El jardín de los vinos
Coalla Gourmet reúne en el Botánico de Gijón a 16 bodegas españolas y francesas que practican una viticultura respetuosa con la naturaleza y que son ya una alternativa a la producción convencional // El primer encuentro organizado por la distribuidora asturiana hace una firme apuesta por productores pegados al terruño y la tradición, pero que no renuncian a la calidad
Viernes05 de septiembre de 2014
Marc Angeli no utiliza el móvil ni el ordenador. Ese mundo digital, etéreo, está alejado de los sabores de la tierra, que este francés de Anjou amamanta desde hace décadas. Pero Angeli no se olvidó de traer al Botánico de Gijón la navaja que utiliza todos los días para cortar las ramas secas de los viñedos de sus siete hectáreas de La Ferme de la Sansonnière, en tierras del Loira. Y mucho menos dejó en casa la humildad y la sencillez que respiran sus vinos biodinámicos. Este apóstol de la viticultura sostenible fue uno de los dieciseis productores españoles y franceses que Coalla Gourmet reunió el pasado jueves 4 en los jardines de ese territorio privilegiado de las parroquias gijonesas de Deva y Cabueñes para dar a conocer en Asturias que hay otra forma de crear vinos en equilibrio con la tierra en la que enraízan las cepas sin renunciar a una elevada calidad.
El I Encuentro de Viticultura Sostenible ha demostrado que la familia Coalla sabe lo que es hacer negocios apostando por la excelencia. Ramón Coalla ha querido en esta ocasión que sus amigos y clientes conociesen en persona a algunos de los autores de los productos que ocupan los anaqueles de sus tiendas en Gijón y Oviedo. Dieciséis bodegas que realizan una agricultura y vinificación respetuosas con la naturaleza, bien sea en ecológico o en biodinámico. Es decir, únicamente con la alquimia que encierran la tierra, el aire y la fauna en alianza con la sabiduría secular de generaciones de cortadores de racimos.
Desde el pequeño productor, con unas pocas hectáreas de cultivo, hasta la gran bodega alérgica a olvidar sus orígenes: Celler Credo de Recaredo (Penedés), Azul y Garanza (Navarra), Quintada da Muradella (Monterrei), Dominio de Bibei (Ribeira Sacra), Elogio Pomares “Zárate” (Rías Baixas); Tentenublo Wines (Rioja), Bodegas Ostatu (Rioja), Descendientes de J. Palacios (Manchuela), Quinta Sardonia (Valladolid), Belondrade (Rueda), Los Astrales (Ribera del Duero), La Ferme de la Sansonnière (Anjou), Albert Mann (Alsacia), Domaine Arlaud (Borgoña) y Vincent Dureuil Janthial (Borgoña). Blanco, rosados, tintos. Con tres meses en barrica o con dieciocho. Pero unidos por un mismo objetivo: hacer vinos de calidad en equilibrio con la tierra que pare sus uvas.
REGLAS EL PASADO, ALTA CALIDAD
¿Qué es la viticultura sostenible? Elaborar los vinos con las reglas del pasado, pero con la sabiduría acumulada de tantos siglos. Es decir, obtener productos de alta calidad minimizando el uso de productos agroquímicos, disminuyendo los residuos y optimizando los métodos de producción mediante la integración total de los recursos disponibles. Y los objetivos son claros: obtener un vino de alta calidad, respetar el medio ambiente, garantizar la salud del productor y del consumidor, proteger la flora y la fauna autóctonas, minimizar el uso de productos agroquímicos, disminuyendo los residuos y potenciando la conservación del medio rural y del paisaje.
Los vinos catados en el Botánico de Gijón son cada uno hijo de su padre y de su madre. La única fraternidad que les une es ese compromiso con la viticultura sostenible y la excelencia. Probar La Lune, un blanco seco de La Ferme de la Sansonnière, poco tiene que ver con los luminosos de Recaredo o con la madurez germánica del Riesling Cuvée Albert, de la familia alsaciana Berthelmé. Degustar el QS2, de Quinta Sardonia de 2010, es una experiencia arriesgada cuando se comprueba que hasta siete variedades de uva fueron necesarias para lograr ese equilibrio entre los taninos dulces y una acidez sincera. Lo mismo que llevarse a la boca los nuevos hallazgos de Descendientes de J. Palacios, que personalmente trajo desde sus fincas de Corullón Ricardo Pérez Palacios, quien, con su tío Álvaro, ha devuelto El Bierzo a los mapas de la gloria vitivinícola.
ACEITE DEL SIGLO XXI
La familia Coalla quiso que el vino no estuviese sólo. El aceite de oliva de la empresa jienense Castillo de Canena fue el elegido. Sólo faltaba el trigo (o nuestra escanda norteña) para que en este Primer Encuentro de Viticultura Sostenible estuviesen los tres elementos de la cultura alimenticia que nos fundó como especie inteligente y dejar atrás nuestra etapa de recolectores.
La presencia en el Botánico de Gijón de Francisco Vañó, director del grupo olivarero Castillo de Canena, muestra la importancia que para esta compañía familiar de Jaén, dedicada al aceite desde 1780, tiene la agricultura biodinámica. Y para ello acudió con un trozo de sus tierras, con los frutos y las hierbas que aportan sabor y olor a sus olivas, y con su nueva creación, el modelo ‘Biodinámico’, presentado en una botella en color tierra y textura de arena. Este nuevo aceite pertenece a la colección 'Aceites del Siglo XXI' y acaba de conseguir una medalla de Oro en la última edición del concurso internacional EcoTrama, que premia los mejores aceites de oliva extravírgenes ecológicos y biodinámicos de todo el mundo.
“La biodinamicidad supone no sólo la exclusión total de abonos de síntesis química o de pesticidas en nuestra explotación agraria, sino una transformación total del entorno en el que lo producimos. Retornamos a las raíces mismas de la actividad rural. Es lo que denominamos arqueo-agricultura”, explicó Francisco Vañó. Su apuesta fue “la armonización perfecta entre las distintas fuerzas que rigen la naturaleza, el hábitat y las labores del campo, que no deben alterar el entorno natural que se desarrolla alrededor de una explotación agrícola”, precisó el director de Castillo de Canena. Para ello la familia Vañó ha creado también un bosque de especies autóctonas, como robles, encinas, fresnos, álamos negros y sabinas alrededor del olivar para enriquecer el concepto de bosque mediterráneo, además de introducir ganado ovino.
La apuesta de Coalla Gourmet por los alimentos de calidad y ecológico ha tenido un buen escaparate en el magnífico marco del Jardín Botánico gijonés en este septiembre de 2014. El segundo encuentro será una oportunidad para ampliar la nómina de invitados.


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