miércoles, 10 de febrero de 2010

Mc Coy siempre en guardia.

Con España y Grecia, ¿no estarán las ramas impidiéndonos ver el bosque?

@S. McCoy - 10/02/2010

Las constantes apariciones en los medios de comunicación de noticias sobre la complicada situación de algunos miembros de la Unión Europea está distrayendo la atención pública de un problema de mayor calado, al menos si nos atenemos al absurdo criterio absoluto que algunos emplean y que hace referencia al peso de los países implicados en términos de participación en el PIB global -siguen olvidando la globalización financiera y que sólo Grecia tiene 250.000 millones de euros de deuda soberana emitida, la mayor parte en manos de agentes como la banca que ya se encuentran de por sí en una posición débil-. Estamos hablando de la sucesiva escalada de declaraciones cruzadas entre Estados Unidos y China, de las que cada día la prensa internacional recoge una vuelta de tuerca adicional y que ha sido portada del The Economist de esta semana.
Así, publicaba en su edición de ayer el Financial Times China extends trade with Iran, hasta el punto de superar a la Eurozona como primer socio comercial del país. El artículo coincide con la puesta en marcha por parte del gobierno iraní de un programa de enriquecimiento de uranio que ha llevado a Estados Unidos y a sus aliados tradicionales a exigir de las Naciones Unidas la imposición de sanciones adicionales sobre la nación presidida por Ahmadineyad. Una estrategia que, tal y como recuerda el rotativo británico, requeriría, en palabras de Robert Gates, Secretario de Defensa norteamericano, “unidad entre las grandes potencias mundiales”. Pues va a ser que no.
Aunque en este caso concreto pueda haber un argumento de peso para su rechazo, como el hecho de que Irán satisface el 11% de las necesidades energéticas chinas, no deja de ser una gota más de un vaso que se va llenando de forma acelerada. Así, baste recordar la programada visita de Obama al Dalai Lama o su legalmente prevista venta de armas a una Taiwán que ayer mismo canceló su pedido de submarinos, desde el punto de vista político; o las sanciones a la importación de acero de China, la respuesta de ésta sobre el pollo estadounidense y las recurrentes llamadas a la apreciación del yuan, en el ámbito económico financiero. Incluso podría meterse en el saco el ataque a Google y su salida del país. El giro populista norteamericano frente a la nueva diplomacia del gigante asiático que quiere transformar su poder teórico en efectivo.
Es innegable que, pese a la mejora en la demanda de sus socios comerciales en la región, China continúa necesitando del consumo US para dar salida a su producción. Y más con el exceso de capacidad que, la inversión en capital fijo desaforada de los planes gubernamentales, está produciendo. Mientras no haya signos reales de mejora de la demanda interna, el giro de la rueda al 8% de crecimiento del PIB que evita lo disturbios sociales ha de seguir girando impulsada por las exportaciones, de las que ayer se confirmó es líder mundial superando a Alemania. (Inciso: en este sentido, resulta curiosa y muy recomendable la pieza publicada por VOX sobre la relación entre la política de hijo único y la elevada tasa de ahorro de los chinos). Por su parte, Estados Unidos sigue pendiente del reciclado chino de divisas para mantener sus elevados niveles de endeudamiento que ha pasado de girar sobre el sector privado de la economía a hacerlo sobre las desequilibradas finanzas públicas. Tanto meses con la crisis en boca de todos y estamos igual de lo que estábamos al principio. O incluso peor.
La amenaza de un nuevo proteccionismo ha encendido las señales de alarma. Las recientes invocaciones a lo que ocurriera en los años 30 como ejemplo de lo que se ha de evitar incluye un rechazo taxativo a este tipo de prácticas que, entonces y ahora, sólo pueden socavar las esperanzas de recuperación. Aunque algunos, incluido el propio Krugman, creen que el impacto sobre la actividad productiva de Estados Unidos de una guerra comercial de este tipo sería beneficioso en términos de empleo, aunque no de precios, la lógica hace pensar que no se incurrirán en los errores del pasado, lo que pasa por una imprescindible apreciación de la divisa china, que frene los primeros conatos de inflación de segunda ronda o salarial que se empieza a ver en algunas regiones de la nación y que amenaza con comerse las ventajas derivadas de la subvención del tipo de cambio, y una relajación comercial del Buy American tan de moda en estos días en Estados Unidos. Un ejercicio de buenismo para el miércoles. Veremos. Si finalmente se abre una guerra comercial abierta, vamos todos apañados.

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