sábado, 10 de diciembre de 2011

Super,Super...


Liga - Mourinho no tendrá excusas si pierden


Jose Mourinho afronta su octavo duelo ante el Barcelona desde que se hizo cargo del vestuario del Real Madrid, de los que solamente ha podido ganar uno, frente a tres empates y tres derrotas. Pero éste es el Clásico que estaba esperando, el que puede ser definitivo para el devenir del campeonato.
Mourinho crying Champions Madrid - 0
Él mismo lo dijo: "Mis segundas temporadas siempre han sido las mejores". Ya no hay excusas para 'The Special One', es su segundo año y es su competición, en la que nunca ha desperdiciado tres puntos de ventaja. Ahora tiene seis (tres con un partido menos), y una victoria ante el eterno rival abriría la brecha hasta los nueve puntos.
Tras enfrentarse en cinco ocasiones durante la temporada pasada, la campaña 2011-2012 abrió con un doble duelo entre blancos y azulgranas. La balanza volvió a caer del lado de los de Pep Guardiola por un global de 5-4, pero Mou y los suyos saliron reforzados. Tuvieron opciones reales hasta el último minuto, pese a que según el luso dijo que no había preparado la Supercopa.
"Es el torneo más importante del verano y el menos importante de la temporada", fue la excusa del momento. Unas palabras que dejaron entrever que el Clásico que estaba esperando era éste: el del torneo liguero. Más teniendo en cuenta la evolución que ha llevado su equipo en los duelos ante el Barça, en los que suma la mitad de goles anotados (7) que recibidos (14).
Evolución de resultados
Sin ninguna duda, el peor momento de Mourinho como entrenador madridista fue la 'manita' del Camp Nou, en su estreno ante el Barça desde su llegada a España. Cinco goles que escocieron durante meses en la capital española, hasta que llegó el carrusel de cuatro enfrentamientos entre Madrid y Barcelona.
La mejoría fue evidente, pero dejó un sabor agridulce en la parroquia merengue. Tras empatar a uno en el partido liguero del Bernabeú llegaría la que hasta la fecha es la única victoria en el casillero de Mou: la final de Copa del Rey. El gol de Cristiano Ronaldo en la prórroga tras el pase de Ángel Di María -precisamente la pareja del momento en España- dio a Mou su primer título, y único por ahora, desde que llegó a España.
La sensación era que la igualdad era máxima entre ambos equipos, y que la diferencia en Champions iba a estar en los detalles. En esa ocasión el detalle se llamó Leo Messi, que con dos tantos volvió a conquistar el Bernabeú. La vuelta en el Camp Nou acabó con empate, y con el Barça clasificado para la final, que finalmente se convertiría en su cuarta Copa de Europa.
Finalmente, la Supercopa evidenció la gran igualdad entre ambos conjuntos, así como la mejoría blanca. La temporada pasada anotaron tres tantos en cinco partidos, mientras que iniciaron la presente campaña marcando cuatro goles en tan solo dos encuentros. Una evolución evidente que Mourinho tendrá que refrendar en el Bernabeú con una victoria. Si no lo hace, ya no habrá excusa que valga.
Eurosport

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