sábado, 8 de abril de 2023
Muy bueno lo de....DIEGO CANGA VS.Gestor de Fincas.......
Feijóo, Canga, la gata de Lewis Carroll y las ratas
La senadora Mercedes Fernández es como el gato Cheshire, con la misma capacidad para aparecer y desaparecer y, sin embargo, estar siempre ahí
Por
Víctor Guillot
8 abril 2023
Pilar Fernández Pardo, Ángel Puamariega, Núñez Feijóo, Pablo González, Diego Canga, Mercedes Fernández y Álvaro Queipo en el Campo Valdés.
Recomendados
Feijóo, Canga, la gata de Lewis Carroll y las ratas
8 abril 2023
«El asturianismo va por modas: lo vasco, la Chunta, Compromís, las CUP… IAS nació contra eso»
7 abril 2023
Millones en dinero público y cuotas “voluntarias” para financiar a Educatio Servanda, la fundación respaldada por Sanz Montes
7 abril 2023
“La administración trata al ganadero como si fuera menor de edad”
7 abril 2023
Víctor Guillot
Víctor Guillot
Víctor Guillot es periodista y adjunto a la dirección de Nortes. Ha trabajado en La Nueva España, Asturias 24, El Pueblo de Albacete y migijon.
Ha sido muy comentado esta semana, en el entorno de la derecha asturiana, entre sonrisas sembradas de malicia y suspicacia. Se trata de la buena sintonía expresada entre el presidente del PP y senador, Alberto Núñez Feijóo y la ex-presidenta de los populares asturianos, y también senadora Mercedes Fernández. Hay algo connatural entre ellos: forman parte de la tradición, comparten pasado y, sobre todo, comparten escaño en el Senado. Y en vísperas de la celebración de la Semana Santa, también compartieron esta semana en un mismo escenario, junto a la estatua de Octavio Augusto, en el Campo Valdés, con el horizonte de San Lorenzo a sus espaldas, un acto de campaña sencillo, austero, con paseo hasta la tienda de productos asturianos Korinto, en la calle Corrida.
Núñez Feijóo, Mercedes Fernández y Álvaro Queipo.
Lo que una el Senado, que no lo separe nadie. Hay más vínculos políticos, más afinidades en la Cámara Alta del parlamento español, que en la directiva del PP asturiano. Era algo que se pudo percibir el pasado miércoles y que sirvió para constatar la distancia ártica que separa al ex-presidente gallego del candidato comunitario, Diego Canga, por mucho que éste se empeñe en compartir con el líder popular un mismo plano ante las cámaras. Feijóo llegó al mediodía a Gijón después de haber visitado, a primera hora de la mañana, la zona cero de los incendios en Valdés y Tineo. La jornada anterior, el líder popular había estado paseando por las calles de Sevilla, expresando su fervor religioso como un elemento identitario del partido y la ideología que profesa. De Sevilla es también Elías Bendodo, senador e las Cortes Españolas desde 2022 y Secretario General del PP. Y senador es también el Vicesecretario de Organización del partido, Miguel Tellado, desde el año pasado. Nunca había concentrado tanto poder político el Senado hasta entonces, pensaba yo mientras contemplaba la estatua de Octavio Augusto. De modo que es fácil comprender que en esos despachos de la calle Bailén se habla de Asturias más que en las oficinas de la calle Azcárraga.
Cherines es una senadora astuta, aliada del tiempo, con el adn popular a prueba de cualquier circunstancia. También es una mujer orgánica, que sabe manejar las piezas del partido para conservar su influencia, incluso, cuando ya no está al mando de nada. Como el gato de Lewis Carrol, como el gato de Alicia, nunca está del todo ahí. El miércoles volvía a sonreír. Estaba refulgente, pletórica, triunfal, sin haber ganado nada, sin haber perdido nada. El acto en Gijón no tuvo mayor trascendencia local. Feijóo ejerció de candidato autonómico, arrojando sus críticas a Barbón y a Pedro Sánchez mientras Canga ponía en práctica un perfil funcionarial, más próximo al de un gestor de fincas, con una mirada puesta en la Comisión de Servicios Jurídicos y otra en su casa. El hombre comunitario es, además, un hombre invisible, caricato de quien se siente pagado de sí mismo. Todo el mundo cuenta con ello. La impresión principal es que nadie, en el partido, le presta mayor interés. Ni siquiera en una comparecencia electoral. La comitiva popular abandonó el Campo Valdés en dirección a la calle Corrida, agasajando a su líder, hasta que llegaron al café Korinto, donde se sirven los mejores churros de Gijón y se practica la tertulia entre periodistas. Pablo González, el último de la fila, los invitó a entrar a la tienda donde se ofertan productos asturianos. Para entonces, Cherines ya había desaparecido, como el gato de Lewis Carroll.
Mercedes Fernández no necesitó hacer ni decir nada. Sigue conservando el halo de quien fue lideresa del PP local. Es la gata Cheshire en el cuento de Alicia. Goza de la misma capacidad para aparecer y desaparecer, dejando el rastro de una experiencia política, en el fondo, tan poderosa que basta su dibujo en el aire para arrinconar o atraer a Álvaro Queipo en la postal conservadora. El PP es un partido paradójico, un País de las Maravillas sin Alicia y quien sabe si, en el fondo, con una Pilar Fernández Pardo que mira a través del espejo dispuesta a engolfarse de poder cuando comience la próxima legislatura. Si quieren enterarse de lo que sucederá en el PP asturiano después del 28 de mayo, pregunten mejor en el Senado.
Por cierto, en el Korinto nadie compró nada. Qué ratas.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario