miércoles, 26 de julio de 2017

La Renta Fija se posiciona....

recuperación de las emisiones de empresas no financieras

La emisión de 1.000 millones de euros en bonos contingentes convertibles, que se han popularizado como CoCos, realizada recientemente por Caixabank y la emisión de 600 millones de bonos verdes de ADIF en el Mercado AIAF de Renta Fija (Grupo BME) muestran la capacidad del mercado español para acoger emisiones de todo tipo, y particularmente, las que revisten perfiles de novedad o nacen de las necesidades regulatorias o de mercado.
La nueva regulación y el nuevo entorno respecto a la deuda anticrisis de la banca está propiciando la emisión de activos de renta fija que fortalezcan su capital, como en este caso para reforzar el Additional Tier 1, dirigidos a inversores cualificados que buscan mayor rentabilidad para una parte de sus carteras.

La pasada crisis redujo el volumen del mercado español de deuda privada en algo más del 40%. Con anterioridad a ella, era un mercado en el que prevalecía el sector bancario, especialmente por los abultados volúmenes de emisión de bonos de titulización y cédulas hipotecarias, con los que estas entidades podían financiar la fortísima demanda de crédito, principalmente hipotecario. De ahí la factura reputacional que las hipotecas subprime endosaron a este tipo de activos, cuya solvencia en Europa y en España, en particular, estaban a años luz de aquellas. Además, la reestructuración del sector bancario y la contracción del crédito, en términos generales, contribuyó a esta reducción, especialmente en cuanto al saldo vivo y a la menor actividad en el mercado secundario de deuda.
A ello se ha sumado una tendencia por parte de algunos agentes que han intervenido en el diseño, generación y colocación de algunos instrumentos de renta fija, a llevar determinadas emisiones a otros mercados extranjeros, en un movimiento que ha dado lugar a una cierta deslocalización de las emisiones realizadas por emisores españoles.
Estamos logrando frenar en parte esta tendencia que no responde hoy a factores objetivos sino más bien a una leyenda negra que no tiene razón de ser: se ha avanzado en la agilización de los procesos de aprobación de los folletos; se permite su redacción en inglés bajo ley británica; no existen diferencias de tributación con otros países; atendemos la demanda de inversores extranjeros en igualdad de condiciones que cualquier otro mercado europeo o internacional; y nuestros costes son equiparables a los de cualquier otro mercado e, incluso, en algunos epígrafes, son más reducidos.
El Mercado de Renta Fija español ha sido, además, desde su creación uno de los mercados de deuda corporativa más dinámicos y transparentes y ha demostrado su capacidad para adaptarse a los requerimientos de sus emisores, tanto de balance como de plazo, ofreciendo una gama de activos y productos que satisfacen todas las necesidades en estos términos.
No en vano se ha dado un importante paso con la creación del Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF), un mercado específico para empresas de mediana dimensión, con requisitos más flexibles y menores costes, que se está convirtiendo en una fuente de financiación de primera magnitud para numerosas empresas españolas, superando ya los 2.000 millones de euros de saldo vivo y con un volumen de nuevas emisiones registradas en 2017 de 2.057 millones de euros, duplicando la cifra registrada en el mismo período del pasado año.
Por todo ello, estamos asistiendo a una fase de recuperación de las emisiones de empresas no financieras que pueden beneficiar a medio plazo al mercado. Se suman, además, algunos vientos a favor, como la posible alza de los tipos de interés, que puede revertir al mercado de renta fija parte de la abundante liquidez existente. Adicionalmente, el nuevo entorno de expansión y crecimiento económico y de la actividad empresarial, cada vez más consistente, alentará la realización de nuevas emisiones.

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