sábado, 11 de enero de 2014

A los Vivítopes....


  • Dubai, la ostentación superlativa

Enclavada entre el desierto de Arabia y el golfo Pérsico, esta ciudad de Emiratos Árabes construida gracias al poder de los petrodólares es una oda al lujo y la ostentación. Aquí, el superlativo es siempre motivo de orgullo


Dubai recibió el año 2014 con un espectáculo pirotécnico en el que se dispararon 500.000 fuegos artificiales a lo largo de 94 kilómetros de costa, para el que fueron necesarios diez meses de planificación previa y en el que se tuvo que movilizar el trabajo de 200 técnicos especializados. Se trató del mayor espectáculo pirotécnico jamás celebrado en todo el planeta y así lo testificó el Libro Guiness de los récords, que otorgó la marca a la ciudad árabe.
Pero, más allá de la anécdota, el evento no deja de ser un síntoma más de la afición desaforada de Dubai por todo lo que sea superlativo, brillante y, por qué no decirlo, ... caro.
También es justo reconocer que ha sido precisamente esa pasión por el lujo la que ha convertido la urbe árabe en un importante destino turístico para los viajeros de un cierto poder adquisitivo, pero también para los mochileros que se enfrentan a una escala larga en la ciudad, camino de destinos más alejados, asequibles gracias a las competitivas tarifas de la aerolínea Emirates.
Precisamente, uno de los primeros lugares donde se aprecia el gusto de Dubai por batir todas las marcas es en su mastodóntico aeropuerto, cuya terminal 3, proyectada por el arquitecto Paul Andreu (responsable del aeródromo parisino Charles De Gaulle) es el edificio más grande del mundo en superficie.
Esta puerta al lujo dubaití está plagada de tiendas y restaurantes donde puede degustarse desde una occidental hamburguesa de McDonalds a ostras con champagne de primeras marcas.
Una vez aterrizado, la mejor manera de moverse por la ciudad es la modernísima red de metro (como no podía ser de otra manera), cuyos vagones circulan sin conductor. Esta infraestructura discurre entre rascacielos, ofreciendo una perspectiva que casi recuerda a la megalópolis de la película Blade Runner, aunque pasada por el tamiz del desierto. Dentro de la red, destaca el diseño del vestíbulo de la estación de Burjuman, con espectaculares lámparas de araña imitando la forma de una medusa.
Usando el metro, es posible acceder a algunas de las principales atracciones de la ciudad, como el Burj Khalifa, edificio más alto del mundo, con 828 metros de altura. La oscura aguja del edificio (inevitable la comparación con la torre de Mordor), destaca por su altura el Downtown de Dubai, un moderno barrio de rascacielos alrededor de un gran lago artificial.
Precisamente, en este área también se encuentra el Dubai Mall, el mayor centro comercial del mundo, con 1.200 tiendas, un enorme acuario marino y una pista de patinaje, si bien su mayor atractivo radica (a juicio de la que escribe) en permitir observar a los emiratíes «en su salsa».
Lo poco que queda de la ciudad vieja de Dubai se sitúa cerca del canal de agua salada, si bien los que conozcan los zocos de otras ciudades árabes, como Fez o Alepo, se sentirán quizá algo decepcionados.
Cuándo irEl mejor momento para viajar a Dubai es el invierno, cuando los abrasadores calores del desierto remiten y permiten bajar la temperatura de Dubai a unos agradables 20 grados.
LO QUE NO TE PUEDES PERDER:
EL HOTEL MÁS LUJOSO DEL MUNDO.
El Burj Al Arab tiene una clasificación de siete estrellas. Este espectacular alojamiento con forma de vela y construido sobre una isla artificial tan sólo dispone de suites (no cuenta con habitaciones corrientes), con servicio de mayordomo las 24 horas, chek-in en la habitación, cuatro piscinas, spa, playa propia y una recepción privada en cada planta. Lujo al más puro estilo Dubai, donde el minimalismo no tiene cabida: Mármoles, terciopelos, sedas, «animal print», alfombras...
UN RASCACIELOS QUE DESAFÍA AL FIRMAMENTO.
Inspirado en la delicada estructura de la flor del desierto Hymenocallis, el Burj Khalifa es el edificio más alto del mundo, con 828 metros de altura. Aunque tiene 185 pisos, sólo es posible subir hasta el mirador del 124, para lo que es preciso adquirir las entradas con antelación. Dentro del rascacielos, hay oficinas, viviendas, restaurantes, un gimnasio y hasta un hotel diseñado enteramente por el italiano Giorgio Armani, que cuenta con su propio spa.
ISLAS EN FORMA DE PALMERA.
Otro de los proyectos titánicos de Dubai es la construcción de un conjunto de islas artificiales con forma de palmera y mapamundi, que albergarán residencias de lujo, parques de ocio y restaurantes. Si bien el desarrollo de algunos proyectos se frenó desde el inicio de la crisis, es uno de los grandes atractivos de la ciudad.

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