¿Por qué Draghi está comprando 'bonos basura'?
Finanzas
El Banco Central Europeo comenzó ayer a comprar bonos de empresas, deuda corporativa, en una operación ya conocida por el mercado de la que se han ido conociendo los nombres de las primeras compañías beneficiadas por las adquisiciones del BCE. Entre ellas están la española Telefónica, además de Orange, Siemens, Generali o Continental, entre otras. Pero la sorpresa ha saltado al conocerse que el BCE también se ha hecho con los bonos basura de empresas como Telecom Italia o Volkswagen.
En cierta medida supone una sorpresa que el banquero italiano haya comprado a las primeras de cambio deuda por debajo del grado de inversión (inferior a BBB-), lo que se conoce como bonos basura, en teoría más expuestos a un posible impago. Pero así ha sucedido. Para Telecom Italia, Moody's otorga una calificación a largo plazo de Ba1, mientras que para Standard & Poor's la nota es de BB+, en ambos casos por debajo del grado de inversión. Solo Fitch si tienen el grado de inversión. Por esa razón, los bonos de la operadora italiana si han sido elegibles en el programa de compras del BCE, que excluye a la deuda con alto riesgo de impago; no obstante, basta con que una sola agencia otorgue el grado de inversión para poder hacer las compras. En Volkswagen ocurre lo mismo, con una nota de BBB+ para S&P.
El BCE tiene un amplio abanico de compañías cuyos bonos comprar, pero este arranque espectacular, apuntando hacia 'bonos basura' según los 'ratings' de dos grandes calificadoras, tiene mucho de simbólico. Draghi tiene un 'track record' de ser hombre de sorpresas. Lo primero que hizo nada más llegar al BCE es bajar los tipos de interés, por no hablar cuando, en plena tormenta financiera en la zona euro, sacó la artillería pesada y avisó al mercado con la famosa frase, "haremos lo que haga falta, y será suficiente". De ahí que la compra de este tipo de bonos tenga una carga psicológica muy fuerte.
"Ha sido un comienzo muy agresivo", dice a Bloomberg Jeroen Van den Broek, estratega de deuda de ING Groep. "La amplia naturaleza y alcance de las compras muestran que Draghi habla en serio", explica este experto. En la misma línea, Regina Borroneo, de la firma londinense Brandywine Global Investment, apunta que "Draghi necesitaba salir con un gran golpe el primer día de su programa de compra de deuda corporativa para mantener la credibilidad y la confianza en su actuación".
En algunos casos, como el de Orange, con nota BBB+, los bonos están justo en el límite de la deuda basura, y los mismo sucede con el fabricante alemán de neumáticos Continental, que tiene igual nota que la operadora francesa. La deuda de Telecom Italia forma parte del Euro High Yield Index de Bank of America, y los seguros que cubren su impago, los CDS, se incluyen en el Markit iTraxx Crossover Index, vinculado a empresas cuya calificación es en su mayoría la de bono basura.
Tanto Moody's como S&P colocaron la nota de Telecom Italia por debajo del grado de inversión en 2013, mientras que Fitch ha dejado la calificación en el escalón más bajo dentro del grado de inversión, revisando las perspectivas de estable a negativa el pasado mes de noviembre. "Esto disipa cualquier duda que los inversores puedan haber tenido sobre el BCE para hacer frente a los nombres con peor calificación", dice Alex Eventon, de Oddo Meriten. "Telecom Italia está firmemente en la parte baja del espectro que el BCE puede comprar", explica.
En parte, lo que pretende Draghi es mandar un mensaje nítido a los mercados, en el sentido de aquí está el BCE con su artillería para lo que haga falta. Además, los bonos de Telecom Italia "son muy líquidos, y tienen puntuaciones mixtas, las de un país de la periferia, es el tipo de prestatario al que el BCE desea apuntar", asegura Saida Eggerstedt, de la firma GmbH.
De lo que si pueden estar seguros los inversores es que el BCE no soltará los títulos en caso de que las compañías pierdan el grado de inversión, como así podría suceder. Y también pueden estar seguros de que la intervención del BCE no será transparente para las rentabilidades. Así, el rendimiento de la deuda con grado de inversión retrocedió el primer día de las compras hasta el 0,98%, el mínimo en un año.
A partir de aquí, todo son incógnitas. Por saber, no se sabe ni qué volumen de bonos adquirirá el Eurobanco cada mes. Diferentes estimaciones hablan de una horquilla que gira entre los 4.000 y los 7.000 millones. Respecto a las firmas que potencialmente pueden optar a este programa, la lista española no llega a la quincena y está compuesta por las más grandes de las grandes. Entre otras, Iberdrola, Abertis, Amadeus, Dia, Endesa, Ferrovial, Gas Natural, Red Eléctrica o Repsol. Entre todas suman más de 50.000 millones que podría ser comprados.
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