Los beneficios de una dosis perfecta de pesimismo
WSJ en español.
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Escuchen optimistas del mundo: una dosis de pesimismo les podría venir bien.
Los
expertos afirman que a veces el pesimismo puede ser beneficioso para el
bienestar físico y mental de una persona. Algunos estudios descubrieron
que tener una perspectiva más negativa del futuro podría tener como
resultado una vida más larga y saludable. El pesimismo y el optimismo
son extremos opuestos de un espectro de rasgos de personalidad, y la
gente suele estar en el medio.
"Con
demasiada frecuencia en la literatura y la conversación pública,
queremos que la gente sea más de 90% optimista", afirmó Dilip Jeste,
profesor de psiquiatría y neurociencia de la Universidad de California
en San Diego. "Eso no es bueno. Es mucho mejor tener una perspectiva
equilibrada y alguna dosis de pesimismo en la personalidad para tener
éxito".
De todos modos, sigue siendo un mundo
optimista. La visión que prevalece en la psicología positiva —el
estudio científico de cómo hacer más feliz a la gente— es que el
optimismo produce mejores resultados de salud, físicos y mentales. Dicha
asociación ha ayudado a generar una industria de libros, seminarios y
conferencias sobre el optimismo.
"Ya que
vivimos en una cultura optimista, en el trabajo, por ejemplo, uno no
quiere ser designada la persona que siempre es negativa", dijo
Julie Norem,
profesora de psicología de la Universidad Wesllesley. "Pero creo
que hay una concientización creciente de que esa perspectiva es
necesaria en la toma de decisión grupal".
Hay
distintos tipos de optimismo y de pesimismo. El rasgo disposicional
tiene una tendencia crónica a sostener expectativas positivas o
negativas sobre el futuro. El optimismo o pesimismo explicativo es un
estilo que trata de explicar por qué suceden las cosas malas (los
pesimistas se suelen culpar a sí mismo mientras que los optimistas
tienden a culpar a factores externos).
También
está el pesimismo defensivo, una estrategia que se suele ser usada para
manejar la ansiedad. Estos pesimistas reducen sus expectativas y
analizan todas las posibles cosas negativas que podrían pasar para
evitarlas. Lo opuesto se llama optimismo estratégico: al enfrentar un
evento que podría generar ansiedad, estas personas suelen distraerse en
lugar de obsesionarse con la situación.
Investigadores
afirman que todos los rasgos de personalidad tienen costos y
beneficios. Pero muchos estudios han mostrado que el optimismo, del tipo
disposicional o explicativo, suele asociarse más con desenlaces de
salud positivos. Los pesimistas defensivos tienen un buen desempeño en
los estudios, así como los optimistas estratégicos. Los expertos señalan
que los estudios son correlacionados, no causales, y en general lo que
es mejor depende de la persona o la situación.
Un
estudio publicado el año pasado en la revista Psychology and Aging
descubrió que las personas de más edad con posturas pesimistas sobre el
futuro tenían mayores probabilidades de vivir más y con mejor salud que
quienes tenían una perspectiva más optimista. Los investigadores usaron
datos de una encuesta con representatividad nacional en Alemania de unas
11.000 personas. Entre otras cosas, les preguntaron cuán satisfechos
estaban con sus vidas y cuán satisfechos pensaban que estarían en cinco
años.
Al analizar las respuestas de los
participantes de más de 65 años, unas 1.300 personas en total, los
investigadores descubrieron que la probabilidad de sobrevivir o
conservar una buena salud aumentaba alrededor de 10% para quienes era
más pesimistas, afirmó el principal autor, Frieder Lang, profesor de
psicología y gerontología de la Universidad de Erlangen-Nürnberg.
"Quienes
son defensivamente pesimistas sobre su futuro podrían ser más proclives
a invertir en medidas preparatorias o preventivas, mientras que se
estima que los optimistas no pensarán en esas cosas", dijo Lang.
Este
tipo de descubrimientos, similares a los de otros investigadores, van
en contra de abundante evidencia que sugiere, en forma equilibrada, que
los beneficios de ser optimista superan cualquier tipo de costos, dijo
Suzanne Segerstrom,
profesora de psicología de la Universidad de Kentucky y autora de
un libro sobre el tema. Los optimistas "absolutamente tienen una
ventaja sobre el bienestar general, mental y físico", sostuvo.
Un
motivo por el que puede ser confuso evaluar el optimismo frente al
pesimismo es que los rasgos suelen depender de circunstancias externas.
"Si se es pesimista de una forma podrías ser optimista de otra", afirmó
Segerstrom.
Según algunos expertos, mantener un equilibrio entre el optimismo y el pesimismo, sin caer en extremos, podría ser lo mejor.
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