lunes, 6 de enero de 2014

12 años perdidos....

Razones para el escepticismo económico en 2014

Jorge Blázquez Lidoy  es Doctor en Economía y miembro deEconomistas Frente a la Crisis
Comienzo por aclarar que no creo que la mayor virtud de los economistas sea hacer previsiones económicas. Creo que los economistas nos parecemos más a los médicos que a los físicos o a los matemáticos. Podemos decir razonadamente si una economía parece sana o enferma, pero somos incapaces de saber con certeza si vamos a caer en recesión o a crecer con fuerza.
Las previsiones de crecimiento económico para 2014 se mueven en un rango entre 0,5% y 1,1% (según el Panel de Previsiones de la Economía Española que elabora Funcas). En 2013 el PIB cayó alrededor del 1,3%.
No voy a entrar en una discusión numérica sobre si 0,5% es mucho o poco, pero voy a exponer los argumento por los que pienso que 2014 seguirá siendo un mal año en términos económicos.

1. Una crisis mal diagnosticada y con un receta equivocada.

Las anteriores recesiones en la economía española han sido relativamente cortas. Las recesiones de 1975, 1978 y 1992 se dejaron atrás en un periodo de tiempo que fue de 4 a 7 trimestres. En ese periodo la economía retomó los niveles de actividad previos a la crisis.
En esta ocasión llevamos ya 24 trimestres seguidos por debajo del máximo PIB, alcanzado en el primer trimestre de 2008. De hecho, el nivel de actividad actual está un 7,4% por debajo de citado máximo. Según las estimaciones de crecimiento que se manejan actualmente, no es probable que recuperemos el PIB de 2008 hasta el año 2020. La crisis habría durado la increíble cifra de 12 años.
evolucion PIB recesiones
Tan desastrosa situación solo es posible porque la crisis se ha diagnosticado mal y se le han aplicado recetas equivocadas. No quiero abundar en esta idea, pero una crisis similar en Estados Unidos se ha gestionado con mucho mayor éxito en términos de actividad.
Yo no anticipo un cambio de política económica a nivel europeo, ni por parte de los gobiernos ni del Banco Central Europeo. Por lo tanto, creo que en 2014 la política económica seguirá siguiendo la misma que nos ha traído hasta aquí.
Lo que sí ha quedado demostrado es que idea de la “austeridad expansiva” eracomplemente absurda.

2. Las austeridad, receta mágica para salir de la crisis, no funciona.

Para evaluar con justicia la política de austeridad hay que analizar si ha servido para controlar la dinámica explosiva de la deuda pública. Para eso sirve exactamente la política de austeridad: para controlar las cuentas públicas. Pero lo cierto es que entre el periodo del “despilfarro” del anterior Gobierno y la “austeridad a rajatabla” del actual, no se observa diferencia alguna en términos de crecimiento de la deuda pública. Aunque el déficit público se reducido en 2013, la deuda sigue creciendo a ritmos similares. Imagino que debe ser descorazonador para los ejecutores de las llamadas “políticas de la austeridad”, con gran coste social, ver que sus resultados han sido, en el mejor de los casos, cuestionables.
Incremento Deuda Publica
La deuda pública empezó a crecer con fuerza en el penúltimo trimestre de 2008. Desde dicha fecha, la deuda ha venido creciendo en promedio alrededor de €25.000 millones al trimestre, tanto con el Gobierno de Zapatero como con el Rajoy. El problema es que esta dinámica de la deuda es explosiva. Explosiva en términos técnicos y, por tanto, insostenible a medio plazo. De forma gruesa, la deuda está creciendo 10 puntos de PIB al año.
previsiones deuda publica
Solo hay dos formas de hacer la deuda sostenible: O aumentar el crecimiento nominal del PIB o hacer nuevos ajustes fiscales. Y, dado que estamos con un crecimiento nominal del PIB en torno a cero –en parte por la llamada política de deflación competitiva-, nuevos ajustes fiscales son inevitables. Habrá que subir los impuestos o reducir los gastos, otra vez.
Desde mi punto de vista, el proceso de ajuste fiscal no ha terminado aún y se pondrán en marcha nuevas medidas contractivas. La pregunta es, por tanto, ¿cuándo?

3. El sistema financiero sigue enfermo

Fusiones de cajas, Banco Malo, recapitalizaciones, FROB, recate astronómico de Bankia, preferentes escandalosas, ventas de bancos con pérdidas millonarias,  etc. El sistema financiero español ha estado en el epicentro de nuestra crisis económica y lo sigue estando. En 5 años hemos pasado del “tenemos el sistema financiero más sólido” de 2008 al “carpetazo” al recate del sistema financiero dado por el Eurogrupo  en noviembre de 2013. Según la versión oficial, la crisis bancaria se ha dejado atrás. Sin embargo, la realidad me hace poner en duda esta versión.
La mora del sistema bancario sigue en cifras astronómicas. La mora se acerca al 13%, lo que supera por mucho cualquier cifra anterior. No hay registro histórico que se le acerque. Además, no da muestras de reducirse, más bien todo lo contario. Trimestre tras trimestre supera records. No hace falta ser un experto para darse cuenta que el sistema sigue muy enfermo.
mora
Y, por supuesto, un sistema financiero enfermo (o con una tasa de mora del 13%) no está en condiciones de abrir el grifo del crédito. Simplemente no puede asumir ningún riesgo más. De hecho, el crédito a familias y empresas se ha contraído un 20% desde los niveles máximos de 2010.
Sin embargo, no es esto lo más preocupante. Lo que más llama la atención es que el ritmo de contracción del crédito se está acelerando. Según la información del Banco de España desde junio de 2013 el crédito se reduce a un ritmo aproximado del 13% anual.
lending2 Lending1
Con este panorama bancario es difícil pensar que la inversión vaya a recuperarse. Y del crédito al consumo, ni hablemos. Mi percepción es que solo las grandes empresas, con llegada a los mercados internacionales, van a tener acceso al crédito. Y eso deja fuera a casi todo nuestro tejido productivo.

4. La “deflación competitiva” es solo deflación.

La deflación competitiva es un proceso extremadamente lento y que no está claro que esté ocurriendo. Ganar competitividad vía baja inflación en la zona euro, donde la inflación ahora está en el 0,9% es casi imposible. A modo de ejemplo, la inflación media en los últimos 12 meses en España ha sido el 1,8% frente al 1,7% en Alemania. Ganar competitividad vía moderación salarial no parece posible en la Eurozona.
De hecho, el nivel de competitividad de nuestro país está estancado desde 2010. Ni hemos ganado ni perdido competitividad de forma relevante. Eso es muy diferente a lo que pasó desde 2002 hasta 2009, cuando la permanente apreciación del euro nos hizo perder competitividad a pasos agigantados. Y es que la clave de nuestra competitividad está en el tipo de cambio.
competitividad
Como se observa en el gráfico, la competitividad de la economía española está determinada, en buena parte, por la evolución del tipo de cambio. De hecho y desde 2002 –fecha de puesta en circulación de monedas y billetes de euro- nuestra divisa se ha apreciado un 55% respecto al dólar. El euro es una moneda extraordinariamente apreciada para las necesidades de la economía española. Pero aquí nos volvemos a encontrar con una política europea que no va a cambiar. A modo de ejemplo, el euro se ha apreciado en 2013 un 2% frente a la libra esterlina, un 4% frente al dólar, y un 21% frente al yen japonés.

5. Las exportaciones van bien, pero no son el “tractor” de la economía

El slogan del la primera parte del 2013 fue que nuestras exportaciones nos iban a sacar de la crisis. Ahora, ese discurso ha desaparecido. Los datos de exportaciones de bienes son muy volátiles y suelen jugar malas pasadas. Los buenos datos de la primera parte de 2013 se ha visto compensado con una segunda parte del año mediocre o incluso mala.
Pero esto era lo normal. Para que nuestras exportaciones crezcan con fuerza es necesario que nuestros socios europeos crezcan también con fuerza. A ellos van destinadas el 62% de nuestras exportaciones. Pero en 2013 la zona Euro estuvo en recesión (-0,4%) y la Unión Europea en su conjunto se estancó. Para este año se espera un pequeña recuperación del crecimiento. La Zona Euro crecerá un 1,0% y la UE, un 1,2%. Seguramente veamos cifras de exportaciones mejores, pero muy lejos de ser el motor que España necesita.
De hecho, un dato especialmente preocupante de las exportaciones de bienes es que no parecen ser capaces de tirar del sector industrial. No son un sector “tractor”. Las exportaciones en los tres últimos años (octubre de 2013 frente a octubre de 2010) han crecido un 16%, pero la producción industrial ha caído un 10%. Históricamente esto no había sido así. Siempre que las exportaciones habían crecido entre 5 y 10%, laproducción industrial había mostrado crecimiento positivo. Pero ahora hay un evidente desacople entre ambas variables. Así, en 2011 las exportaciones crecieron 10,1% y la producción industrial cayó un 1,6%. Y en lo que llevamos de 2013 las exportaciones han crecido un 4,2% y la producción de la industrial ha caído un 3,2%.
relación IPI EXP
Estoy seguro que este fenómeno de desacople de ambas series, que dura ya 3 años, es transitorio, pero no sabemos cuánto tiempo más va a durar.

6. No parece posible una recuperación del empleo, ni del consumo privado.

Las declaraciones más recientes del Gobierno sobre el empleo son que espera creación neta del mismo.
Desde que se inició la crisis en 2008, la destrucción de empleo ha venido acompañada de un fuerte crecimiento de la productividad aparente del trabajo. Desde 2009 el empleo se ha destruido a un ritmo medio anual del 3,7% y, por su parte, la productividad ha crecido en promedio un 2,3%. Con las cifras que se manejan actualmente, el año 2013 no fue muy diferente. En 2013 se destruyó un 3,2% del total del empleo y la productividad creció un 1,9%. En este sentido no parece que la reforma laboral haya tenido efectos significativos conteniendo la destrucción de empleo.
empleo
En resumen, desde 2007 España ha destruido 3,6 millones de empleo, pero cada trabajador es un 16% más productivo.
Los previsiones actuales son que España crezca un 0,8% (media de las previsiones). Con dicho crecimiento, y de acuerdo al comportamiento histórico de nuestro mercado de trabajo en los últimos 30 años, el empleo debería volver a caer alrededor de otro 0,8%, lo que equivale a destruir 500 mil empleos a tiempo completo.
Sin embargo, el Gobierno dice que en 2014 se creará algo de empleo, aunque ligeramente. A menos que el crecimiento supere en 2014 el 1,5%, yo no veo este pronóstico razonable (a menos que la reforma laboral “destruya” productividad). Existe otra alternativa y es que el Gobierno cuente “cabezas” y no puestos de trabajo. Es decir, podría crecer el número de personas empleadas, pero reducirse el número de puestos de trabajo equivalentes. O si se quiere más empleo precario y a tiempo parcial y menos empleo a jornada completa. Pero esto es hacerse trampas en el solitario macroeconómico.
Para concluir, en 2014 se volverá a destruir empleo en términos equivalentes. Y dado que los salarios van a seguir presionados a la baja, el consumo seguirá deprimido este año.

Conclusión

El 2014 será mejor en términos macroeconómicos que 2013, pero no creo sea el año de la recuperación. De hecho, llegamos a este año básicamente con los mismos problemas que en 2012. Quizás donde más se haya avanzado es en la corrección del saldo exterior. El año 2013 se cierra con un superávit por cuenta corriente (alrededor del 1,4% del PIB), lo que no ocurría desde 1986. Pero la deuda externa aún sigue pesando como una losa. Se estima que la deuda externa bruta en 2013 fue el 163% del PIB frente al 168% de 2012.
Mi principal preocupación es que seguimos sin modelo económico alternativo. Más allá de los recortes sociales, las reformas “liberalizadoras”, las privatizaciones, los rescates de empresas quebradas y los aumentos de tasas públicas no se sabe a dónde se quiere ir. El famoso cambio de modelo sigue sin aparecer por ningún lado. Hemos pasado del “ladrillo” a la nada. Ha desaparecido el sector construcción, pero nada lo ha remplazado. A modo de ilustración, la producción de nuestra industria se ha hundido un apabullante 30% desde 2007. El único sector que ofrece señales positivas es el turismo. Pero no es una palanca con suficiente potencia como para sacarnos de la crisis.
Creo que las 6 razones que he presentado nos obligan a ser escépticos respecto de 2014. Ojalá me equivoque.

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