sábado, 17 de noviembre de 2018

Pablo presiona a Pedro....

El peor enemigo del presidente Pedro Sánchez es la hemeroteca. Las palabras del líder de la oposición Pedro Sánchez se vuelven una y otra vez contra Moncloa. Ante el plan del Ejecutivo de no enviar Presupuestos al Congreso para evitar el desgaste de la negociación con los independentistas, los socios temen verse relegados, aprobando decretos leyes conforme el calendario beneficie a Sánchez y sin margen de maniobra. En respuesta, planean ir ampliando la presión y la última bala, si no rectifica, estudian pedirle que se someta a una cuestión de confianza. Incluso han fijado fecha para el hipotético adelanto electoral: marzo de 2019, según concretan fuentes próximas a la dirección de Podemos. La cuestión de confianza es lo que Sánchez pidió a Mariano Rajoy en una situación similar hace menos de un año.
En Moncloa hay quien considera que la relación coste/beneficio de los Presupuestos no compensa. Tras alcanzar un acuerdo con Unidos Podemos, el PSOE necesita el apoyo de PNV, Compromís y ERC más la abstención de PDeCATEn pleno juicio del 'procés' y en campaña de autonómicas y municipales, la impresión es que los pelos en la gatera que se iba a dejar Sánchez son demasiados: bazas al PP y Ciudadanos, desgaste fuera de Cataluña, recelos de los barones, cesiones económicas al PNV y políticas a los independentistas, puntos para Pablo Iglesias como muñidor de los acuerdos...
"No queremos elecciones, pero si la alternativa es que el PSOE ponga a su servicio todo el aparato en función de su 'timing' electoral..."
En cambio, aprobarlos solo daría unos meses más a Sánchez en Moncloa. Sin presupuestos, Sánchez puede llegar a otoño de 2019, después de las autonómicas, municipales y europeas, en principio elecciones propicias para el PSOE. Aprobarlos le daría hasta junio de 2020, la fecha límite, unos meses más. De hecho, cuando Rajoy se garantizó el apoyo del PNV a sus cuentas, la lectura unánime fue que se garantizaba agotar la legislatura. Entonces surgió la moción de censura y, ya en el Gobierno, Sánchez fue el que descartó una prórroga alegando que esas no eran sus cuentas (la hemeroteca).
Los más optimistas en Unidos Podemos interpretan la amenaza de Moncloa de "tirar la toalla" con los Presupuestos como una forma de presión a las formaciones independentistas, de recordarles que no le son imprescindibles para que así bajen los decibelios de sus demandas. E incluso como un toque de atención hacia sus propios socios, como recordando que es el presidente quien tiene la sartén por el mango.
En marzo de 2018, en una situación similar, Sánchez pidió a Rajoy que se sometiera a una cuestión de confiaza. Si la pierde, debe dimitir
Pero de momento, el plan es prorrogar las cuentas de Rajoy —en Unidos Podemos hay quien cree que así están mucho más cómodos algunos de los ministros de Sánchez— y gobernar por decreto ley. Esa fórmula de tramitación de urgencia obliga al Parlamento a retratarse en un mes y para la Cámara solo puede enmendarlo después de que entren en vigor y con la actual composición cada ley es un milagro que pase al Senado.
En la oposición, Sánchez cargó contra el abuso de esta fórmula por el Gobierno de Rajoy (la hemeroteca de nuevo) pero con 84 diputados es la ideal para el presidente. Le garantiza que queda clara la paternidad de las medidas más populares —aumento de las bajas de paternidad...— y le concede el manejo del calendario, ya que los decretos entran en vigor al día siguiente de que los apruebe el Consejo de Ministros. Solo después, y ya muy fuera de foco, el Congreso tiene que ratificarlos o derogarlos.
"Si llevara al Congreso los Presupuestos los podría sacar. ERC y PDeCAT nos consta que prefieren Presupuestos a elecciones. Sería como la moción de censura, que no iba a salir y cuando la presentó nadie pudo oponerse", consideran fuentes de Unidos Podemos. Estos van a rechazar prorrogar los presupuestos de Rajoy, a los que el PSOE votó en contra. La coalición ha empezado a elevar la presión. El viernes, Iglesias deslizó en Catalunya Radio: "Sospecho que la presión va a ser tanta que podemos tener elecciones generales mucho antes de lo que muchos se imaginan". Y en Twitter añadió: "Sánchez no puede gobernar a golpe de decreto con 84 diputados y una Mesa del Congreso controlada por PP y Cs. Es necesario llegar a acuerdos para sacar adelante los presupuestos, de lo contrario lo más sensato sería convocar elecciones".
En la coalición que lidera Pablo Iglesias temen verse abandonados. El Gobierno les ha dejado retratarse junto al independentismo en la cárcel de Lledoners y ahora sospechan que ni va a intentar la tramitación. Sus socios se imaginan votando a favor de decretos leyes al servicio de Sánchez y su calendario electoral en plena precampaña. "Cuando no hay presupuestos, el decreto ley es una forma muy poco democrática de legislar. Es una perversión de la democracia. Quiere quedarse él solo con la paternidad de las medidas populares", señalan dichas fuentes. Esto es algo que Sánchez afeó a Rajoy cuando desde la oposición e incluso anunció una reforma legal para limitarlos —realmente la Constitución ya los limita a casos de "extraordinaria y urgente necesidad" aunque todos los Gobiernos han abusado de ellos—.
Obviamente, Unidos Podemos no puede plantearse votar en contra de las medidas que pactaron solemnemente en Moncloa aunque lleguen al Congreso por separado y no en un paquete. Eso les ata votación a votación. Pero sobrevuela el precedente de julio, cuando Sánchez llevó al Congreso su techo de gasto sin negociar con nadie y la oposición, de PP a Unidos Podemos, se la tumbó. "Tiene 84 diputados, no 184", recuerda uno de sus socios de investidura.
Aunque aún no están en esa fase, si Sánchez no rectifica y sigue la escalada de la presión, en el horizonte asoma la cuestión de confianza, una de las balas que guarda Unidos Podemos en la recámara (aunque fuentes de la coalición morada insisten en que "hay otras fórmulas"). "No queremos derribar este Gobierno, sino avanzar más rápido". En marzo de 2018, cuando el Gobierno de Rajoy aún no tenía garantizado el apoyo del PNV a sus cuentas, Pedro Sánchez ya aludió a ella: "Si Rajoy no aprueba los Presupuestos y no anticipa las elecciones, yo le exigiré que, por obligación con la ciudadanía y por responsabilidad institucional, tendrá que someterse a una cuestión de confianza" (de nuevo, la hemeroteca).
La cuestión de confianza es el reverso de la moción de censura. La Constitución prevé que la plantee el presidente del Gobierno y, si pierde el respaldo de la Cámara, está obligado a dimitir, lo que previsiblemente abocaría a nuevas elecciones. La oposición no puede plantear una cuestión de confianza, pero sí está en su mano aprobar una moción pidiéndosela al presidente. En ese caso, PP y Ciudadanos se verían impelidos a apoyarla —ya la han pedido ellos— y si Sánchez ignora esa proposición quedaría claro que no tiene la confianza del Congreso.
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en una foto de archivo. (EFE)
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias en una foto de archivo. (EFE)
El propio Sánchez fue preguntado este viernes en La Antigua, en Guatemala, al término de la XXVI Cumbre Iberoamericana, si se someterá a una cuestión de confianza en caso de que no saque adelante sus Presupuestos, la opción ahora más probable. El presidente dejó bien claro que no entra en sus planes en modo alguno ese escenario.
La cuestión de confianza se producirá, dijo, "cuando lleguen las elecciones" generales, y ahí se medirá entonces "la confianza de cada cual". El jefe del Ejecutivo insistió en que seguirá al frente del Gabinete, y en que si no logra aprobar su agenda social vía PGE, lo hará a través de decretos, y entonces cada grupo habrá de retratarse. Lo que de paso sí confirmó es que no llevará sus cuentas de 2019 al Congreso si no cuenta con los apoyos suficientes: "No vamos a marear a los españoles".
Según Sánchez, la cuestión de confianza se producirá "cuando lleguen las elecciones" y ahí se medirá entonces "la confianza de cada cual"
Pero llegar a esa pantalla requiere de varios pasos previos. Explicarlo y señalar que es el PSOE el que quiere los presupuestos de Rajoy y que son las medidas que arrancó Podemos las que peligran, intentar espantar el fantasma de la pinza que tanto dañó a IU en los 90. En realidad nadie quiere elecciones —Moncloa quiere seguir y Unidos Podemos quería alargar la legislatura con los Presupuestos y en ello ha puesto su empeño Iglesias—, pero en el actual juego de póker puede que se vean todos obligados a desvelar sus cartas si nadie frena antes —en Cataluña ya vimos una declaración de independencia que nadie quería en una situación parecida—.
La convocatoria de elecciones es una prerrogativa del presidente del Gobierno aunque no quedan muchas fechas posibles. Un superdomingo en mayo con papeletas para Congreso, Senado, autonómicas, municipales, europeas —más cabildos en las islas— es la última opción. No solo serían un reto organizativo y de confusión, sino que los barones del PSOE ven espantados esa opción. Así que tendría que ser en otoño o si, los acontecimientos se precipitan, en marzo, tan solo dos meses antes de los comicios municipales, autonómicos y europeos.
"Cuando no hay presupuestos, el decreto ley es una forma muy poco democrática de legislar. Es una perversión de la democracia"
Esto último quizá no sería tan malo para Podemos. En las autonómicas y municipales no parece que pueda lograr mucho más poder después de conseguir el éxito de hace cuatro años en los Ayuntamientos del cambio. Este pasado lunes, la ejecutiva del partido tomaba una decisión que da cuenta de que está trabajando en serio con esta hipótesis. Adelantaba la creación del comité de campaña estatal. Este órgano estará coordinado por el secretario general, Pablo Iglesias, la portavoz en el Congreso, Irene Montero, el secretario de Organización, que suma las funciones de Acción de Gobierno, Pablo Echenique, y el secretario de Comunicación, Juanma del Olmo.
La idea que trasladan fuentes cercanas a la secretaría general es que no será Podemos quien fuerce la convocatoria de elecciones si no se presentan los presupuestos, sino "el Ibex y su armamento mediático". ¿Qué quiere esto decir? Pedro Sánchez no estaría siendo lo suficientemente valiente para enfrentarse a los poderes económicos que se oponen a los presupuestos que firmó con Unidos Podemos. Podemos ha hecho y seguirá haciendo su trabajo, aseguran, dejando el balón en el tejado de Moncloa y la responsabilidad de que no se consume la legislatura. La lectura que se instala en el principal grupo que apoyó al PSOE en la investidura es la siguiente: "No queremos elecciones pero si la alternativa es que el PSOE ponga a su servicio todo la Administración en función de su 'timing' electoral...".

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