Déjenlo porfa!
ECONOMÍA
El diagnóstico de Campa
El secretario de Estado de Economía propone una interpretación de la situación desde el optimismo y la confianza en las posibilidades de España
07.02.10 - 02:29 - ÍÑIGO NORIEGA | OVIEDO.
El asturiano José Manuel Campa, secretario de Estado de Economía, ofreció en la noche del viernes en Oviedo un retrato de la situación económica coherente y realista, y también contrapuesto a la extendida percepción de que nos encontramos en una situación crítica en la que España se juega, además de su propio futuro, su crédito internacional.
Ante los miembros de la tertulia L'Alderique, Campa desgranó su visión de la situación por la que atraviesan las economías española y mundial. Se trata de «la peor crisis que hemos conocido todos los que aquí estamos», señaló ante un auditorio de una treintena de personas, aun a sabiendas de que varias de ellas, superada la edad de jubilación legal, han vivido en algún momento de su existencia otras situaciones de enorme dureza. «Es la crisis de nuestra generación», subrayó el secretario de Estado de 45 años, quien resaltó que el 80% del PIB mundial ha sufrido los efectos de la misma el pasado año, aunque considera también que, «de forma aún muy liviana, pero lo peor ha pasado».
La crisis en España
«La crisis internacional es distinta a la nuestra», añadió, algo de lo que parece no haber muchas dudas. Y lo argumenta en que mientras en otros países la crisis proviene del sector financiero antes de trasladarse a la llamada 'economía real', en el caso de España el problema es «esencialmente 'real', no financiero». Por lo tanto, «el ajuste español ha de ser distinto, no es que lo estemos haciendo peor».
Ajuste que cifró para nuestro país en entre el 4% y el 5% del PIB, entendido como el porcentaje de actividad que tendrá que adaptarse a la nueva situación. En lo que respecta a la construcción, el principal sector afectado, las 750.000 viviendas que se construían en 2007 acabarán quedando a medio plazo en unas 350.000, una vez superado el bache actual, en el que apenas 110.000 están saliendo al mercado cada año.
Frente a la visión pesimista, que resalta la escasa flexibilidad y competitividad de nuestra economía, propone Campa una visión más positiva, con el argumento de que España se encuentra en la época en la que disfruta de «mayor riqueza y preparación de su historia»: a estas fortalezas se unen los hechos de que nuestros bienes siguen siendo competitivos para la exportación -dado que la subida de precios afecta fundamentalmente a los servicios-, ámbito en el que en relación con el resto de países de nuestro entorno hemos ganado competitividad y cuota de mercado desde la implantación de la zona euro. Además, contamos con empresas líderes, muy competitivas internacionalmente, en los sectores que en estos momentos son clave: infraestructuras, energías renovables y finanzas.
El ajuste pendiente
Claro que tenemos pendiente un «costoso ajuste», puntualizó José Manuel Campa. «El paro y el déficit» son nuestras principales rémoras. El mercado laboral, en un análisis que el secretario de Estado ha mantenido repetidamente, sufre una dualidad que lo divide en un 60% de los trabajadores, con «mucha estabilidad y que disfrutan de todos los beneficios, y un 40% sometido al paro o a la temporalidad». Esta relevante minoría es el «colchón de flexibilidad», frente a la parte más asentada, que en muchas ocasiones se trata de un «corsé para las empresas». Un sistema, en resumen, «injusto e ineficiente, en el que el 40% aspira a las condiciones del otro 60%», y en el que, en caso de necesidad, las empresas prescinden, no de los menos productivos, sino de los que menos cuesta echar: el ajuste se hace, por lo general, en el segmento de los temporales.
En cuanto al déficit público, de «la aparente disciplina presupuestaria vivida hasta 2007 hemos pasado al 11,4%» actual, una balanza negativa provocada porque «los superávits provenían de una situación en la que la elasticidad de los impuestos respecto al patrón de crecimiento era muy alta». Los diez puntos del PIB que representaba el sector inmobiliario definían unos ingresos fiscales de los que «una buena parte no va a volver: el 25% que ha caído la recaudación en los dos últimos años» deberá compensarse por la vía de la contención del gasto: 8.000 millones de euros en los presupuestos de este mismo año, sólo una porción de los 50.000 previstos, que representan la cuantía del ajuste necesario, el 5% del PIB anteriormente citado. De ellos, parte estará en las manos del Gobierno central, quien apenas gestiona ya la mitad del total de los presupuestos públicos, y la otra parte en el resto de las administraciones.
Generar confianza
¿Cuáles serán los siguientes pasos? El secretario de Estado no duda: «Generar confianza. Disponemos del mejor marco institucional, además de, en este momento, los tipos de interés más bajos». Las reformas pendientes pasan por «eliminar las trabas administrativas» para facilitar la actividad, e impulsar la educación. La situación de paro puede, en determinadas ocasiones, convertirse en una oportunidad de completar la formación que facilite «fomentar la transición entre sectores». Todo ello, señaló con realismo, «no será fácil: la creación de empleo no llegará hasta el año 2011, cuando la actividad sea más sostenida» y los ajustes se hayan completado.
Campa, quien defendió el 'plan E' -medida «keynesiana en estado puro»- para evitar el desplome de la actividad en una de las actividades más golpeadas, señaló el relevo de la mano de sectores como el comercial, del que puso como ejemplo el agrolimentario, así como los relacionados con «la población que quiere venir a vivir a España» por múltiples motivos y, en general, con aquellos «productos que aporten un mayor valor añadido».
Reforma laboral
En cuanto al mercado laboral, a juicio de Campa cuenta ya con un «documento suficientemente amplio y abierto», el presentado por el presidente del Gobierno el mismo viernes, que constituye un buen «inicio de la reforma». Recordó que este tipo de revisiones tienen más impacto cuanto más amplio sea el acuerdo del que provengan.
En cualquier caso, el objetivo es «un mercado laboral en el que la gente aspire no a tener un trabajo», sino que lo que se pretenda sea «la empleabilidad, o la capacidad de conseguir un empleo». Sobre el absentismo laboral afirmó que «ya hay un consenso entre Gobierno, empresarios y sindicatos de que algo hay que hacer», y resaltó que en el último año y medio «ha bajado notablemente».
Retraso de la jubilación
La situación actual de las cuentas de la Seguridad Social es satisfactoria, pues cuenta con un superávit de 8.000 millones de euros, además de los 75.000 del fondo de reserva. El problema surge con las proyecciones a largo plazo, en las que el origen del sistema actual, de hace casi un siglo, choca con una esperanza de vida 18 años mayor que cuando fue instituido. La reforma es necesaria, y es mejor plantearla en los momentos difíciles. En cualquier caso, Campa resaltó que «nunca ha habido una propuesta del Gobierno de ampliar de 15 a 25 años» el periodo de cómputo de las cotizaciones sino, simplemente, una simulación de cálculo del impacto de la medida.
Culminó así el retrato de la situación actual trazado en términos divulgativos por el más alto representante asturiano en el Gobierno de España, quien pese a las dificultades y las tareas pendientes no dejó de resaltar una visión argumentadamente optimista, pese a las duras circunstancias de las últimas semanas y frente a las dudas acerca de las posibilidades de nuestra economía en el ámbito interior y en cuanto a su valoración internacional.
Entre los presentes en la tertulia, bajo la coordinación de César Álvarez, alma máter de L'Alderique, quien mantiene el «clima constructivo y de sereno diálogo» de la misma, estaban el barón de Grado, Martín González del Valle; el presidente de honor de ALSA, José Cosmen Adelaida; el secretario general de Fade, Alberto González; el director de Sadei, Ramiro Lomba; el director general del Banco Herrero, Pablo Junceda, así como Adolfo Barthe Aza, José María Casielles Aguadé, José Luis García Bigoles, Emilio Serrano, Rafael Secades, el padre y dos tíos del secretario de Estado, así como el resto de miembros del grupo, entre los que se encuentran distinguidos profesionales y representantes del mundo de la economía, la cultura y la sociedad asturianas.
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