domingo, 14 de noviembre de 2010

Manualillos para una crísis ( 2 )

Irlanda contra la pared.

El futuro de Irlanda depende de los bancos

Tras invertir millones de euros en apuntalar el sector, la factura seguirá creciendo

A comienzos de septiembre, en un momento en el que todo eran dudas sobre la solvencia de Irlanda, el ministro de Finanzas, Brian Lenihan, convocó a una decena de funcionarios del gobierno y ejecutivos de bancos a un salón de conferencias apodado la "cámara de torturas", en referencia a su historia como escenario de escabrosas reuniones.

Durante dos años, Irlanda había volcado grandes sumas de dinero para resolver una intensa crisis bancaria. Todas las estimaciones de lo que costaría rescatar a los bancos de Irlanda resultaban quedarse cortas. Lenihan necesitaba detener el goteo de malas noticias que estaba llevando su país a la ruina. "Quiero una cifra final lo antes posible", le dijo al grupo.

Dos semanas después, la tuvo: 50.000 millones de euros (US$70.898 millones), casi US$50.000 por cada hogar del país.

As Ireland copes with the aftermath of a large property bust, it faces a new wave of emigration but also innovation, as a group of architects band together to create a micro economy. WSJ's Andy Jordan reports from Dublin.

Pero ahora, los inversionistas apuestan a que la factura puede ser aún mayor y podría reactivar la crisis de la deuda soberana en Europa. El gobierno se prepara para el colapso y la semana pasada los bonos soberanos continuaron su caída. Su deuda es considerada tan riesgosa como la de Grecia, antes de que ésta suplicara a la Unión Europea por un préstamo en el primer semestre del año. El jueves, la Unión Europea indicó que está lista para intervenir y ayudar a Irlanda con su situación financiera.

Lenihan, apurado para calmar esos temores, propuso recortar el presupuesto del país para 2011 en 6.000 millones de euros. Proporcionalmente, es como si Estados Unidos súbitamente eliminara el Departamento de Defensa.

Los problemas de Irlanda son los de Europa. Los 16 países de la zona euro acordaron garantizar hasta 440.000 millones de euros en préstamos si alguno de ellos no consigue capital en los mercados privados.

No se suponía que esto ocurriera así. En octubre de 2008, Lenihan declaró que el gobierno había esbozado "el plan de rescate más barato del mundo". Y el regulador financiero de Irlanda afirmó que los bancos estaban "más que suficientemente capitalizados".

Entrevistas con banqueros y funcionarios públicos, así como un estudio de documentos difundidos por el parlamento irlandés, revelan que el gobierno evaluó mal la crisis desde el principio. Desesperado por preservar su sistema bancario, el gobierno —ciego al mal estado de los préstamos irlandeses— unió el destino del país al de sus bancos.

Durante el proceso, el gobierno se vio perjudicado por información incorrecta de asesores externos, por una cultura regulatoria de confiar y no verificar, y por los propios bancos en problemas.

El resultado ha sido calamitoso: los préstamos incobrables en cinco bancos se volvieron una bola de nieve que se transformó en una amenaza existencial. La crisis hundió la economía irlandesa y dejó a los contribuyentes con una factura que llevará una generación pagar.

Los errores de cálculo son severos. En diciembre de 2008, el Estado reveló planes para inyectar 1.500 millones de euros en la institución más aquejada del país, el Anglo Irish Bank Corp. En los dos años siguientes, el gobierno repetidamente incrementó esa cifra, hasta llegar a 22.900 millones de euros. En septiembre, el banco central admitió que Anglo podría necesitar 11.400 millones más.

Durante una década, Irlanda fue la superestrella de la Unión Europea. Una fuerza de trabajo capacitada, la alta productividad y los bajos impuestos corporativos fueron un imán para la inversión extranjera. Los irlandeses, que en su día fueron los pobres de Europa, se volvieron más ricos que el resto de los europeos, con la excepción de los luxemburgueses. Su problema es que colocaron las nuevas riquezas en bienes inmobiliarios.

Mientras el Banco Central Europeo mantuvo las tasas de interés bajas, los préstamos para la construcción y las hipotecas inundaban Irlanda. Los urbanizadores transformaron antiguos muelles en torres de oficinas, y pastos para ovejas en prolijas parcelas. En 2006, se construyeron 93.419 viviendas, a un ritmo tres veces superior que el de una década antes.

Anglo Irish Bank, fundado en 1964, pasó sus primeras tres décadas otorgando pequeños préstamos comerciales para el negocio inmobiliario. Pero cuando Sean FitzPatrick, un ambicioso contador, tomó las riendas del banco en 1986, abrió grandes oficinas en Londres y Estados Unidos. Anglo financió proyectos importantes, y prestó US$70 millones para construir la Chicago Spire, que se planeó como el edificio más alto de EE.UU.

Los rivales lo imitaron. Allied Irish Banks PLC desplegó equipos para arrebatarle clientes a Anglo. Los ejecutivos del Bank of Ireland comenzaron a intentar atraer clientes con viajes en jets corporativos.

La fiesta terminó en 2008, cuando la burbuja inmobiliaria explotó y la economía global entró en recesión. El gobierno irlandés siguió siendo optimista. Un documento interno del Departamento de Finanzas concluyó en mayo que el sistema bancario irlandés era "sano y robusto según todos los indicadores clave de salud financiera".

En septiembre, los bancos irlandeses empezaron a tener problemas para encontrar préstamos de corto plazo para cubrir sus gastos diarios. El gobierno creyó que estaba frente a un clásico problema de liquidez. No reconocieron el problema más profundo: los bancos habían otorgado demasiados préstamos incobrables, cuyos incumplimientos dejarían a quienes los otorgaron insolventes.

"La liquidez, no el capital, es el principal problema de la actual crisis", dijo el regulador financiero Patrick Neary, en una carta que envió a Kevin Cardiff, un alto funcionario del Departamento de Finanzas, el 10 de septiembre. Una semana después, los ejecutivos de Anglo dijeron a funcionarios del gobierno que el negocio principal del banco, a pesar de la reducción de efectivo, estaba en buen estado. Y banqueros de Merrill Lynch que asesoraban al gobierno aseguraron que otro banco, Irish Nationwide Building Society (INBS), podría absorber cualquier préstamo incobrable. (Desde entonces ha necesitado un rescate de 5.400 millones de euros). Merrill e INBS no quisieron hacer comentarios. Neary no pudo ser localizado para contribuir al artículo.

Para fines de septiembre de 2008, las advertencias subieron de tono. Los depositantes en Anglo estaban retirando su dinero. A las 20:40 del 29 de septiembre, un socio de PricewaterhouseCoopers que trabajaba para el gobierno le envió a Cardiff un correo electrónico con malas noticias: Anglo "pidió prestados 900 millones de euros al Banco Central y no le quedan reservas".

A la mañana siguiente, Irlanda lanzó el rescate que Lenihan llamaría el más barato del mundo, garantizando cada depósito y casi toda la deuda emitida por los bancos irlandeses. El gobierno tenía la esperanza de que con esto el país podría salvar crisis sin gastar un centavo.

Pese a que la medida ayudó a que un flujo de efectivo volviera rápidamente al sistema, no solucionó los créditos incobrables. En enero, Irlanda nacionalizó Anglo.

El total de capital inyectado en los bancos por el gobierno hasta ahora: 34.000 millones de euros. Por lo menos otros 12.000 millones de euros están en camino. Los rescates significan que Irlanda tendrá un déficit equivalente a 32% de su Producto Interno Bruto, la cifra más alta de cualquier país de la zona euro. Los escépticos argumentan que el mercado inmobiliario no se recuperará rápidamente y que los bancos enfrentan una ola de pérdidas que hará que la factura para el gobierno siga creciendo.

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