jueves, 24 de abril de 2014

Hipotecándonos....

macroeconomía

España cumple con Bruselas a costa de un endeudamiento brutal


Adolfo Lorente
Eurostat confirma que el déficit de 2013 se cerró en el 6,62% del PIB pero sitúa la deuda al borde del billón de euros. El trasfondo de las cifras publicadas por Eurostat dejan demasiados interrogantes en el corto y medio plazo,primir
España cumplió su parte del trato con Bruselas en lo referido al déficit público en 2013. La oficina estadística comunitaria, Eurostat, ha avalado este miércoles las cifras aportadas por el Gobierno de Mariano Rajoy y ha confirmado que el desfase entre ingresos y gastos del pasado año fue del 6,62% del PIB, frente al 6,5% acordado con la Comisión Europea. Un incumplimiento de un décima (en torno a mil millones) al que Madrid resta importancia ya que la próxima revisión del cálculo del PIB que entrará en vigor en otoño en la UE regalará a España 0,15 puntos de colchón. «Hemos cumplido», resaltó en tono triunfalista el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, hace tres semanas. «Las reformas, el esfuerzo está dando sus frutos», apostilló la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Este miércoles, Bruselas guardó silencio. «Sin comentarios. Los haremos en mayo, con nuestras nuevas recomendaciones», zanjó Simon O'connor, portavoz del vicepresidente económico, Olli Rehn.
Cuando se habla del déficit, los Estados miembros (y no solo España) siempre tienden a llevar el ascua a su sardina. 'Esto cuenta, esto no', 'con este cálculo del PIB no cumplo pero con el otoño, sí'... Y es que la ortodoxia macroeconómica revela que la cifra real de déficit de 2013 fue del 7,1%. Sin embargo, Bruselas aceptó excluir las ayudas al sector financiero al considerarse una situación excepcional. Se han cifrado en el 0,5% del PIB -en torno a 5.000 millones-, un porcentaje sensiblemente inferior al registrado en 2012, cuando el déficit fue del 10,6% pero descontadas este tipo de ayudas, Rajoy logró 'vender' que quedó en el 6,9% cumpliendo así con el objetivo del 6,8% -de nuevo, cierta manga ancha-.
España cumple, cierto, pero el trasfondo de las cifras publicadas por Eurostat dejan demasiados interrogantes en el corto y medio plazo. No hay que olvidar que «cumplir» significa haber gastado 66.000 millones más de lo que la Hacienda pública fue capaz de ingresar. Y lo hizo, además, a costa de la pesada losa de la deuda pública, que volvió a desbocarse en 2013 hasta los 960.676 millones, es decir, un incremento de 75.945 millones que la sitúan en el 93,5% del PIB frente al 86% de 2012 -el límite fijado por la Comisión en sus programas de estabilidad es del 60%-. Una escalada que no queda aquí ya que según las previsiones comunitarias presentadas a finales de febrero por el comisario Rehn, España alcanzará este ejercicio el 98,9% y el 103,3% en 2015.
La deuda pública se ha convertido en unos de los principales quebraderos de cabeza tanto de la Comisión como del FMI para con España, que sin embargo jura y perjura que todo está bajo control y que los parámetros «son perfectamente asumibles». Pese al alza, el país ronda la media de la Eurozona, cifrada en el 92,6%, pero por encima de la de la UE (87,1%). Por ejemplo, está a años luz del 132,6% del PIB de Italia (aunque ya ha cumplido el déficit del 3%), comparte guarismo con Francia (el alumno díscolo) y se aleja del 78% de Alemania (la perfección simbolizada en cifras).
38.000 millones hasta 2016
Más conclusiones. Pese a «cumplir» con el déficit, las cifras revelan que el esfuerzo de consolidación fiscal ha sido más o menos liviano ya que solo ha supuesto un ajuste de 0,3 décimas (3.000 millones) respecto a 2012. Cifra, por ejemplo, inferior al dinero que Industria prometió destinar al déficit de tarifa eléctrica (3.600 millones) y que finalmente Hacienda descartó por el temor a incumplir con Bruselas, como ahora se ha demostrado.
Los problemas llegarán a partir de ahora, cuando se active la parte más dura de la hoja de ruta trazada por Bruselas para bajar del 3% del déficit. Este año, España debe cerrar al 5,8% -8.000 millones más que en 2013-; en 2015, año electoral, en el 4,2% -24.000 millones más que el pasado ejercicio-; y en 2016, bajar hasta el 2,8%. Es decir, que tomando como referencia el cierre de 2013, Hacienda debe ajustarse el cinturón en otros 38.000 millones. O bien deja de gastar, o bien activa la vía de los ingresos. No cabe más alternativa. Son matemáticas, no política.
Porque otros de los graves problemas estructurales que volvió a constatar Eurostat es la escasa capacidad recaudatoria que tiene España. Se cifró en el 37,8% del PIB, seis décimas por encima del año pasado pero muy lejos del 46,8% de la media de la Eurozona y de la UE (45,7%). Pero el problema no viene de ahora. De hecho, en 2007, en pleno maná recaudatorio procedente del 'boom' de la construcción, el país no logró pasar del 41,1% de su riqueza nacional. Por contra, el Ejecutivo de Rajoy metió en cintura el gasto público al recortarlo en tres puntos del PIB, hasta el 44,8% (30.000 millones menos). Y pese a lo que pudiera parecer, España no es ni mucho despilfarradora puesto que la media de los países de la moneda única es del 49,8%.
Este desfase entre ingresos y gastos agudizado por la crisis podría verse corregido, en parte, por la reforma tributaria que Rajoy está diseñando en Moncloa y que empezará a concretarse después de las elecciones europeas de mayo. Una reforma que Bruselas ansía conocer porque la considera clave para que el país corrija desajustes tan graves como el paro. De momento, a finales de mes, el Ministerio de Economía enviará a la Comisión su revisión del Plan Nacional de Reformas donde en teoría avanzará qué pasos podrían darse.

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