domingo, 6 de marzo de 2011

Manualillos de Inversión ( 1 )

Divisas.

Por Sarah Morgan

En Estados Unidos, el corretaje con moneda extranjera todavía es una apuesta marginal para un puñado de operadores. Pero a más de 11.000 kilómetros de distancia, los japoneses son casi expertos que operan a toda hora para vender al descubierto el yen contra la lira, que siguen obsesivamente las decisiones de los bancos centrales, y son un actor con tanta fuerza que están alterando los precios de las divisas en todo el mundo.

Teniendo en cuenta que vienen de un país de 127 millones de habitantes, el poder de los corredores japoneses puede parecer sorprendente. Las distintas modalidades de operativa con monedas representan menos de 10% de los US$4 billones (millones de millones) de transacciones diarias con divisas extranjeras, pero los operadores japoneses registran tanta actividad que producen movimientos significativos en aquellas que favorecen. Por ejemplo, 4% de la operativa diaria con la libra británica puede ser atribuida a los inversionistas minoristas japoneses, así como 5% de la del dólar australiano, según un estudio de 2009 del Banco de la Reserva de Australia. En total, los inversionistas japoneses representan un enorme 30% del corretaje a la vista en yenes, según el Banco Internacional de Pagos.


Para los estadounidenses, esto suena casi imposible. Pero para quienes están familiarizados con el ambiente japonés del mercado de cambios, no es sorprendente. "Ese el tamaño que tienen", dice Javier Paz, un analista del Aite Group, una empresa de consultoría de servicios financieros. Y son entusiastas. A pesar de las nuevas restricciones sobre el nivel de apalancamiento que los operadores pueden utilizar (y, por lo tanto, cuán rentables o riesgosas pueden ser las operaciones), el número de corredores minoristas subió 15% entre 2009 y 2010, según Aite Group.

¿Porqué los inversionistas japoneses son tan entusiastas del corretaje con monedas". En primer lugar, los hogares japoneses, en su conjunto, están llenos de efectivo. La tasa de ahorro de los hogares ha sido alta históricamente: llegó a 15% a comienzos de la década de los 90 aunque la tasa ha caído a 2% en los últimos años, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). (Durante el mismo período, la tasa de ahorro de los hogares estadounidenses nunca fue superior a 8%). Al mismo tiempo, los ahorristas en Japón han quedado estancados con tasas de interés extremadamente bajas, dice Paz. Y cuando el mercado bursátil interno está relativamente sin cambios y la economía depende fuertemente del comercio exterior, la operativa con monedas despertó el interés japonés. "En general, los ciudadanos japoneses están mucho más acostumbrados a tratar de entender y seguir lo que ocurre en otras partes del mundo", dice Paz.

Por supuesto, el entusiasmo no necesariamente implica éxito. A las casas de corretaje japonesas no se les exige informar sobre desempeño de los inversionistas como ocurre en EE.UU., así que no hay forma de saber si realmente están ganando dinero. Pero una cosa es segura: los estadounidenses no están ganando. Alrededor de 65% de las cuentas de corretaje con divisas en Estados Unidos pierde dinero, según una reciente investigación de SmartMoney.com. Solamente por esa razón, no puede hacer daño ver lo que han aprendido los operadores minoristas japoneses en sus años de experiencia.

Considere la bicicleta financiera, pero sea cuidadoso. Los bajos rendimientos en Japón han posibilitado la bicicleta financiera (como se denomina a la operativa por la cual los inversionistas toman prestado dinero en una moneda con una baja tasa de interés para comprar otra moneda que da más retorno, una medida popular, dice Dean Popplewell, el analista jefe de monedas de Oanda, una firma de corretaje minorista de divisas extranjeras.

La forma más directa de hacer esto es tomar un préstamo en un país con bajas tasas de interés, como Japón y después abrir una cuenta de ahorros en otro país donde las tasas de interés son más altas, como Australia, de forma de ganar más en intereses en el extranjero de lo que estaba pagando en su país. Los corredores de divisas simplifican este proceso (a cambio de una comisión, por supuesto), y le permiten a los inversionistas obtener la tasa de interés del dólar australiano simplemente al comprarlo contra el yen (el operador ocupa el otro lado de esta operación).

"En el mundo de las divisas, una bicicleta financiera con un apalancamiento muy bajo es una inversión conservadora si se la compara con otros tipos de corretaje", señala John Jagerson, fundador de Learning Markets LLC, y co autor del libro "Obtener ganancias con monedas extranjeras". Cuando los tipos de cambio se mantienen relativamente estables, este tipo de operación puede ser muy rentable, como fue para muchos inversionistas japoneses entre 2003 y 2007.

Pero estas bicicletas financieras de todos modos presentan riesgos importantes. Un inversionista que utiliza un apalancamiento en una relación de 50 a 1 sería anulado por una caída de 2% en el valor de una moneda que hubiera comprado, sostiene Jagerson. Con una relación de 5 a 1, sería necesario un cambio de 20% en el tipo de cambio para barrer una posición. Los movimientos de esa magnitud son raros, pero difíciles de predecir, advierte Jagerson. La importante caída del dólar australiano contra el yen en 2008 les causó enormes pérdidas a los inversionistas minoristas japoneses, según el Banco de la Reserva de Australia.

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