sábado, 17 de marzo de 2012

Manualillos para uina crísis ( 1 )


Bueno, bueno, no será tanto!

La banca y la dación en pago: el miedo al efecto ‘reclamo’


16.03.2012 Madrid M.Romani. 
Todas las entidades aseguran que, desde hace meses, aplican la dación en pago en determinados casos, pero se niegan a dar número. Tienen miedo a que el anuncio desate las peticiones de más clientes.
“Desde antes de que el Gobierno pusiera en marcha el Código de Buenas Prácticas ya hacíamos daciones en pago en muchos casos, en los que ni te conviene estar años persiguiendo a un cliente que no te puede pagar”. Son las palabras de un ejecutivo de un banco cotizado español que asegura que estos casos se cuentan por decenas de miles en el conjunto del sistema.
Sin embargo, cuándo se les pregunta a las entidades cuántas daciones en pago han realizado la respuesta es un tajante “no comment”. Hay pocas excepciones, entre ellas la de CatalunyaCaixa que, hace unos días, revelaba que ha aplicado esta fórmula para 6.500 familias desde 2008.
La razón está clara y así lo cuentan desde un banco: “no queremos fomentar un efecto llamada, para que más personas acudan reclamando la aplicación de esta fórmula”. Algo que los bancos quieren evitar ya que consideran que una aplicación masiva de la dación en pago pondría en riesgo todo el mercado hipotecario y, especialmente, las emisiones de deuda relacionadas con estos préstamos.
Con todo, la adhesión de la banca al Código de Buenas Prácticas impulsado por el Gobierno ha sido masiva. El primero en apuntarse fue Santander, que de alguna forma ha marcado la pauta al resto del sector, pese a que en el seno de la banca persisten opiniones en contra de la iniciativa del Ejecutivo.
Evitar los embargos
En cambio, bancos y cajas sí están dispuestos a contar largo y tendido las medidas que toman para evitar los embargos: refinanciaciones, aplicación de periodos de carencia del capital, alargamiento de los plazos, etcétera.
Lo que está claro, es que evitar los embargos va en su propio interés, ya que de poco les vale engordar aún más sus abultadas carteras de pisos que, además, desde la aplicación del Real Decreto sobre Saneamiento del Sistema Financiero, tienen que provisionar con hasta el 40% de su valor.
Los embargos y relativos desahucios, además, tienen un coste muy elevado en término de reputación corporativa, en un momento en que la opinión pública está muy sensible con la banca, que en muchos sectores se considera uno de los principales responsables de la crisis.

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