sábado, 25 de febrero de 2017

Pobreza y Neoliberalismo...

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Muchos economistas de tendencia liberal, con una presencia masiva en los medios de comunicación, suelen esgrimir como uno de los argumentos principales para defender las políticas económicas que se conocen como Consenso de Washington (desregulación de mercados, libre comercio, privatizaciones, disciplina fiscal…) el hecho de que la pobreza severa en el mundo se ha reducido con fuerza en las últimas décadas. Esto es un hecho cierto, pero no es menos cierto que esto no puede ser atribuido alegremente, como hacen estos economistas, a esas políticas económicas. Si hemos de ser rigurosos, habría que probar en primer lugar que se ha producido una reducción de la pobreza que antes no se daba o, como mínimo, que esta reducción de la pobreza se produce a mayor ritmo. Y esto sería solo el principio de una comprobación científica rigurosa. ¿Han hecho esta primera comprobación estos economistas liberales? Como vemos en el gráfico de esta semana, es evidente que no.
Fuente: 'The Economics of Poverty', Martin Ravallion. Con adaptación de Juan Carlos Barba.
Fuente: 'The Economics of Poverty', Martin Ravallion. Con adaptación de Juan Carlos Barba.
En el gráfico, que representa el nivel de pobreza severa a nivel mundial desde 1820, podemos comprobar cómo partimos de un porcentaje altísimo en esa fecha (más del 80% de la población) para asistir a continuación a una reducción progresiva de la pobreza hasta algo menos del 60% al finalizar la Segunda Guerra Mundial (en esta fecha, la tasa llevaba sin disminuir desde 1935, obviamente como efecto del conflicto armado). A partir de esta fecha, el ritmo de reducción de la pobreza se acelera con muchísima fuerza, llegando al 35% en 1975. Es decir, que en 30 años bajó la pobreza más que en los 135 anteriores. A partir de entonces ha seguido disminuyendo la pobreza, pero a una velocidad algo menor que en los 30 años anteriores. He añadido al gráfico de Ravallion las dos rectas de tendencia, roja para el periodo 1945-1975 y verde para el de 1975 a 2010, para que sea más claro este empeoramiento en la tendencia.
Luego si ni siquiera se puede confirmar la primera premisa, es decir, que haya una mejoría coincidente con las nuevas políticas económicas, ¿cómo es posible que estos economistas liberales atribuyan a estas políticas el que se reduzca la pobreza? La respuesta es evidente, y es que los que dicen eso no son sino vulgares charlatanes, que anteponen la ideología a los hechos.
La verdad es que la reducción de la pobreza con lo que de verdad correlaciona es con el consumo de energía per cápita a nivel mundial, que es lo que vemos en el siguiente gráfico.
Como vemos, desde 1820 hasta 1945 este consumo aumentó con lentitud, mientras que a partir de esa fecha, por la incorporación masiva del petróleo a los procesos productivos, el consumo de energía se disparó. Este aumento a partir de 1973, con la primera crisis del petróleo, se ha hecho mucho más lento, y a ello pienso que se debe atribuir en parte la reducción más lenta de la pobreza. Durante los '30 gloriosos' (1945-1973), si no hubo una disminución mucho más acusada de la pobreza se debe a que el crecimiento se centró básicamente en el mundo rico (donde ya había pocos pobres), mientras que si desde 1973 no ha sido mucho más lenta es porque el crecimiento se ha centrado sobre todo en países donde había muchos pobres. El que esto último haya ocurrido por las políticas liberales es bastante dudoso, siendo bastante más probable que la contribución de la liberalización del comercio o de la inversión extranjera haya sido un factor secundario, mientras que la implantación de gobiernos en muchos países con conocimientos mucho más sólidos de qué políticas hay que aplicar para que la economía crezca es probablemente mucho más importante.
Lo que sí que hemos visto desde los años ochenta del siglo XX es un progresivo deterioro de los niveles de igualdad y de pobreza relativa en muchos países ricos. Solo pondré dos gráficos. En el primero vemos el aumento de la pobreza en EEUU en las últimas décadas. Y en el segundo, cómo la sociedad paradigma de la igualdad, Suecia, ha ido empeorando su índice de Gini (que mide precisamente esto).
La lección que podemos sacar de estos datos es que en economía las causas de un determinado fenómeno no son generalmente ni mucho menos las que parecen a primera vista. La economía es una ciencia blanda. Tan blanda que muchos científicos de las ciencias llamadas duras (física, química, biología) ni siquiera consideran que sea una ciencia. Esto hace que sea un campo abonado para la aparición de vendedores de humo (en este caso, muchos economistas liberales) que rápidamente quieren aprovechar cualquier hecho en beneficio de su ideología y los poderes que la financian y sustentan, intoxicando por el camino a la opinión pública con su mercancía averiada.

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