El futuro pasa por ARCO
Día 16/02/2013 - 17.38h
¿Cuáles son las claves del éxito del modelo de ARCO? He aquí algunas respuestas
En sus poco más de 30 años de vida, ARCO
ha nacido, ha crecido y se ha desarrollado en un mar no siempre en
calma. La principal feria internacional de arte contemporáneo de España
ha tenido que capear las dificultades de abrirse camino, de consolidarse
y, ahora, de mantener su estatus en plena crisis económica. Sin
embargo, aunque las impresiones generales de expertos y galeristas son
buenas, coinciden en reclamar una mayor vocación internacional.
«Si ARCO no existiese, habría que inventarlo», explica el galerista Miguel Marcos.
«Es lo único que tenemos y creo que tampoco hay mucho más espacio en
este país para más ferias». Para el experto, lo importante de cara al
futuro es que ARCO continúe como una feria de aspiraciones
internacionales.
Este ha sido uno de los factores que ha caracterizado a
esta cita en los últimos años. Así lo afirma la catedrática en Historia
del Arte y colaboradora de ABC, Anna Maria Guasch,
para quien ARCO pasó de una etapa de afianzamiento a otra de
consolidación e internacionalización, para desembocar en otra de
progresiva profesionalización del sector del mercado del arte.
Guasch destaca como altamente positiva la labor de Rosina Gómez Baeza
durante la segunda etapa. Una línea de organización a la que habría que
volver, reclama. «En ARCO se sucedían eventos como seminarios,
encuentros, foros de debate o incluso congresos, que no se daban en
otras instituciones españolas», afirma, aunque no sabe con certeza si
una feria de arte contemporáneo es el lugar más adecuado para este tipo
de convocatorias. Pero «con el paso del tiempo, uno puede llegar a la
conclusión de que el dilema era (y todavía sigue siéndolo): o ARCO o
nada».
Estos programas son los que hoy valoran más los galeristas internacionales con presencia en ARCO. El norteamericano Christopher Grimes,
tras 20 años de relación con la feria, opina que es importante la
mezcla de comisarios, coleccionistas y directores de museos, además de
la organización y del programa enfocado a los coleccionistas. «Es lo que
diferencia a ARCO de muchas otras ferias», explica. «El director, Carlos Urroz,
lo está haciendo muy bien, está haciendo muchos cambios positivos. Si
seguimos en el mismo sentido, estaremos acertando, por eso no creo que
sea necesario cambiar la estructura».
«Si fastidiamos ARCO es para matarnos», afirma la galerista y coleccionista Helga de Alvear.
Según explica, hay que seguir apoyando la feria desde todos los
sectores implicados, ya que gracias al evento se ha conseguido que «se
hable de España en el mundo del arte». En su opinión, «no se puede
cambiar nada para mejorarla».
Por su parte, la galería londinense Max Wigram destaca los programas centrados en los países invitados. Marina Kurikhina,
directora adjunta de este mismo espacio, cree que ARCO debería seguir
con atención lo que hacen las demás ferias internacionales y mejorar el timing:
organizar mejor el tiempo para que no se solapen actividades y
openings, y se refuerce el rol de la feria como espacio internacional
donde trabajar como una unidad. No obstante, Kurikhina cree que, tras 32
años de consolidación, con el actual modelo, ARCO seguirá manteniendo
su estatus en el futuro.
Para José Guirao, director de La Casa Encendida,
el gran mérito de ARCO ha sido consolidarse como una de las cinco
mejores ferias internacionales, algo que «no es fácil». También destaca
haber hecho llegar el arte contemporáneo al público no especializado y
generar un nuevo coleccionismo.
Desde el nacimiento de ARCO, Guirao ha visto evolucionar la
feria y adaptar su modelo a los nuevos tiempos. Un modelo que, en su
opinión, está bien. Sin embargo, para que la feria siga creciendo, cree
que ARCO debería apostar más por el mercado emergente de arte
latinoamericano. «Ahí está el gran reto», asegura, aunque «necesita la
complicidad del entorno». Eso, y medidas fiscales que fomenten el
coleccionismo. Pero este punto, no depende de la feria.

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