Las claves del repentino éxito de la deuda Pública Esp.
¿Cómo es posible que los inversores recelaran hace unos meses de todo lo que llevara la marca Made in Spain detrás y ahora devoren la deuda del Tesoro? Existe una posible razón: la barra libre del Banco Central Europeo (BCE).
La institución monetaria se ha negado a aplicar un quantitative easing o lo que comúnmente se conoce como la máquina de imprimir billetes. El motivo principal esgrimido por el banco emisor es que el Tratado que le dio origen no se lo permite, debido a que con la creación de dinero nuevo en el sistema pondría en peligro el cumplimiento de su mandato, es decir, el de controlar los precios. Sin embargo, existe otra forma indirecta de apoyar a los gobiernos sin asumir un riesgo moral como éste: prestar todo el dinero que pida la banca, lo que incentiva, a su vez, la compra de deuda pública por parte del sector financiero. Es decir, el BCE alivia los problemas de financiación de la banca y, a su vez, la banca alivia los problemas de financiación de los estados.
El éxito de la subasta que celebró ayer el Tesoro Público es un claro ejemplo de que la lavadora está funcionando. La banca, principalmente la española, le quitó ayer de las manos la deuda al Tesoro, hasta tal punto que casi duplicó, hasta los 6.000 millones, el importe que tenía previsto colocar en un principio. Este mayor apetito mostrado por las entidades se ha despertado justo unos días antes de que el BCE celebre una subasta de liquidez a un plazo de tres años. ¿Casualidad?
Las entidades compran deuda pública con intereses superiores al 4% que, además, no les consume capital, y con estos activos acuden al BCE a captar financiación al 1%, o al revés. Con esta operativa, conocida como carry trade, consiguen sacar un margen sustancioso que tiene un impacto muy positivo en las cuentas de resultados, en un momento en el que el negocio típico bancario (el de captar pasivo y dar créditos) se encuentra completamente paralizado.
La banca española –también la italiana o la francesa– ha ido aumentando su apelación al BCE en los últimos meses. Su deuda con la institución superaba los 97.000 millones a 30 de noviembre, máximos desde septiembre de 2010. Según los expertos, esta tendencia continuará en los próximos meses, puesto que se prevé que la banca acuda en masa a la subasta del BCE de la semana que viene, debido a los vencimientos que afronta el sector el año que viene, de 120.000 millones en España y más de 800.000 millones en Europa.
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, ya aventuró el día de la cumbre europea que los nuevos préstamos del BCE, a un plazo más largo, animarían de nuevo a los bancos a comprar deuda de países como Italia o España. No obstante, no todo el mundo está de acuerdo con esta afirmación o, al menos, no la ven correcta. Por ejemplo, el consejero delegado de Unicredit, precisamente un banco italiano, apuntó el miércoles que las entidades no debería utilizar la liquidez extra que les otorga el BCE para comprar bonos soberanos.
Por otro lado, Barclays Capital no cree que los bancos vayan a usar la subasta de liquidez del BCE con el objetivo del carry trade ,y entre varios factores, destaca que, precisamente, si la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) está pidiendo que el sector aumente el capital por su exposición a la deuda soberana, por qué van a querer incrementarla todavía más. No obstante, parece que esta tesis no se cumplió ayer en la subasta del Tesoro español.
Con esta operativa, la banca mejora, aunque de forma artificial, sus cuentas de resultados, pero se pone en riesgo el verdadero objetivo que persigue el BCE con las nuevas medidas de liquidez: que el crédito fluya de nuevo a la economía real.
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