sábado, 28 de octubre de 2017

Ninis Vs.Millenials....

Antes del estallido de la crisis económica surgió con fuerza en España el término 'nini' para referirse a los jóvenes que ni estudian ni trabajan. En esos años de bonanza económica, muchos españoles decidieron abandonar los estudios y posponer su entrada en el mercado laboral, ya que encontrar un empleo era tan fácil como ponerse a buscarlo. En ese momento, llegó a habermás de 350.000 jóvenes de entre 16 y 24 años que se quedaban en su casa porque querían y así se lo confesaban al INE cuando realizaba las encuestas de la EPA.
Una década después, las condiciones del mercado laboral son mucho más agresivas y lo normal es que los jóvenes tengan complicado acceder a un empleo. Hoy es impensable acceder al mercado laboral sin una buena preparación y un ímprobo esfuerzo para encontrar trabajo. La consecuencia es que ya son minoría quienes se quedan en casa porque no quieren estudiar ni trabajar, puesto que el problema que tienen es la dificultad para encontrar un trabajo.
El número de 'ninis' voluntarios ha caído hasta el entorno de los 230.000 jóvenes, cifra estable desde 2015 y que supone un descenso del 35% desde 2005. Al mismo tiempo, la recuperación del empleo permite engancharse al mercado laboral a otros jóvenes, lo que reduce el número de 'ninis' involuntarios, esto es, aquellos a quienes les gustaría trabajar pero no pueden.
La suma de ambos hace que el número total de 'ninis', voluntarios e involuntarios, haya caído hasta 606.200 personas, el mejor dato desde el año 2005, el anterior mínimo de la serie histórica elaborada por el INE desde 2004. Para que sea comparable por trimestres, el cálculo se realiza con la media móvil de un año completo, así se eliminan los efectos estacionales.
El número más elevado de 'ninis' se alcanzó en 2009, año en el que llegó a haber 900.000 jóvenes sin trabajo ni empleo. Desde entonces ha ido cayendo rápidamente, hasta el punto de que hoy son un tercio menos. En un primer momento, el descenso se produjo porque muchos de ellos retomaron sus estudios para mejorar su empleabilidad o incluso para cambiar de sector económico (el desplome de la construcción afectó especialmente a esta franja de edad).
Antes de la crisis, el número de jóvenes entre 16 y 24 años que estudiaban no alcanzaba los 1,9 millones y actualmente está en los 2,3 millones, el mejor dato de toda la serie. En total, el número de jóvenes que está formándose ha crecido un 21% a lo largo de la crisis. Datos que reflejan que los jóvenes han respondido al deterioro del mercado laboral mejorando su cualificación, un proceso que es común a la mayoría de países desarrollados.
El número más elevado de 'ninis' se alcanzó en 2009, año en el que llegó a haber 900.000 jóvenes sin trabajo ni empleo
A partir de 2013, el número de 'ninis' aceleró su caída gracias a la recuperación del mercado laboral. Lentamente, los jóvenes que estaban buscando trabajo consiguieron uno y pasaron de estar en el grupo con peores connotaciones al mejor: el de ocupados. La caída del paro juvenil ha reducido el número de 'ninis' en 350.000 jóvenes, un descenso del 40% en menos de cuatro años.

Una generación comprometida

A pesar de las críticas vertidas contra los 'millennials', los datos de la Encuesta de Población Activa demuestran que se trata de una generación que se está esforzando para salir adelante y encontrar su hueco. El último dato del INE muestra cómo los jóvenes están empezando a acceder con fuerza al mercado laboral a pesar de todas las dificultades. El número de ocupados de entre 16 y 24 años superó el millón de personas al cierre de septiembre, el dato más alto desde 2011.
La recuperación del mercado laboral para los más jóvenes llegó con cierto retraso, ya que hasta 2014 estuvo destruyendo empleo, mientras que el resto de la economía ya creaba empleo neto. Sin embargo, el crecimiento desde entonces ha sido más rápido, hasta el punto de que hoy hay un 46% más de jóvenes trabajando.
La tasa de paro juvenil sigue siendo muy elevada, por lo que queda todavía mucho espacio para mejorar. En concreto, el porcentaje de desempleados de entre 16 y 25 años cayó en el tercer trimestre por debajo del 36%, lejos del 57% que llegó a alcanzar en los peores momentos de la crisis, pero todavía una cifra muy elevada.
La diferencia hoy es que una buena parte de los parados jóvenes se siguen formando mientras buscan un empleo. Cuando estalló la crisis, apenas el 28% de los desempleados de esta horquilla de edad estudiaba. Pero, a medida que la crisis se iba agravando, los desempleados retomaban su educación, hasta el punto de que más del 37% llegó a estar formándose en 2014, cifra que se ha mantenido prácticamente invariable hasta la actualidad.
Todos estos datos muestran un doble cambio en el comportamiento de los 'ninis' hasta llegar a la situación actual. En un primer momento, cuando estalló la crisis, muchos jóvenes salieron del mercado laboral y los que todavía no trabajaban prolongaron sus estudios para mejorar su formación. Esto provocó una caída de la población activa, pero una mejor cualificación de esta generación, lo que redujo el número de 'ninis' porque muchos de ellos sí estudiaban.
La diferencia hoy es que una buena parte de los parados jóvenes se siguen formando mientras buscan un empleo
En un segundo momento, a partir de 2014, la recuperación del mercado laboral se hizo extensiva a los jóvenes y hoy se incorporan a un ritmo más elevado que el resto de generaciones al empleo. Esta fase ha provocado una caída mucho más intensa en el número de 'ninis', porque ahora también trabajan.

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