Ajuste fiscal y CCAA
Tras la fuerte desviación del déficit en la administración central, ayer las CCAA dieron una sorpresa positiva. Su déficit acumulado en el primer semestre es de 0,8% PIB y esto permite proyectar que a final de año no se alejarán mucho del 1,5% previsto. No obstante si pinchas aquí la información que facilita el ministerio no permite ningún tipo de análisis que lleve a conclusiones. Es necesario conocer el detalle de las partidas para saber que está pasando dentro de la caja negra del déficit. Es necesario como evolucionan los ingresos y los gastos y especialmente el pago de intereses para estimar escenarios de sostenibilidad de deuda.
También es necesario dar los datos del estado consolidados que son los que publica Eurostat y sobre los que nos evalúan la solvencia del Reino de España y de nuestra deuda pública. Por ejemplo en el informe de ejecución presupuestaria del IGAE registran un aumento de las trasferencias de la Admon. Central a la CCAA de 7.000 mill. Sin embargo, en el detalle de las CCAA que publicó ayer el ministerio de Haciendo sólo hay una variación inferior a 2.000 mill con los datos antes de anticipos y después de los mismos que son los datos oficiales. Esta falta de transparencia le quita credibilidad a datos como los de Castilla la Mancha que ha rebajado el déficit 3 puntos de PIB en un semestre o los de Baleares 2 puntos. La pregunta que se harán los inversores y los analistas es: tras poner en orden los pagos a proveedores e inflando el déficit en 2011 ¿están volviendo a retrasarles el pago y transfiriendo déficit a 2013?
El dato debe ayudar a acabar con la demonización de nuestras CCAA que acaba en manifestaciones como las de la Diada que ponen en riesgo nuestra convivencia y que deberían intentar evitarse por todas las partes implicadas. El propio ministro que empezó el año demonizándolas y culpándolas del déficit ayer cambio su discurso lo cual es de agradecer. El gasto público debe tener objetivos sociales para el conjunto de la sociedad española y debe ser eficiente y financiable. Demonizar a las CCAA lleva a reducir servicios básicos como la educación y la sanidad y permite mantener otros que son menos necesarios o prioritarios para los ciudadanos.
En el informe del IGAE sobre ejecución presupuestaria de la Admon. Central se ve como el recorte del gasto está siendo muy intenso en gasto corriente e inversiones. La desviación viene en pago de intereses de la deuda y transferencias sobre a la seguridad social. Por lo tanto, el enemigo del déficit es la recesión y la prima de riesgo. Cuesta bajar la partida de gastos de personal y viendo con un poco de perspectiva nuestro principal problema es de ingresos.
Tenemos la presión fiscal de EEUU y prestaciones sociales europeas y ambos mundos son insostenibles. Este es el debate que debería estar planteado el Gobierno y en el que debería tomar una posición. Esto de que lo hago porque no me queda más remedio da una sensación de improvisación y falta de estrategia que explica la desafección y la pérdida de legitimidad del Gobierno que reflejan las encuestas.
España necesita una reforma fiscal que permite aumentar nuestra recaudación con el menor impacto posible en el crecimiento y ajustar su estructura administrativa a la nueva realidad post burbuja.
Si esto no se hace el resultado será la desintegración del estado de bienestar que nos ha costado décadas construir. Esta desintegración es la que está permitiendo cumplir el déficit a las CCAA y aunque a corto plazo puede parecer una buena noticia, a largo plazo será un desastre. A corto plazo un ajuste tan brutal también es perjudicial ya que mete a la economía en depresión, aumenta las dudas de los inversores sobre la capacidad para pagar la deuda y acaba aumentando la prima de riesgo. El caso de Castilla la Mancha es representativo. Ha reducido el déficit 3 puntos y el empleo en la región cae un 8%, 3 puntos más que en el resto de España.
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