lunes, 3 de julio de 2017

Manualillos de Inversión ( 1 )

Renta variable asiática ¿es hora de volver?


Alicia Miguel Serrano
La mejora en los fundamentales -macro y microeconómicos- en los mercados emergentes en los últimos años está haciendo que los inversores vuelvan a poner el foco en sus bolsas. Sobre todo, están sintiendo la atracción de Asia, fruto del potencial de crecimiento y las mejores condiciones económicas y empresariales que ofrecen los mercados de la región, y una vez van despejándose las dudas sobre China.
El comportamiento de las bolsas asiáticas (sin Japón) también es un buen anzuelo: en concreto, han subido más de un 25 por ciento en los últimos doce meses: con Pakistán ofreciendo un retorno total en ese periodo del 48 por ciento, Taiwán y Corea revalorizándose cerca de un 30 por ciento, y China e India ganando más de un 25 por ciento, según datos de Allianz Global Investors. Y los expertos creen que el rally no se quedará ahí... y continuará.
Calidad en los fundamentales
«Siempre hemos defendido la lógica de invertir en emergentes debido a su potencial de crecimiento a largo plazo y ahora nos sentimos más cómodos gracias a la mejora de la calidad macroeconómica, además de la disminución de deuda. Con estas mejoras, los mercados son más resistentes a shocks externos como las subidas de tipos de la Fed», explica David Park, gestor de los fondos Carmignac Emergents y Carmignac Portfolio Emerging Discovery. Sobre Asia, defiende su atractivo frente a Latinoamérica o la región de EMEA, debido a sus fundamentales macroeconómicos y calidad superiores y explica que, dadas sus características exportadoras, los mercados asiáticos también podrían beneficiarse de un crecimiento global prolongado.

«En emergentes en general y Asia en particular, en ocasiones nos quedamos anclados en viejas asunciones y prejuicios que hacen que nos perdamos atractivas oportunidades. Hace sólo unas décadas, las diferencias entre emergentes y desarrollados eran muy grandes, pero a día de hoy no son tan marcadas y en los países desarrollados nos enfrentamos a riesgos jamás imaginados, mientras que en los emergentes se está produciendo un notable aumento de la clase media o tendencias demográficas favorables», recuerda Ana Guzmán desde Aberdeen AM. Como factores a favor de la inversión en Asia, destaca las perspectivas de crecimiento (se espera que este año sea del 6,5 por ciento frente al 3,4 del resto del mundo), el partido que la región puede sacar al repunte del comercio mundial este año (del 5 por ciento) y el gasto previo en infraestructuras hasta 2025, estimado en 5 billones de dólares. 
Las valoraciones también hacen pensar que las alzas bursátiles seguirán a pesar del último rally: «Aunque los mercados emergentes y asiáticos en particular han tenido un excelente recorrido en lo que llevamos de año, siguen cotizando a un descuento muy elevado con respecto al resto: el precio frente al valor en libros es de 1,6 veces frente a 3,1 en EE.UU. y a 1,8 en Europa, o a 2,3 de las bolsas globales», añade. Además, el ROE (rentabilidad sobre capital invertido) también es más elevado, de 10,8 frente al 10,5 por ciento global. Y es que las compañías asiáticas están mejorando sus fundamentales: «Desde 2016 estamos viendo una mejora de márgenes en las compañías muy significativa (un 8 por ciento más de media)», explica Guzmán.
«Es un buen momento para invertir en Asia porque los fundamentales están mejorando con el soporte de una recuperación global sincronizada y cíclica. La subida del comercio global apoyará el crecimiento, reducirá las presiones inflacionistas y ayudará a los políticos a gestionar mejor el desapalancamiento», resume Rahul Chadha, co-director de inversiones de Mirae Asset, que habla de un mayor crecimiento en Asia, mayores incentivos de inversión para las compañías y un mayor capex corporativo que ayudará a lograr un crecimiento de mayor calidad.
«Seguimos siendo muy constructivos con los mercados emergentes y Asia en particular para el resto del año, debido a la continuidad del buen momento en los beneficios. Podríamos ver un poco más de volatilidad en la segunda mitad del año, pero hay buenas oportunidades», comenta Jorry Rask Nøddekær, responsable de renta variable emergente en Nordea.
En emergentes, mejor Asia
A pesar del rally vivido en los últimos tiempos, Jason Pidcock, estratega jefe de Asia de Jupiter AM, descarta que sus mercados estén caros y defiende que el momento de volver a las bolsas es bueno, quizá más que normalmente. «No solo Asia sigue siendo una historia de inversión irresistible sino que además está incrementando su atractivo frente a otras opciones», explica, ofreciendo un «valor razonable» y riesgos más limitados que otras partes del mundo emergente. 
Latinoamérica, dice, sigue confrontando asuntos, desde la posibilidad de otro posible impeachment en Brasil hasta Argentina, que ha fallado a la hora de convencer al MSCI para la inclusión en su índice de emergentes. «Asia, en contraste, es un bastión de calma y ha salido prácticamente indemne de shocks como la elección de Trump».
Baja representación
Sin olvidar la oportunidad que supone la infrarepresentación de las bolsas asiáticas en los índices globales -que no obstante está mejorando tras la última inclusión de algunas acciones A chinas en los índices emergentes de MSCI-: «Asia (sin Japón) es el hogar de más de la mitad de la población mundial pero está infra representado en los índices globales de renta variable, con menos del 10 por ciento de la capitalización bursátil. A pesar de ello, en China encontramos gran cantidad de compañías de alta calidad que han generado tanto un 15 por ciento de rentabilidad sobre el capital invertido como un 15 por ciento de crecimiento de ingresos en los últimos tres años. Esta discrepancia representa una oportunidad a largo plazo», añade Kristian Heugh, gestor del Morgan Stanley Asia Opportunity. De ahí que el año pasado la gestora ampliara su equipo de Hong Kong, en parte para enfocarse «en compañías asiáticas».
¿Riesgos contenidos?
Además de mejoras en los fundamentales y nuevas fortalezas, los inversores necesitan ver los riesgos, sobre todo el chino, bajo control, y eso es algo que está empezando a mejorar. «China se ha estabilizado a lo largo de los últimos 12 meses, gracias a un Gobierno que ha dado soporte a la economía a través del crecimiento del crédito. No es algo positivo a largo plazo -pues China tendrá que lidiar con este alto apalancamiento en el futuro- pero de momento el trabajo se ha hecho». Desde Carmignac también destacan que, impulsando la liquidez, se ha reflotado la economía, con el consiguiente efecto positivo en los precios de las materias primas y los beneficios industriales: «Por ahora, el crecimiento está siendo apoyado y debería seguir así en el futuro próximo», dice Park. Sobre el riesgo de salidas de capitales de China, destaca que el ritmo se ha ralentizado y que el renminbi se está comportando mejor, pues «lo último que el Gobierno chino quiere es causar pánico en su divisa, que mantendrá bajo control».
«Los expertos hablan del rápido incremento en la última década de la deuda en China a casi el 300 por ciento del PIB, de la caída en productividad y del exceso de inversión», comentan desde Morgan Stanley IM. Aunque habrá que vigilar cualquier incremento en el nivel de préstamos de dudoso cobro (NPL) en el sector de consumo fuera de las industrias pesadas, en la gestora defienden «que el riesgo de una corrección financiera en los próximos tres años, a pesar de ser posible, está siendo exagerado. Cerca de la mitad del apalancamiento chino está contenido en el sistema financiero o en deuda en manos del Gobierno, gestionable en una economía controlada. Además, teniendo en cuenta las altas tasas de ahorro, el ratio de deuda neta del país representa el 56 por ciento del PIB, muy por debajo del de Japón, Francia, Canadá o EE.UU».
Con todo, Guzmán cree que hay que seguir teniendo a China muy presente y vigilada: «Este año, hasta la celebración del congreso del Partido Comunista en octubre, no se esperan grandes sorpresas negativas. Aun así, el riesgo de los elevados niveles de deuda bajo los cuales ha soportado el crecimiento durante los últimos años, así como los créditos fallidos, siguen siendo un riesgo importante a vigilar». Con todo, y más allá de los riesgos de contagio, también muchos expertos recuerdan que Asia no es solo China.
Los otros riesgos
Además de los riesgos derivados de China, otros riesgos que ven los gestores para las bolsas asiáticas son la decepción del crecimiento a nivel global, según Carmignac; un «hard Trump» con una política proteccionista severa (aunque en este sentido Trump sea más perro ladrador que mordedor, dicen en Aberdeen), una venta masiva en el mercado de bonos, las tensiones geopolíticas y la materialización de los riesgos políticos en Europa, añade Guzmán. Desde Nordea creen que, en este contexto, la volatilidad podría seguir rondando los mercados de la región, pero en la gestora creen que veremos más ruido que cambios fundamentales reales: «Los buenos fundamentales estructurales de largo plazo y niveles atractivos de valoración serán factores que provocarán que el universo de inversión siga haciéndolo bien en 2017», resumen.
En Mirae Asset recuerdan las tensiones entre China y las dos Coreas debido a las pruebas con misiles, si bien confían en que se disipen en los próximos meses, gracias en parte a la elección de Moon como presidente de Corea del Sur, más abierto al diálogo con su vecino del norte.

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