Emilio Botín: Sus tres grandes aciertos y sus fallos más graves
M.G.S.
No haber sabido poner de su lado a Corcóstegui o retrasar la integración de Banesto en la estructura del Santander pesan como dos de sus gestiones menos brillantes al frente de la entidad
Tras el fallecimiento de Emilio Botín, presidente del Banco Santander, cuando estaba a punto de cumplir los 80 años (su cumpleaños era octubre), son muchos los que han hecho balance de sus décadas al frente de la principal entidad financiera de España. En ese sentido, el periodista Jaime Velasco Kindelán, autor del libro "Emilio Botín y el Banco Santander, historia de una ambición" (que llegará oportunamente a las librerías el 12 de septiembre), ha apuntado sus tres mayores aciertos y su terna de errores más destacados, en relación con la gestión al frente del Santander.
LOS TRES FALLOS MÁS GRAVES DE EMILIO BOTÍN
1.- Quizás el momento más difícil lo tuvo Botín en la lucha por el poder que se desató en la fusión del BSCH, que integró tres nombres históricos de la banca española además del Santander: el Español de Crédito, el Banco Central y el Hispanoamericano. El proceso duró varios años y en él se unieron dos culturas bancarias muy diferentes. Además, probablemente por las prisas y la necesidad de mantener el secreto se fue a la fusión sin tenerlo todo bien atado. Y Botín tuvo que reaccionar a fondo para mantener el control, con un coste personal para algunos implicados. "La batalla por el control del BSCH, con Botín por un lado, y José María Amusátegui y Ángel Corcóstegui por otro, demuestra la forma implacable en que nuestro primer banquero jugaba sus cartas cuando la lucha era a vida o muerte", escribe el autor en una entrevista difundida por la editorial.
2.- En relación con lo anterior, su segundo fallo es no haber sabido o podido poner de su lado a un ejecutivo como Ángel Corcóstegui, que podía haber aportado muchos buenos momentos a la banca española y global del nuevo siglo. Creo que el propio Botín lamentó enormemente no haberlo conseguido, aunque luego tuvo a Alfredo Sáenz, que hizo un gran papel como número dos del banco.
3.- El tercer fallo está relacionado con el hecho de que no se percibe la ventaja de mantener a Banesto como segunda marca más allá de los cuatro años a los que se había comprometido con el Banco de España, después de que Santander se hiciera con el banco. Banesto aportó al Santander una enorme red de sucursales, que tiraron del negocio los primeros años, pero que en el escenario bancario del nuevo siglo se habían convertido en un lastre. Al final, el Santander tuvo que absorberlo en 2012 con un alto coste de cierre de sucursales y despidos, algo que se podría haber hecho de forma menos traumática algunos años antes.
LOS TRES GRANDES ACIERTOS DE EMILIO BOTÍN
1.- Haber anticipado la oleada de competencia que imponía la entrada de España en Europa, lo que le llevó a dar el primer golpe y dar a sus adversarios un revolcón del que muchos nunca se recuperaron.
2.- Prever que la llegada del euro impondría una concentración bancaria en la que no fue el primero en actuar, más bien el más resolutivo con dos operaciones que le dieron el liderazgo nacional.
3.- Haber sabido rodearse de los mejores directivos del sector sin que su autoridad como fuente última de liderazgo en el banco fuera nunca discutida hasta su muerte.
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