lunes, 25 de noviembre de 2019

Revueltas en Mas País...

Rebelión entre las bases del partido de Errejón, Más País


El fracaso electoral y la gestión de la derrota destapan la ruptura interna


Rebelión entre las bases del partido de Errejón, Más País
Íñigo Errejón en la noche electoral flanqueado por Rita Maestre e Inés Sabanés (Ángel Manzano / EP)
Más País está totalmente roto entre Íñigo Errejón, los cuatro miembros de su círculo de confianza, y el resto del partido”. La frase es de un destacado miembro de la formación en Madrid, pero podría haberla pronunciado perfectamente cualquier otro compañero de siglas de EuskadiMurcia Catalunya.
En Barcelona, de hecho, es donde se ha hecho más visible el cortocircuito existente entre el puente de mando y los cuadros dirigentes territoriales. Un conflicto que comenzó a larvarse en campaña y estalló tras los nefastos resultados de la formación en esta circunscripción, donde Errejón colocó a un desconocido, Juan Antonio Geraldes, para disputarle el espacio electoral al partido de Ada Colau.
Por medio de un manifiesto remitido a algunos medios, los voluntarios de Más País en Barcelona denuncian “el trato recibido por la organización en los últimos días”. El texto, firmado entre otros por la candidata de Més Barcelona al SenadoJennifer Salmerón, pretende destapar las “conspiraciones y acusaciones sin fundamento alguno” emprendidas por la dirección del partido una vez llegada la hora de analizar los resultados electorales.
“Queríamos debatir de política, algo que parece ser pernicioso en un partido político. Ante esto, el mensaje mandado desde Madrid ha sido el de seguir colaborando en nuestros ámbitos, aceptar quién manda y tratar de limar asperezas con el tiempo”, prosiguen, “y que se traduce en trabajar gratis y callarnos”.
La consigna de acallar las críticas ha quedado en evidencia en el propio sistema de mensajería interno del partido donde los administradores del grupo de Més Barcelona han eliminado los mensajes que cuestionan a la actual dirección, a la que acusan de que “no consensúa, ni debate, ni comparte nada”.

En Barcelona, los críticos denuncian la censura de los mensajes que acusan a su líder de personalismo

Por no hablar de Murcia, donde las promesas iniciales de cooperación para enrolar a miembros de Unidas Podemos y dar forma a la candidatura desaparecieron tan pronto empezó la campaña, abandonando a los activistas a su suerte.
En Madrid el panorama es muy similar: se han multiplicado en los últimos días los miembros desilusionados con el proyecto tras considerar que han sido “utilizados” para los intereses de unos pocos, en referencia al equipo de confianza de Errejón.
“La militancia, y algunos concejales y diputados regionales, nos hemos dejado la piel y rascado el bolsillo en una campaña improductiva porque la dirección ha trabajado de espaldas a nosotros”, lamentan.
Un argumento que rima con las explicaciones que ofreció la ex número dos de Más Madrid en la Cámara de VallecasClara Serra, al anunciar su dimisión en vísperas electorales con un sonoro portazo en que rehuía del “hiperliderazgo” y de apelar a la “cultura del enemigo interno” a la hora de asumir las discrepancias.
Ahora se entienden mejor algunos reproches públicos dedicados por Manuela Carmena a Íñigo Errejón en la recta final de campaña. En el cierre en València, reventó el acto alabando a Irene Montero (Unidas Podemos) “por sus actos” y por ser “consciente del papel que debe ejercer la izquierda”. En Bilbao cuando, arropando al candidato Txema Urkijo, la exalcaldesa declaró que estaba allí por él, “porque los ciudadanos no deben fijarse sólo en las promesas de un político, sino más que nada en su trayectoria”.
Con todo, en Madrid no tienen pensado, al menos de momento, saldar cuentas con Errejón de puertas hacia fuera ni firmar manifiestos. No quieren romper lazos, sino ser más sutiles en un plan a medio plazo justificado por el peso de Más Madrid en Ayuntamiento Asamblea.
De hecho, Más País es hoy, sobre todo, Más Madrid como se puso en evidencia en la campaña y en los propios resultados de la formación el 10 de noviembre. El partido creado por Errejón sólo sobrevivirá si sobrevive en Madrid y logra reconstruir los puentes que ha destruido una aventura política precipitada y mal pensada.

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