Esta vez las rodillas de Rafa Nadal temblaron, pero no por el dolor que a punto ha estado de sepultar su memorable carrera. Esta vez se quebraron para celebrar su colosal triunfo ante Novak Djokovic en la final de US Openen cuatro sets (6-2, 3-6, 6-4 y 6-1) donde el tenista español dejó claro que el número uno del serbio caerá maduro como la fruta en su cesta. No hay nadie mejor que él.
En su mejor temporada en pista rápida, Nadal se embolsa su segundo US Open (el anterior fue en 2010 también ante Djokovic) y eleva sus título deGrand Slam hasta 13. O 12+1, que de manías y supersticiones está el balear lleno. Sea cual sea la fórmula, a sus 27 años lo que demuestran estos números es que está a un paso de ser el mejor tenista de la historia. A un título de Grand Slam del mítico Pete Sampras, los 17 entorchados de Roger Federer -por ahora el mejor de todos los tiempos- están en sus manos. O en su cabeza, como demostró ante Djokovic, a quien derrotó por tenis, pero también por resistencia. Su increíble remontada en el tercer set volteó un partido que acabó cerrando en cuatro ‘cómodos’ sets.
Lanzando por el viento de cola que le había llevado hasta la finalRafa Nadaldespachó el primer set ante Djokovic con una aplastante superioridad. Bien asentado en los saques y agarrado a una poderosa derecha paralela, el tenista español rompió sin demasiada oposición el servicio del serbio hasta en dos ocasiones (1-2 y 2-5) para cerrar la primera manga con un rotundo 6-2.La pista dura, por lo visto, ya no guarda secretos para Nadal. Y bien que lo sufrió Djokovic pese a desplegar un gran tenis.
La contestación del serbio llegó arrancando a Nadal el segundo set de las manos. Una respuesta a la altura del número 1 que cuelga sobre su pechera.Djokovic, en una vuelta de tuerca, imprimió más potencia a su golpeo y movió con maestría a Nadal hasta inducirle el fallo. Así sucedió cuando tras un intercambio de 54 golpes, el balear terminó estrellando la pelota en la red. Un juego espectacular que suponía el primer break del serbio (4-2), el segundo que sufría Nadal en el torneo, que herido en su orgullo le devolvió la moneda en el siguiente juego (4-3). Pero Djokovic no estaba para regalos si no quería dejarse ir en la final y cerró con un nuevo break y un inapelable 6-3. ‘Nole’ empleó casi una hora (58’) pero le dejó claro a Nadal que la primera manga había sido un espejismo. Había final para rato.
El momento culminante
Aunque el marcador de Flushing Meadows reflejaba un merecido empate, el arranque del tercer set dejó claro que la balanza empezaba a caer del lado deDjokovic. O eso creía tras arrancar con un 2-0 que dejó a Nadal sumido en laduda y flaqueando en sus servicios. El tenista serbio parecía haber metido la directa. Pero son estas las situaciones donde le gusta medirse a Nadal, competidor como no se recuerda. Hundido en el set, el balear dio un paso adelante en la pista y soltó el brazo hasta rearmase en el partido.
Cuando todo parecía encauzado con un 3-1 a favor de Djokovic, inició su recital Rafael, ayudado con el notable incremento de errores no forzador del serbio, todo hay que decirlo. En un despliegue espectacular, Nadal terminó dando el vuelco al set levantando tres punto de break y llevándose el juego que le ponía por delante por primera vez 4-5. Llevado por la euforia, terminó de machacar a Djokovic rompiéndole el servicio y adjudicándose el tercer set. Nadal parecía indestructible. Épicos 61 minutos.
Con Djokovic atrapado entre los dientes, Nadal zarandeó al tenista serbioen un arranque de cuarto set demoledor. En 22 minutos ya le había hecho un 3-0. El español había olido sangre e iba a dejar pasar la ocasión de rematar a su presa.  Así fue, el camino hasta celebra el título fue un pase que se firmó con un concluyente 6-1.