viernes, 19 de agosto de 2016

PODEMOS presiona.....

Unidos Podemos aumenta la presión sobre Pedro Sánchez, desde el flanco progresista, para explorar una vía alternativa a Mariano Rajoy si fracasa en la investidura. Una puerta que debe abrirse, según ha sostenido el portavoz parlamentario de la formación, Íñigo Errejón, inmediatamente después del debate fijado para el próximo 30 de agosto, con una primera votación el 31 y una segunda 48 horas después, como marca la Constitución. Desde Podemos confían en que los socialistas mantengan su palabra votando no al candidato popular, pero suben la apuesta defendiendo que esta postura "debe ir acompañada de un sí a construir la alternativa". Según el argumentario de la secretaría política que dirige Errejón, "España se merece que la saquemos de esto, que pongamos fin al secuestro".
Las reticencias del PSOE, unidas a las dificultades para reconstruir los puentes con las formaciones nacionalistas catalanas, rotos desde el desacuerdo para las votaciones en la Mesa del Congreso, no han aplacado el empeño de los dirigentes de Podemos. Su objetivo ahora es no tirar la toalla y demostrar que lo han intentado hasta el final. El secretario general de la formación, Pablo Iglesias, ha insistido en esta vía tras su reaparición en el Congreso después de tres semanas. Si Mariano Rajoy fracasa, aventuró el líder de Podemos, "estamos de acuerdo los dos en que habría que dialogar y en que un Gobierno de progreso es lo que necesita España".
Pablo Iglesias se refería a Pedro Sánchez, con quien aseguró haber hablado durante los últimos días y coincidir en esta hoja de ruta. Sin embargo, pocas horas después, Ferraz rebajó las expectativas al limitar los contactos a "conversaciones habituales", como las que Sánchez mantiene "con todos los responsables del resto de formaciones políticas", y al negar cualquier tipo de negociación. Negociaciones a las que no aludió Iglesias. Pero la reacción socialesta supone en la práctica un desmentido por parte del PSOE a lo que anunció: "En ningún caso, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha abordado con ninguna otra formación política la negociación para la formación de un Gobierno alternativo ante el hipotético fracaso del señor Rajoy".
El desmentido por parte de los socialistas se acompañará hoy mismo de un gesto en la dirección contraria, que es el viaje de Pedro Sánchez a Ibiza, donde se reunirá con una de las pocas voces autorizadas de su partido que apuestan abiertamente por intentar una vía alternativa a Rajoy: la presidenta balear, Francina Armengol. La secretaria general del PSIB-PSOE ya aseveró tras el último comité federal del PSOE del pasado 19 de julio, donde se fijó la postura respecto a la investidura de Rajoy, que "tenemos una larga historia y tradición de izquierdas que quiere un cambio de Gobierno en España", para añadir que su formación debe construir una alternativa de oposición al PP.
La presidenta balear llegó a acuerdos tanto con Podemos como con la formación nacionalista Mès para hacerse con el Govern, y la visita de Sánchez cerrada ayer se puede interpretar internamente como un gesto de adhesión a su política de pactos. Una forma de visualizar la posibilidad de encabezar un Gobierno alternativo, como ya hizo Sánchez al programar tras el 20-D una sonada visita al socialista y primer ministro portugués, António Costa, elegido gracias a un pacto con las izquierdas siendo la segunda fuerza más votada. Una foto con la que se quiso mostrar la posibilidad de un acuerdo entre las fuerzas progresistas para formar Gobierno y evidenciar su apuesta clara por una alianza de izquierdas. 
La indefinición de los socialistas, que se mantienen tanto en el no a Rajoy como en el no a unas terceras elecciones -que de producirse, se celebrarían el día de Navidad- mientras sortean la posibilidad de dar un paso al frente para formar un Gobierno progresista, no ha paralizado la iniciativa de Unidos Podemos, aunque sí ha provocado cierta impaciencia: "El PSOE sigue en su triple negativa falsa. Si Rajoy fracasa, que parece que es lo que va a suceder, hay que preguntar al PSOE: ¿se podrá trabajar por una alternativa de gobierno o hacemos que los españoles voten otra vez?", se preguntaban desde la secretaría política del partido. Errejón, tras conocerse la fecha de la investidura anunciada por la presidenta del Congreso, Ana Pastor, acortaba todavía más los tiempos en un mensaje lanzado en Twitter: "El 30 de agosto Rajoy se somete a investidura. El 31 de agosto puede abrirse la puerta a un Gobierno alternativo y decente".

El 30 de agosto Rajoy se somete a investidura. El 31 de agosto puede abrirse la puerta a un gobierno alternativo y decente.
Unidos Podemos, en este caso coincidiendo con el PP, desplaza así la responsabilidad ante una hipotética repetición de elecciones hacia Ferraz. Con todo, la hipótesis que más fuerza cobra en el seno de la formación es que ante el viraje de Ciudadanos, pasando de la "abstención técnica" al apoyo a Rajoy, los socialistas acaben absteniéndose y facilitando finalmente un Gobierno conservador. Todo ello sumando las presiones añadidas para que cambie de posición tanto desde el PP como dentro del propio PSOE. Según la denominación utilizada por Pablo Iglesias, "submarinos" del PSOE contrarios a explorar una alternativa con el apoyo de Unidos Podemos. Ayer mismo, el secretario general de los socialistas en Aragón, Javier Lambán, afirmó que si fracasa Rajoy, "quizá sería momento de replantear" el voto en contra al PP, sumándose así a la opinión expresada previamente por otros barones, como Fernández Vara o García Page.
Las conversaciones entre Unidos Podemos y el PSOE se mantienen por diversas vías paralelas, que van desde los secretarios generales hasta sus respectivos jefes de gabinete y los portavoces parlamentarios. Es por ello que hablan con asiduidad Óscar López e Íñigo Errejón, quien más ha empujado desde Podemos para dar vida a esta alternativa, aunque reducen dichos contactos a la normalidad parlamentaria y niegan que se aborden cuestiones relacionadas con la investidura.
Podemos se centrará durante los próximos días en sentar las bases para forzar una vía alternativa inmediatamente después de la hipotética investidura fallida de Mariano Rajoy. Para que salga adelante, además del apoyo de PSOE y Unidos Podemos, necesitará los votos de los nacionalistas para alcanzar la mayoría absoluta de 176 escaños: entre ambas formaciones suman 156, y con los votos de ERC, PNV y CDC, llegarían a los 178.

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