domingo, 7 agosto 2022, 08:41
Ildefonso Sánchez del Río Pisón (Haro, La Rioja, 1898) terminó sus estudios en la Escuela Especial de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos en 1922, por lo que comenzó su prolífica carrera hace justo un siglo, cuando logró el puesto de ingeniero del Puerto de San Esteban de Pravia. Trabajo que ejerció durante tres años, los últimos doce meses compaginando dichas labores con las de ingeniero del Ayuntamiento de Oviedo. Un cargo que ostentó durante una década y media, dejando una huella importante; hasta el punto de que es Hijo Adoptivo de Oviedo desde 1979. Sus obras se extienden por toda la geografía local, desde Trubia hasta La Corredoria. Y ahora, casualmente coincidiendo con ese centenario, dos de sus joyas más emblemáticas se someterán a una reforma: la nave de cañones de La Vega para transformarse en un polo biosanitario y el Palacio de los Deportes para aumentar el aforo, respetando el proyecto original.
En 1925, recuerda el arquitecto municipal del Ayuntamiento de Siero, José Benito Díaz, firmó su primera obra en la capital: el paraguas de hormigón del Oviedo Antiguo, cuya estructura original daba cobijo a las lecheras que venían de los pueblos limítrofes a vender sus productos. Pero como otras muchas obras, fue bombardeada durante la guerra civil, lo que obligó a su reconstrucción. Una réplica de este paraguas se encuentra en la plaza de los Cuatro Caños de La Corredoria, con un propósito similar. Cuenta el profesor Luis Manuel Villa García en 'Los paraguas de hormigón armado del Principado de Asturias', que se levantó para «atechar a las lavanderas, que acudían» a la fuente. Ahora, es un elemento más de un entorno declarado Bien de Interés Cultural que el Ayuntamiento quiere mejorar. El concejal delegado de Edificios y Patrimonio, Luis Pacho, anunció hace diez meses que ya existe un proyecto para eliminar el ennegrecido de la estructura provocado por la contaminación y el paso del tiempo, aunque sin fecha de ejecución.
Su obra siempre han tenido un carácter funcional. En 1927, la capital asturiana tenía tres depósitos de agua y necesitaba otro. El cuarto lo diseñó Sánchez del Río en una parcela entre la Facultad de Economía y Empresa y los depósitos de El Cristo, donde también plasmó una de sus señas de identidad: sus estructuras en forma de paraguas. Definió, además, y según la publicación 'En Perspectiva', «el esqueleto de la cubierta en hormigón armado, justificando así los bajos costes económicos que suponía frente a otras opciones existentes y acallando las voces contrarias al diseño». Bajo la denominación de los depósitos de El Picayón se hizo una planta circular de cincuenta metros de diámetro, con una capacidad de 10.000 metros cúbicos. Tal fue su éxito que después replicó este diseño para la construcción del depósito de Trubia, Turón y dos en Siero, donde también fue ingeniero municipal.
Su estancia en Oviedo coincidió también con la fundación oficial del Real Oviedo como club, el 26 de marzo de 1926, disputando sus primeros partidos entre Fozaneldi y Teatinos. La historia de la entidad cuenta que su debut en la División de Honor trajo otra novedad: el estreno del nuevo campo después de que las selecciones de España y Yugoslavia inaugurasen el Estadio de Buenavista. Unas instalaciones muy novedosas para la época porque «disponían de una tribuna única hasta la fecha, sin columnas que sujetasen la visera» obra de Sánchez del Río. Los aficionados vivieron días de gloria pero solo queda su recuerdo en la memoria colectiva y las fotografías. En 2003 la piqueta destruyó el antiguo Carlos Tartiere para construir el Palacio de Congresos y Exposiciones.
En la siguiente década, la de los años treinta, la Revolución de 1934 y la guerra civil española causaron numerosos daños en dos de las obras más emblemáticas de Oviedo y Sánchez del Río participó en su reconstrucción. Se trata del Teatro Campoamor, que este año celebra su 130 aniversario, y el Filarmónica. «Sus obras -prosigue Díaz- se extienden por toda España» y cuenta de ello es que también ayudó en la reforma del Teatro Jovellanos de Gijón.
Fue en los años cuarenta cuando Sánchez del Río dejó su puesto en Oviedo y se mudó a Madrid, aunque su vinculación con Asturias se mantuvo y creó a partir de entonces dos de sus obras más destacadas: la nave de cañones y el Palacio de los Deportes. El primer taller se emplaza en el margen noreste de la fábrica de armas de La Vega, donde se elaboraron las piezas de cañones para armamentos, con una superficie de 5.184 metros cuadrados a partir de tres naves adosadas.
Fue en 2012 cuando la producción se centró en Trubia. En todo este tiempo tan solo ha habido usos culturales esporádicos, pero la situación cambiará tras la firma del protocolo de reordenación de estos terrenos, donde se detalla que el Principado comprará este taller por unos cuatro millones de euros y lo «rehabilitará por completo». Para ello, anunció hace una semana el presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, Carlos Paniceres, ya se han conseguido dos millones de euros de fondos europeos.
Su «obra culmen»
Las reseñas sobre su legado elevan el Palacio de los Deportes a su «obra culmen». Su construcción comenzó en 1961, promovida por el alcalde Manuel Álvarez Buylla, y la dirección de la obra recayó en Sánchez del Río. Ahora el Ayuntamiento lo reformará para sacar las pistas de atletismo y aumentar su aforo, invirtiendo unos 20 millones de euros.
Un proyecto realizado por VA Arquitectos, encabezado por Daniel Villanueva y Alfredo Antuña. Este último explica que «restauraremos el edificio siendo lo más respetuosos». La característica cubierta, prosigue, recuperará el gris original de hormigón gracias a que pondrán en marcha uno de los diseños que Sánchez del Río incluyó «en la memoria de los planes» pero no se pudo realizar en aquella época. Estará formada por zinc y también habrá «graderíos en los fondos como había en el proyecto original»; el que diseñó el prolífico ingeniero que antes de fallecer, en 1980, dejó este importante legado en la capital.
TEMASOviedo
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