Y casi gratis ?
La revolución gasista y las petroleras como ONGs@Daniel Lacalle - 11/01/2010
Empezamos el año y, como comentaba en mis previsiones para 2010, el proceso de fusiones y adquisiciones en el sector energético no se ha hecho esperar. La petrolera francesa Total nos sorprendió hace una semana siguiendo los pasos de Exxon y embarcándose en la aventura del “shale gas” o “gas pizarra”, que sería la traducción más aceptable al castellano, de la mano de Chesapeake. Las ventajas del gas pizarra para las empresas petrolíferas son muchas y variadas. Permítanme intentar explicar el entorno de la manera más concisa posible.
1.Las tecnologías que permiten extraer el gas han demostrado ser mucho más competitivas de lo que se estimaba inicialmente. No nos vamos a extender en términos técnicos, pero básicamente a través de un proceso de “ruptura” de la roca de pizarra con inyección hidráulica o extracción horizontal se permite estimular la producción de un gas que, de otra manera, no podría extraerse. De hecho, las grandes compañías están extrayendo gas a costes de $1.8 a $3 MMBTU (millones de unidades térmicas) comparado con estimaciones previas de $5.5-$7. Este nivel de costes permite rentabilidades muy atractivas, superiores al 30%, incluso a los precios actuales del gas en Estados Unidos, a pesar de lo mucho que ha caído, de niveles cercanos a $12 a $6 MMBTU en la actualidad.
2.Por otro lado, las diferencias geológicas entre las distintas zonas de Estados Unidos que cuentan con gas pizarra (Haynesville, Marcellus, Barnett, y otras) han demostrado ser menores a lo estimado, con lo que las empresas ven un entorno más cómodo para invertir, ya que las potenciales economías de escala son muy importantes. Ésta es la razón por la que están comprando grandes extensiones de terreno, ya que la producción de gas pizarra crece muy deprisa pero cae rápidamente una vez alcanzado el máximo (plateu).
3.Además, para empresas como British Petroleum, Exxon, o la más reciente, Total, que es la que sufre más riesgos geopolíticos en su cartera de activos por estar muy concentrada en Africa del Este, contar con reservas abundantes de gas en un país sin casi riesgo (Estados Unidos) es una oportunidad que no se puede despreciar. Eso sin contar que se trata de una plataforma para aprender y luego explorar oportunidades en gas pizarra en Europa, fundamentalmente en el Mar del Norte y algunos países del Este.
Mi querido amigo Matt Simmons y su equipo esperan que en 2020 la mitad de la producción de gas de Estados Unidos provenga del gas pizarra, y estiman unas reservas de gas no convencional que, en su escenario más conservador, cubrirían 65 años de producción en el país, 1.35 billones (europeos) de pies cúbicos.
Total ha pagado un equivalente a $30.000 por acre de tierra en su joint venture con Chesapeake en Haynesville. En 2008, BP abonó una media de $19.400 en Woodford. 2007 vio cómo Shell desembolsaba por Duvernay $13.100 por acre. Por su parte, Statoil pagó por su participación en el área de Marcellus $7.000 por acre de tierra. El precio se ha disparado por cuatro en poco más de dos años. No es de extrañar, por lo tanto, que las empresas americanas independientes de exploración y producción con exposición al gas pizarra se disparen en bolsa a pesar de que el precio del gas siga bajo.
Es interesante ver que, ante todo esto, el mercado financiero asume que las grandes empresas petroleras son una especie de gran ONG, y que van a explotar las reservas compradas de una manera indiscriminada, inundando el mercado de gas y aceptando precios muy inferiores a los actuales. Me cuesta creer que unas sociedades que funcionan bajo un estricto objetivo de retorno sobre el capital empleado o ROCE mínimo vayan a acumular reservas para perder dinero. Mientras tanto, las seis grandes petroleras controlan más del 25% de las reservas de gas pizarra de Estados Unidos. ¿Qué piensan que van a hacer? El proceso de consolidación va a acelerarse y comprobaremos que los beneficios serán elevados a medio plazo.
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