miércoles, 7 de marzo de 2018

En camino...una nueva Duro Felguera....



Foto: Sede de Duro Felguera en Gijón. (EFE)
Sede de Duro Felguera en Gijón. (EFE)
Duro Felguera se reunió este martes con la banca para ultimar los detalles de su plan de reestructuración, que previsiblemente será aprobado la próxima semana por el consejo de administración. La operación consiste en una inyección de capital por 125 millones de euros, que dará a los inversores que acudan a la oferta pública de suscripción (OPS) entre el 89 y el 91% del capital de la compañía asturiana. Los accionistas actuales apenas se quedarán con entre el 3 y el 5% de la sociedad.
Por tanto, la dilución será prácticamente del 95%, por lo que las familias Arrojo y Arias, los mayores accionistas del grupo de ingeniería, perderán 'de facto' toda su participación. La primera, que hasta el pasado mes de noviembre mantenía la presidencia de la sociedad a través de Ángel del Valle, es dueña actualmente del 24,5% del capital, mientras que la segunda atesora el 10%. Por su parte, la familia Ybarra, accionista histórica de Vocento, controla un 5% que adquirió en 2013 y del que ha perdido casi toda su inversión.
A las 8:45 de este miércoles, la CNMV suspendía de cotización cautelarmente las acciones de Duro Felguera debido a la "retención de información privilegiada".
Aunque no está decidido todavía, fuentes financieras indican que el precio de las acciones que se vendan en la ampliación de capital va a oscilar entre los 0,10 y los 0,13 euros por título. Es decir, se ofrecerán con un descuento de entre el 60 y el 75% sobre el precio actual en bolsa. Duro Felguera, que cotiza al nivel más bajo en 16 años, se ha revalorizado un 18% en 2018 ante la perspectiva de que consiga eludir el concurso de acreedores.



La banca, que ha dado el visto bueno a este esquema de reestructuración, se quedará con un 6% de la nueva Duro Felguera. Pero en un principio no entrará en el accionariado. Este paquete lo dispondrán a través de dos tipos de productos convertibles que podrán ejecutar a partir del segundo año, una vez que se realice la ampliación de capital. El objetivo es evitar situaciones como las que se dieron enIsolux, empresa que ha acabado en liquidación, o en Abengoa, de la que afloraron participaciones mientras eran acusados por los anteriores gestores de provocar la insolvencia provisional.

Nuevo retraso en las cuentas

La operación deberá ser ratificada la próxima semana en un consejo de administración extraoardinario, convocado expresamente para bendecir las condiciones y que deberá aprobar el orden del día de la junta de accionistas que valide la reestructuración. La banca confía en que los consejeros ratifiquen el acuerdo, por el que los acreedores dan por perdido el 75% de la deuda que le prestaron —320 millones— para reducir el pasivo a apenas 85 millones. Además, los acreedores, liderados por Santander y Sabadell, han accedido a aportar 25 millones adicionales para garantizar la viabilidad de Duro Felguera a corto plazo y a concederle 100 millones en avales.
Mientras tanto, la compañía se ha comprometido a presentar este viernes las cuentas anuales de 2017, que debía haber anunciado el pasado 28 de febrero. El consejo, ante la complicada situación interna, pidió una dispensa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) para remitirle sus estados financieros. Sin embargo, fuentes proximas al grupo indican que Duro Felguera va a pedir otra dispensa y que no hará públicas sus cuentas hasta el miércoles de la próxima semana.
Se espera que las pérdidas del pasado año se acerquen a los 200 millones de euros, unos números rojos que incluirán fuertes provisiones para limpiar el balance de proyectos fallidos y litigios, con el objetivo de dejar la sociedad lo más atractiva posible para la ampliación de capital.

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