jueves, 12 de septiembre de 2013

A los Vivítopes....

Vega Sicilia, más que bodega, leyenda


  • En 1905 el bodeguero Txomin Garramiola sentó las bases del mito
  • Desde 1982 es propiedad de la familia Álvarez, fundadora del grupo Eulen
    • 5 Dias
Sala de barricas de Vega Sicilia.
El nombre de Vega Sicilia es ya un mito, es mucho más que una bodega. Es sinónimo de prestigio, de saber hacer, de deseo. Toda esta leyenda comenzó a fraguarse cuando los primeros propietarios lo distribuían solo entre los amigos. La historia comienza en 1848, cuando el marqués de Valbuena vende su finca de 2.000 hectáreas al vasco Toribio Lecanda. Sin embargo, la bodega, como tal, es fundada por el ingeniero Eloy Lecanda, que eligió por ser el primogénito de la familia estas fincas, ubicadas en la localidad vallisoletana de Valbuena de Duero, porque estaba convencido de que daban beneficio seguro. Sus hermanos recibieron posesiones en Santander y Bilbao.
La explotación agraria de Bodegas Lecanda comprendía unas 260 hectáreas, de las cuales una parte importante se dedicacba a viñedo. Y fue en 1864 cuando en una finca, hasta entonces ganadera y destinada al cultivo del cereal, se levantó la bodega. Es una época de revolución vinícola, influenciada por el nacimiento de los grandes châteaux franceses, donde se desarrollan innovadoras prácticas de elaboración. Los Lecanda comienzan a plantar variedades francesas combinadas con las locales garnacha y tinto aragonés. Es el comienzo de una nueva manera de entender los vinos que, poco a poco, se va alejando de las producciones que se elaboraban en España. Además de vino, la finca prepara aguardientes y brandy, que destina a exportación. Es tal su reconocimiento que en 1876, el brandy recibe un certificado de calidad en Filadelfia (EE UU), y se convierte en proveedor de la Casa Real. Antes de que acabe el siglo, la finca de los Lecanda luce esplendorosa (el conjunto abarca 22 casas, con viviendas, talleres y almacenes, además de las 245 hectáreas donde hay plantadas 350.000 cepas).

Cronología

1864. El ingeniero vasco Eloy Lecanda eligió como primogénito las tierras que su acomodada familia tenía en Valbuena de Duero (Valladolid), ya que estaba convencido de que darían beneficio seguro. Sus hermanos prefirieron fincas en Santander y Bilbao.
1876. Comienza el reconocimiento por el brandy que elaboran y que recibe un certificado de calidad en Filadelfia (Estados Unidos), además se convierte se en proveedor de la Casa Real. La finca está en su esplendor.
1988. Los Lecanda venden el 83,15% de la finca a los Herrero. Antonio Herrero Vázquez se hizo con toda la bodega, que unos años más tarde, cuando la filoxera azotó La Rioja, alquiló por diez años al empresario vasco Cosme Palacio y Bermejillo, fundador de la Cámara de Comercio de Bilbao, que elaboraba vino en Laguardia, y que necesitaba seguir atendiendo los pedidos de su vino riojano.
1905 Llega a la bodega otra persona determinante para el futuro de Vega Sicilia, tanto en la manera de entender la bodega como en la elaboración del vino, Domingo de Garramiola, conocido como Txomin y bautizado el mago. Era el bodeguero de confianza de Cosme Palacio.
1915. Txomin elabora el primer vino oficial,y es el único miembro del clan riojano que se queda en la Ribera del Duero. Toma las riendas de la bodega y comienza a elaborar un vino excepcional.
1952. Los propietarios siguen siendo los Herrero, pero deciden vender la finca a semillas Prodes, más interesados en la explotación agraria que en los vinos.
1964. La bodega comienza a llamarse Vega Sicilia, y dos años más tarde la aquiere el empresario venezolano Hans Neumann.
1982. Miguel Neumann, hijo del anterior comprador, la vende a la familia Álvarez, fundadora del grupo Eulen.
Sin embargo, los hijos de Eloy, acostumbrados a una vida acomodada, no sienten la misma inclinación por los negocios que su abuelo y su padre, lo que no favoreció la administración de la finca en los siguientes años. Las deudas aumentaron y en 1888 entraron en escena unos nuevos accionistas:los Herrero. El 83,15%de la finca Vega Sicilia pasa a manos de Antonio Herrero Vázquez. El resto de la propiedad continuó en manos de los hijos de Eloy Lecanda. Dos años más tarde, el nuevo propietario, padre de tres hijos, se hace con toda la bodega.
Enseguida aparece en el paisaje vallisoletano un nuevo personaje:el empresario vasco Cosme Palacio y Bermejillo, fundador de la Cámara de Comercio de Bilbao, con bodega en Laguardia (La Rioja). Esta zona sufrió la filoxera (antes que en Valladolid), parásito de la vid, justo en un momento de bonanza en su negocio, con pedidos que atender. Por ello ofreció a los hijos de Antonio Herrero, desde 1901, el alquiler de la bodega por un periodo de diez años. Ya andado el siglo XX, Vega Sicilia pasa a manos de los tres hijos varones de Herrero, que continuaron arrendando la bodega a los hermanos Palacio, con el nombre de Hijos de Antonio Herrero. En 1905 entra en juego otra persona determinante para el futuro de Vega Sicilia, tanto en la manera de entender la bodega como en la elaboración del vino:Domingo de Garramiola, alías Txomin y conocido como como el mago. Este es el bodeguero de confianza de los Palacio en Laguardia, que llega a la finca vallisoletana para seguir elaborando sus vinos riojanos. Será el encargado de dar los primeros pasos para el nacimiento del mito.
En 1915 elabora su primer vino oficial, justo cuando finaliza el alquiler de la familia Palacio en Vega Sicilia. Yes Txomin el único miembro del clan riojano que termina quedándose, fascinado por la calidad excepcional de las tierras que favorecían la elaboración de un producto diferente al que se demandaba masivamente, de crianza riojana y de carácter bordelés. Toma las riendas de la bodega y comienza a elaborar un vino excepcional. Murió en 1942 sin reconocimiento alguno, pero hoy es considerado el autor del prestigio internacional de la bodega. 1917 es el año de la primera botella de la que se tiene referencia. Durante los siguientes años se manuvo una línea de continuidad, elaborando vinos elegantes, mientras se intentaba mantener una finca que no marchaba bien tras la Guerra Civil.

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En 1952, la propiedad sigue en manos de los Herrero, pero ya con una generación sin el espíritu mundano de la precedente, y se vende la propiedad a la empresa de semillas Prodes. Eran años complicados, en los que las escasas fortunas españolas miraban más hacia Biarritz y Estoril. Comprar vinos de alta gama con etiqueta española era inconcebible y el vino de lujo no estaba de moda, y a Prodes le interesaba más la explotación agropecuaria que la bodega. El momento de incertidumbre se salda con la venta de la finca a tres cajas de ahorros. En 1966 compra la bodega, que desde dos años antes se llama Vega Sicilia, el empresario venezolano Hans Neumann, quien parece ser que deseaba hacerle un regalo especial y con glamour a su esposa. Pero no es hasta la llegada de la familia Álvarez, sus actuales propietarios y ajena hasta entonces al mundo del vino, cuando se produce la verdadera revolución y renovación vinícola.
En 1982, Miguel Neuman vende las acciones a El Enebro, que preside el empresario de origen leonés David Álvarez, que adquirió con esta joya, mucho más que una bodega, prestigio y reconocimiento. Porque la máxima de Vega Sicilia es anteponer la calidad de sus vinos a cualquier valoración, incluso económica. Durante este periodo, y bajo la dirección de su actual responsable, Pablo Álvarez, se ha ampliado la superficie de viñedos y modernizado las instalaciones. Le leyenda continua.

Pablo Álvarez, el equilibrista

En la actualidad la compañía la dirige Pablo Álvarez, hijo de David Álvarez, un hombre entregado a la bodega, que vive con la tranquilidad que le da tener toda la producción de vino vendida de antemano. Es más, existe lista de espera. Una de las novedades que ha introducido el actual gestor es conseguir un método para un reparto más amplio y efectivo de manera que la misma cantidad llegue a más personas y lugares.
Sin embargo, todavía tienen clientes que solicitan mil cajas sabiendo de antemano que tan solo recibirán una o dos. Una de las primeras medidas que adoptó fue descentralizar unas ventas muy concentradas en Valladolid y realizar una redistribución geográfica. Se sigue manteniendo el sistema de cupos, pero Pablo Álvarez controla personalmente cada pedido. La lista de aquellos afortunados que tienen suscripción no llega a 5.000 y su identidad permanece en el anonimato. Se sabe que Winston Churchill recibía puntualmente su pedido de botellas, o el cantante Julio Iglesias, que siempre tiene en su bodega Vega Sicilia.
Pablo Álvarez reconoce que actúa como un maestro equilibrista, dada la avalancha de compromisos, como los de la Casa Real o presidencia del Gobierno. Hoy Vega Sicilia está presente en todo el mundo, y cuenta con las etiquetas de Valbuena, Vega Sicilia Único, Alión, (las tres en Ribera) Pintia (Toro), Oremus (Hungria) y Macan, este último es el primero que elaboran en La Rioja.

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