Limpiando excesos....
Dieta a base de melón y sandía
31-08-2012
Alexandra V. Saeys. Fotografías de Ángel Becerril.
Con el calor veraniego lo único que apetecen son manjares refrescantes. El melón, con el 90% de su peso en agua, y la sandía, con el 93%, son perfectos para hidratarse, y no solo en el postre, sino como ingrediente en un gazpacho, un sándwich o una ensalada. Aquí tiene 10 ideas exquisitas para sacar todo el partido a estas frutas.
¿Sabía que, en realidad, el melón y la sandía son verduras de la familia del cucurbitáceo, como el pepino o la calabaza? Su textura y tamaño no pueden tener engañados, pero la realidad es otra. Nacida en el África tropical, la de corazón rojo, que proviene de la sandiera, es también llamada melancia, melón de agua o patilla. En esa zona se aprovecha para sustituir al agua en épocas de sequía. En el otro extremo del mundo, en Rusia, el vino de sandía es un clásico. Por su parte, los japoneses han logrado una variedad cúbica, gracias a hacerla crecer en cajas de policarbonato.
La popularidad de la sandía existe por algo más que por su sabor dulce. Diversos estudios afirman que aporta múltiples beneficios como prevenir el reuma, el catarro, problemas renales o influir en el funcionamiento de la insulina en el cuerpo, debido a su contenido en potasio y magnesio. En cuanto al melón (cucumis melo) se cree que procede de Irán, que luego pasó a Egipto y, de allí, al resto del mundo. Los romanos ya lo consumían en el siglo III d.C. Se dice que es beneficioso para controlar el colesterol, para eliminar toxinas y por su aportación de vitaminas A y E. Para escoger uno bueno es importante fijarse en sus rayas, que deben estar bien marcadas y secas; su color, que debe ser verde intenso; y su sonido, que no puede ser hueco.


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