La regasificadora solo requerirá inversiones menores para su puesta en funcionamiento

Enagás, que tendrá que revisar sus equipos, intenta cerrar contratos que aseguren la viabilidad de la planta mientras tramita su autorización administrativa
Cuando llegue el momento de poner en marcha la regasificadora de El Musel, la planta solo requerirá inversiones menores para adaptarse a su nueva vida. Tras cinco años de hibernación, desde el mismo 2012, cuando finalizó su construcción, su puesta a punto no será costosa ni necesitará grandes obras. Una vez cerrados los contratos con las empresas comercializadoras que estén interesadas en su uso y que definirán las nuevas funcionalidades de las instalaciones como almacén gasista, Enagás tendrá que iniciar la revisión, el chequeo y la actualización de sus equipos. Este proceso, aunque no se prevé caro, sí puede durar unos meses.
El proyecto de real decreto elaborado por el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, para poner fin a la hibernación de las nuevas infraestructuras gasistas, es considerado por el Principado y por Enagás como un necesario primer paso para poner en marcha la regasificadora de Gijón. Pero el camino es largo y ambos saben que aún quedan muchos pasos por dar. El proyecto aún está sujeto a posibles modificaciones y deberá pasar varios filtros antes de poder ser aprobado. Solo entonces, los titulares de las infraestructuras a las que se refiere la nueva norma podrán solicitar, de nuevo, la autorización administrativa para su puesta en funcionamiento.
Negociaciones
Enagás cuenta con obtener una resolución favorable de la Dirección General de Política Energética y Minas, previo informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, tal y como obliga el proyecto de real decreto. Una vez concedida, pedirá ya el acta de puesta en servicio. Pero mientras tanto no esperará con los brazos cruzados, a fin de agilizar lo máximo posible su entrada en funcionamiento. De forma paralela a todos los trámites administrativos, intentará cerrar contratos con algunas de las empresas comercializadoras interesadas en la planta gijonesa para garantizar su viabilidad.
Y a ello contribuye el nuevo proyecto de real decreto. Desde el punto de vista comercial, Enagás valora la seguridad que ofrece el hecho de que el Ejecutivo haya comenzado a dar los pasos necesarios para poder utilizar la infraestructura gijonesa. Principalmente, porque favorecerá la firma de contratos y evitará que la situación de incertidumbre dé al traste con las negociaciones en marcha, tal y como ocurrió con la rusa Novatek.
El Gobierno regional también se ha mostrado satisfecho con la decisión, que enmarca en los compromisos que el ministro Álvaro Nadal trasladó al consejero de Empleo, Industria y Turismo, Francisco Blanco, durante la reunión que mantuvieron en Madrid a finales del mes de enero.
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