Sus/Nuestras Pensiones, serán así.
Las medidas son de gran calado¿Cómo afecta la reforma que plantea el Gobierno a mi pensión?La refora de Zapatero ha generado incertidumbre sobre gran parte la población.
09/02/2010 - 07:50 - PATRICIA PÉREZ
¿Cómo afecta la reforma que plantea el Gobierno a mi pensión?Si se toma toda la vida laboral para hacer el cálculo, la pensión se reducirá sustancialmente, ya que en los primeros años los salarios que se cobran suelen ser muy bajosLa mecha está encendida. La reforma de las pensiones está sobre la mesa: para que el sistema sea seguro y sostenible, previsiblemente trabajaremos más y el periodo que se toma para calcular la pensión será más amplio. Además, las prestaciones serán más bajas. En conclusión: ahorrar de forma privada debe convertirse en una práctica ineludible
Eran esperados, conocidos y previsibles. Pero, por mucho que fueran evidentes, los puntos de la reforma de las pensiones planteada por el Gobierno han generado incertidumbre, desasosiego y desilusión entre gran parte de la población. Habrá que trabajar más y, posiblemente, las pensiones que obtendremos serán menores, puesto que es muy probable que se amplíe el periodo de cálculo para hallar la prestación de jubilación.
Son las dos recetas que venían negociándose durante muchos años, ante la evidencia de que el sistema público de pensiones español necesitaba un cambio urgente que garantizara su viabilidad futura. «En las últimas dos décadas se han hecho algunas modificaciones menores, pero nunca de tan gran calado como las que están ahora sobre la mesa», opina Mariano Rabadán, presidente de Inverco, la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Planes de pensiones.
Ahora está más cerca que nunca la puesta en marcha de una reforma que, popularmente, se ha acogido como una auténtica revolución: la edad de jubilación pasará de los 65 a los 67 años y se elevará el periodo de cálculo de la pensión de quince a, al menos, veinte años (si no son más). Lanzadas las propuestas, aún sin concretar, las dudas que surgen entre los contribuyentes se multiplican: ¿Cómo puede cambiar mi pensión? ¿Cuánto menos cobraré? ¿Cuánto poder adquisitivo perderé? ¿Qué se puede hacer para que la pérdida sea la menor posible?
Cómo cambiará la pensión
La propuesta de reforma del Gobierno es poco concreta en la mayoría de sus puntos, por lo que resulta difícil calcular cuál será la variación respecto a las pensiones, sobre todo las contributivas, que se cobran actualmente. En la actualidad, para un asalariado con más de 35 años cotizados a la Seguridad Social es probable que la cuantía de su pensión contributiva a la que tiene derecho baje entre un 5 y un 20 por ciento, como poco, respecto a las pagadas en la actualidad (la pensión media de jubilación del sistema de la Seguridad Social se situó el 1 de enero en 874,97 euros, según datos del Ministerio de Trabajo e Inmigración).
«Retrasar la edad de jubilación de los 65 a los 67 años supone que se ampliará el periodo de cotización. Si contempláramos sólo este supuesto, las pensiones previsiblemente podrían ser más altas a las actuales. Pero el objetivo es que disminuyan los presupuestos públicos para pensiones. Es decir, que previsiblemente las pensiones serán más bajas», comenta Isabel Castillo, experta en temas de previsión social.
Uno de los aspectos clave que motiva la reforma es el envejecimiento de la población. En la actualidad, un 16 por ciento de la población es pensionista y un 70 por ciento trabajadores, que sostiene sus prestaciones. Pero, en el año 2030, se estima que los jubilados representarán un 36 por ciento de la población y los trabajadores apenas rebasarán el 52 por ciento. Isabel Castillo opina que precisamente estos cambios justifican que sea necesaria una reforma que promueva alargar la edad de jubilación, para que los trabajadores puedan soportar durante más tiempo la creciente carga de pensionistas. «Pero es probable que las pensiones sean menores, puesto que la idea es prolongar la edad de cálculo», opina.
En la actualidad se toman los quince últimos años de cotización a la Seguridad Social para hallar la pensión. Es decir, un periodo razonable en el que los contribuyentes alcanzan sus rentas más altas. «Si se toma toda la vida laboral para hacer el cálculo, la pensión se reducirá sustancialmente, ya que en los primeros años los salarios que se cobran suelen ser muy bajos», comenta Isabel Castillo. La diferencia entre el primer salario y el último puede ser de hasta 100 veces. Y los ejemplos son muy numerosos. Un caso típico puede ser el de Juan Ahorrador, un joven con 21 años que comenzó cobrando 5.000 pesetas mensuales netas (30 euros actuales). Se ha jubilado recientemente con un sueldo de 3.600 euros mensuales netos. Tras abandonar el mercado laboral su pensión de jubilación final ha quedado en los 2.100 euros, es decir, ha perdido un 40 por ciento de poder adquisitivo.
La reforma posiblemente no le afectaría prácticamente, ya que la diferencia entre su salario y la pensión máxima de cotización es elevada, superior a la disminución que causaría el hecho de ampliar el cálculo de la vida laboral. Por encima de 40.000 euros brutos, la reforma planteada apenas variará el resultado de la pensión de jubilación, ya que la pérdida de poder adquisitivo que se produce actualmente ya es muy alta. Los colectivos que se verán más afectados son las rentas medias y bajas, ya que la base de cotización utilizada para hacer el cálculo se verá claramente mermada. Además, los autónomos podrían sufrir un importante cambio, ya que se estudia limitar la elección de base de cotización. Hasta ahora, muchos autónomos cotizan por la base mínima durante toda su vida y la aumentan en los últimos años para percibir una pensión mayor.
Cuánto menos se cobrará
Decir cuánto menos se cobrará es muy difícil, ya que en el cálculo de las pensiones entran numerosas variables: cuál es la base de cotización, los complementos o variables que se cobraban en activo (y que no se tienen en cuenta a la hora de calcular la pensión), los años cotizados, el régimen... Santiago Arans, presidente de la Agrupación de Fondos de Pensiones de Inverco, apunta que en la actualidad, lo habitual es que la pensión de jubilación suponga en torno a un 80 por ciento del último salario, en los mejores casos. «En otros países europeos, lo habitual es que este porcentaje se rebaje al 40 o al 50 por ciento. Es decir, que somos afortunados», comenta. Con la reforma, lo que se busca, no obstante, es acercarnos a los parámetros de nuestros homólogos europeos.
En general, desde ING Nationale Nederlanden admiten que, en la actualidad, los que menos poder adquisitivo pierden son los que cobran salarios más bajos durante su vida en activo, comprendidos entre los 15.000 y los 20.000 euros brutos anuales. Sin embargo, los contribuyentes con rentas superiores a los 40.000 euros brutos anuales son los que más ven caer su nivel de vida. La pensión máxima de jubilación está ahora establecida en 34.526,8 euros anuales. Desde ING NN calculan que el déficit entre el último salario y la pensión pública es de un 30 por ciento para quien se jubila con un salario de 50.000 euros, del 51 por ciento, para quien ganaba más de 70.000 euros anuales y superior al 70 por ciento para los contribuyentes con rentas superiores a los 100.000 euros. Con la reforma propuesta, previsiblemente notarán más cambio en sus pensiones las rentas medio-bajas que las altas, que ya sufren una fuerte pérdida de poder adquisitivo.
Recetas para perder lo menos posible
Una de las soluciones para perder lo menos posible es trabajar hasta la nueva edad establecida de jubilación. Actualmente, cuatro de cada diez españoles que trabajan por cuenta ajena se jubilan antes de los 65 años, lo que implica que sus pensiones representen sólo en torno al 40-60 por ciento de su último salario. El porcentaje se eleva notablemente en el caso de los autónomos. Un 89 por ciento de los trabajadores por cuenta propia se retiran cuando cumplen los 65 años. Esto es así porque estos trabajadores no pueden acceder a la jubilación anticipada, salvo que cumplan duras condiciones, entre ellas que hayan cotizado antes de 1967 y lo hayan hecho al menos durante 35 años. Con la ampliación de la edad de jubilación, será necesario trabajar más para lógicamente ver menos reducida la pensión.
Pero, además, la gran solución que ofrecen los expertos es recurrir al ahorro privado a través de planes de pensiones o los seguros de ahorro. Mariano Rabadán estima que la reforma propuesta es razonable pero no deja lugar a dudas de que «el ahorro para la previsión es absolutamente indispensable».
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