lunes, 11 de enero de 2010

El Barça, la tapadera de Laporta.

Pobre Barça....


Laporta anuncia a sus íntimos que encauzar su proyecto político es ya lo prioritario

@A. Fernández .- 11/01/2010 06:00h


A mediados del mes de noviembre, en un acto oficial realizado en la localidad francesa de Perpignan, el presidente azulgrana, Joan Laporta, realizaba un petit comité con algunos directivos de peñas del club. Fue una reunión distendida donde se habló a tumba abierta de todos los temas. Y allí hizo el presidente azulgrana la primera confesión que se conoce sobre su futuro: vino a decir que su labor al frente del Barça ha tocado techo y que, encarriladas las cosas, su interés se concentra en la política. Esta misma confesión fue realizada también a algunos de sus colaboradores más cercanos.


El máximo mandatario barcelonista aseguró a sus contertulios que la candidatura oficialista que encabezarán Alfons Godall -el vicepresidente que afirmó que no repetiría en un nuevo mandato y que por eso, según el director general del Barça, Joan Oliver, no fue espiado- y Xavier Sala i Martin- que en realidad es la verdadera apuesta de Laporta pero a quien le faltan apoyos dentro de la junta para liderar una lista- tiene el camino allanado para ganar las elecciones que se celebrarán, previsiblemente, a finales de la primavera. “El tema del Barça ya está encarrilado. Creo que tenemos buenas perspectivas y que ganaremos de calle las elecciones del año próximo”, dijo el presidente culé a sus contertulios, según contó a El Confidencial uno de los presentes en la reunión. Con esta previsión, Laporta ha convertido en prioritario su proyecto político, que, según dijo a sus contertulios en Perpignan, todavía no tenía claro. Con posterioridad, a algunos de sus colaboradores les manifestó que su futuro no pasa por ningún partido político parlamentario, sino por un proyecto nuevo.


Las declaraciones efectuadas por Laporta en los últimos días refuerzan esta tesis. Lo que ha sentado mal al presidente azulgrana es que otro miembro de su junta, Jaume Ferrer, se decidiese a dar el paso y a postularse también como candidato continuista, lo que rompe la estrategia del presidente azulgrana y sus perspectivas de “ganar de calle” las elecciones. Ferrer contaba, hasta hace poco, con más apoyos en la junta directiva que Sala i Martin, pero con la incorporación de Godall para hacer tándem con éste, las fuerzas están igualadas. Y al estar igualadas, los apoyos a los continuistas están divididos y dan más fuerza a la candidatura que piensa encabezar Sandro Rosell, que había entrado con Laporta en el 2003 pero que dimitió de la vicepresidencia dos años después por diferencias irreconciliables con el presidente.


En la carrera por la poltrona, se presentan también dos socios, Jaume Guixà y Agustí Benedito, que según las previsiones tienen muy pocas opciones de hacerse con el triunfo. El verdadero quebradero de cabeza de Laporta es Sandro Rossell, que puede resultar vencedor de la contienda debido a la división de la junta. Y, aunque el núcleo duro de Convergència es partidario de Sala i Martin -a quien apoyan directivos como Joan Oliver o Magda Oranich-, otro sector convergente es partidario de que Jaume Ferrer se alíe con Sandro Rossell para formar una candidatura más “profesional” y menos politizada. Para reforzar la apuesta de Laporta, sin embargo, ha habido contactos entre los oficialistas y el ex vicepresidente Ferran Soriano, actual presidente de Spanair. Soriano tiene mucho trabajo con el reto de sacar de la crisis a la aerolínea y ha recibido presiones de miembros del consejo de administración y accionistas para que no encabece ninguna candidatura, ya que si resulta ganador no podría compatibilizar los dos cargos. Tras estas presiones, Soriano renunció a encabezar una lista, pero sí aseguró que le gustaría formar parte de una lista para posteriormente poder tener un cargo de alto nivel en el Barça, que sería compatible con sus responsabilidades al frente de Spanair. El fichaje, no obstante, no depeja la incógnita de si el tándem Godall-Sala puede retener el poder en el Barça, como desea Laporta.


“Está quemado porque se ha precipitado”


Con todo, el futuro del presidente culé no se presenta totalmente despejado. Su disposición a lidiar el toro de la política no ha causado, de momento, alarma en los grandes partidos parlamentarios. Sin haber dejado sus responsabilidades en el club, la sola mención de que piensa presentarse a las elecciones autonómicas ya le ha granjeado un buen puñado de críticas. “Laporta se ha equivocado. Si no hubiera envuelto al club en la dinámica política de los últimos meses, en estos momentos, sería poco menos que intocable por los buenos reultados del equipo de fútbol. Pero ha metido la pata y la mezclado fútbol y política. Eso va a ser su perdición y le pasará factura, tanto en las elecciones del Barça como en las autonómicas”, señala a este diario un hombre que ha estado los últimos años a su lado. En otras palabras, lo malo del presidente azulgrana es que “está quemado porque se ha precipitado”, añade la misma fuente.


Desde el sector de la política, el más fiero crítico con Laporta ha sido el portavoz adjunto del PSC, Joan Ferran, que volvió a arremeter en su blog contra el presidente del Barça hace cuatro días. No es la primera vez. El dirigente socialista, sin citarlo directamente, deja muy clara su valoración de Laporta: “Colectivo de ciudadanos incoloros, cándidos, crédulos y simplones busca persona iluminada y bronquista, con fluidez verbal (...) Garantizamos buen sueldo. Culto a la personalidad según resultados. Fondo de libre disposición no sujeto a control. Ocio nocturno a cuenta de la empresa. Mando directo sobre equipos de seguridad y escuchas (...) Viajes en vehículo/jet privado no sujeto a cacheo aeroportuario”.


El democristiano Josep Antoni Duran Lleida fue también severo con el directivo azulgrana el pasado jueves: “Para mí, el señor Laporta, cuando deje de ser presidente del Barça, que haga lo que crea oportuno, si quiere venir a hacer política, bienvenido será; mientras tanto, ya he dicho que no sería conveniente que hiciese tantas declaraciones. Y dicho esto, no entiendo que los partidos políticos catalanes vayamos a remolque de sus declaraciones”.


En Convergència Democràtica (CDC) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), las dos grandes formaciones catalanas que hasta hace muy poco le tenían muy en consideración, las simpatías por Laporta se han enfriado. Esquerra llegó a concederle el pasado mes de noviembre la medalla Lluís Companys, la máxima distinción del partido. Pero las aguas ya no están tan encarriladas y prefieren tenerlo lejos. Tras el referéndum celebrado en 160 municipios catalanes el pasado 13 de noviembre, Laporta emergió como un candidato que podría unificar el magma independentista, descartada de momento su incorporación a Reagrupament, el nuevo partido que creó el ex consejero republicano Joan Carretero. Pero las disensiones en este colectivo parecen frustrar también su carrera política como el nuevo Kennedy catalán. Ahora, sólo le queda esperar una coyuntura favorable.

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