De abrir cientos de sucursales todos los años, las Cajas y Bancos cierran apresuradamente oficinas.
Plan de ajusteLa Caixa cierra en nueve meses todas las oficinas previstas en dos añosEl ajuste podría extenderse durante 201015/10/2009 - 07:58 - AGUSTÍN
La Caixa cierra en nueve meses todas las oficinas previstas en dos añosLa Caixa decidirá con los sindicatos a final de año un plan de prejubilaciones para reducir los costes de personalNoticias relacionadas
Foro de CriteriaLa Caixa tiene claro que la crisis económica va para largo. Por ese motivo, se ha ajustado el cinturón con mucha más rapidez de la anunciada. En tan solo nueve meses ha cerrado las 250 oficinas previstas en su plan de ajuste para el periodo 2009-2010, por lo que dicho programa se ampliará el próximo ejercicio.
La primera caja española ha intensificado en los dos últimos trimestre la prudencia con la que gestiona sus activos desde finales de 2007. En diciembre de ese año, con la crisis financiera encima de la mesa pero con las cuentas de la banca española a rebosar de optimismo, Juan María Nin, director general, ya hizo la primera dotación extraordinaria de 142 millones de euros por lo que pudiera pasar. El tiempo y el recrudecimiento de la crisis le han dado la razón. En 2008, esa cantidad se elevó a 357 millones y en el primer semestre de este año las provisiones extraordinarias ya han alcanzado los 314 millones.
Ante este deterioro del negocio, la tercera entidad financiera española ha optado por acelerar su plan de ahorro de costes anunciado a principios de año, cuando comunicó que tenía previsto desprenderse de 250 oficinas entre 2009 y 2010. A 30 de junio ya había clausurado 216 -138 entre enero y marzo-, proceso que se ha acelerado entre julio, agosto y septiembre. Fuentes próximas a la caja apuntan que ya se han finiquitado cerca de 260 sucursales, más de las calculadas inicialmente.
Fuentes financieras aseguran que el recorte no se va a quedar ahí. Por el contrario, La Caixa, que tiene la mayor red de sucursales del sistema financiero español -ahora cuenta con unas 5.320- tiene previsto examinar con lupa todas aquellos puntos de venta que no son rentables o que no lo serán de por vida puesto que se abrieron en situaciones coyunturales, por ejemplo al calor de una promoción de viviendas fuera de un núcleo urbano. Aunque no hay datos concretos, la entidad presidida por Isidro Fainé podría cerrar al menos otro centenar de oficinas, que suelen tardar cuatro años en generar los ingresos suficientes para cubrir los costes.
Sin embargo, pese a eses proceso de adelgazamiento, La Caixa ha mantenido prácticamente intacta su plantilla, que asciende a 27.755 en todo el grupo. El motivo es que la caja ha destinado a más de 800 personas a las oficinas más activas para crear el puesto de asesor personal, una figura con la que pretende incentivar la venta de productos de ahorro, como los fondos de inversión y de pensiones. De hecho, la caja con sede en la Avenida de la Diagonal de Barcelona es de las pocas entidades que ha aumentado -un 5,5%- sus ingresos por comisiones en el primer semestre.
No obstante, La Caixa decidirá con los sindicatos a final de año un plan de prejubilaciones para reducir los costes de personal, a lo que también contribuirá la no renovación de los contratos que venzan en los próximos meses. Fuentes próximas a los representantes de los trabajadores lo estiman en al menos 200 personas. La actitud de la caja catalana es similar, aunque más intensa, a la adoptada por el conjunto del sector, con la excepción de Caja Madrid, que ha seguido abriendo oficinas y contratando personal. En el primer semestre del año y siguiendo los consejos del Banco de España, el conjunto de los bancos y cajas cerró 900 sucursales y despidió a 2.143 empleados.
Ese incremento de la red se explica por la apuesta de la caja por el segmento de empresas, donde ha enfocado gran parte de su crecimiento de negocio. Esa apuesta ha llevado al grupo a aumentar en 1.201 personas su plantilla en los últimos doce meses, hasta los 27.852 personas. Sin embargo, entre enero y marzo de 2009, el número de empleados de La Caixa se redujo en cerca de 40, una cifra minúscula, pero muy significativa en un grupo acostumbrado a crecer año tras año.
La Caixa ha llevado a cabo en el último año y medio una “estricta gestión de contención y racionalización de los costes”, lo que le ha permitido limitar el crecimiento de los gastos de explotación en tan solo un 2% hasta junio.. Como los ingresos subieron un 12%, el ratio de eficiencia -mide lo que gasta por cada 100 euros que ingresa- ha bajado hasta el 42,9% desde el 46% a finales de 2007.
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