jueves, 29 de agosto de 2019

Boris+The Queen...la cagaron!

Escándalo en el Reino Unido por la suspensión del Parlamento




Boris Johnson pretende evitar el bloqueo a una salida de la UE sin acuerdo

Escándalo en el Reino Unido por la suspensión del Parlamento
Británicos contrarios a salir de la Unión Europea manifestándose ayer frente a la residencia del primer ministro, Boris Johnson, en el 10 de Downing Street (AP)
En sólo un mes Boris Johnson ha hecho historia y conseguido lo que ninguno de sus predecesores como primer ministro británico, ni tan siquiera Neville Chamberlain, tristemente célebre por llegar a un acuerdo con Hitler: ha puesto a la vieja y noble democracia inglesa contra las cuerdas, ha suspendido el Parlamento por razones políticas de partido, y ha sido denunciado por la oposición como un dictador. No El gran dictador de Chaplin, sino en ­todo caso un oportunista rubio sin demasiados escrúpulos.
En Londres, Birmingham, Manchester, Edimburgo, Milton Keynes, Chester, Bristol, Cambridge, Durham, Brighton y Cardiff, delante de las estaciones de tren o los ayuntamientos, frente a estatuas de héroes locales o en centros comerciales, se improvisaron ayer por la tarde manifestaciones contra la suspensión de la Cámara de los Comunes , con paraguas en solidaridad con los estudiantes de Hong Kong y pancartas que decían “manos fuera” y “defendamos nuestra democracia”, sólo horas después de que Johnson provocara un terremoto político de nueve puntos en la escala Richter, en una de las jornadas más dramáticas que se han vivido en Westminster en mucho tiempo.

Objetivo

El premier prefiere una moción de censura a una ley que retrase el Brexit de nuevo

El propósito de la acción sin precedentes de Johnson, aunque él lo niegue, es evidente: reducir las sesiones parlamentarias que quedan hasta el 31 de octubre, y hacer lo más difícil posible que los Comunes impidan la salida de la UE en esa fecha, obligándole a pedir una nueva prórroga a Bruselas o descartando un Brexit sin acuerdo. El premier tomó la medida al día siguiente de que la oposición se pusiera de acuerdo en desafiarlo por la vía legislativa. La respuesta del bloque eurófilo, además de denunciar “la afrenta constitucional” y el “ataque a la democracia”, ha consistido en acelerar los trámites legales para llevar el tema a los tribunales (en Escocia ya hay abierta una causa), y extremar la coordinación para sacar provecho de los pocos debates parlamentarios que va a haber.
El pretexto utilizado por Johnson es la puesta en marcha de una nueva legislatura el 14 de octubre, siendo habitual que el Parlamento no esté en funciones en las jornadas precedentes. Pero si bien técnicamente su conducta puede ser irreprochable, ello es mucho más discutible en el contexto histórico del Brexit, cuando la mitad del país quiere acabar con cuatro décadas largas de pertenencia a la UE, y la otra mitad se resiste. El exministro de Economía Philip Hammond y el speaker John Bercow se han llevado las manos a la cabeza. La primera ministra escocesa Nicola Sturgeon ha comparado el comportamiento de Johnson con el de un dictador. La líder conservadora de ese mismo país, Ruth Davidson, estaba anoche a punto de dimitir.

Respuesta

Los tribunales decidirán si el mandatario ha actuado bajo la ley y la tradición

Con todo esto, los líderes europeos permanecieron callados como muertos, en parte por no interferir en los asuntos políticos de un Estado todavía miembro, y en parte para no reforzar la idea –alentada por Johnson– de que el Gobierno del Reino Unido puede arrancar un trato mejor de Bruselas silenciando a su propio Parlamento. Lo que quiere la UE es que haya una mayoría en Westminster para sacar adelante una versión del acuerdo de Retirada similar a la que aceptó Theresa May o que haya una nueva prórroga.
La reina Isabel no tuvo consti­tucionalmente más remedio que aceptar la suspensión del Parlamento, al tratarse de una recomendación de su primer ministro, pero tanto el líder laborista Jeremy Corbyn como la liberal Jo Swinson han pedido audiencia a la monarca. En vista de las circunstancias, la opción de una moción de censura, aplazada veinticuatro horas antes, ha vuelto a ganar peso como tal vez la única manera de frenar a Boris. Un líder que no ha salido de las urnas, sin mandato electoral, escogido por los militantes conservadores que constituyen sólo un 0,1% del electorado, y que casi lo primero que hace es suspender el Parlamento. Grande como el de Chaplin o pequeño, algunos lo llaman dictador.

No hay comentarios: