martes, 25 de noviembre de 2014

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Cataluña, cuestión de Historia

Día 24/11/2014 - 16.30h

Ramón Tamames desde la economía y Santiago Muñoz Machado desde el derecho desmontan las razones de la secesión catalana. Dos ensayos para entender el laberinto independentista

El recurso de la Historia es fundamental para comprender la problemática de las relaciones de Cataluña con el Estado español. A la hora de conocer las raíces del llamado «problema catalán» hay que saber, ante todo, de dónde venimos, y así contar con las lecciones de la propia experiencia histórica y poder salir de la encrucijada en que nos encontramos. El reto está abierto y la peor alternativa posible es la resignación. Desde el pesimismo de la inteligencia, pero con auténtico acopio de optimismo de la voluntad, dos grandes de la economía y del derecho, Ramón Tamames y Santiago Muñoz Machado, han asumido el compromiso de ofrecer salidas al túnel que atravesamos.
La primera evidencia destacable es que ambos comparten la pasión por la Historia. Nada nuevo, por otra parte. ¿Quién puede olvidar aquel volumen de la Historia de España dirigida por Miguel Artola que Tamames escribió, dedicado al estudio de la República y la Guerra Civil en España? Y los historiadores modernistas siempre tendremos como referencia ineludible la espléndida biografía que de Juan Ginés de Sepúlveda escribió su paisano, Muñoz Machado. Un economista tan prestigioso como Tamames y un jurista tan reconocido como Muñoz Machado demuestran, a través de la Historia, la ausencia de legitimación alguna para la secesión.
La Historia en manos de Tamames se remonta a la época medieval para, con un buen repertorio de lecturas en su haber, resaltar que Cataluña nunca tuvo un Estado propio y poner en evidencia los muchos mitos que han salpicado, con sus interesadas distorsiones, lalongue durée catalana y el sinsentido de lapretendida homologación con los casos de Quebec y Escocia. Admirable el conocimiento que Tamames tiene del pasado catalán, pero el historicismo puede jugar malas pasadas. Si Cataluña nunca ha tenido un Estado propio, no es lógico encontrar en el pasado histórico catalán nada menos que once momentos «soberanistas», entre los que incluye el urgelismo resistente al acuerdo del Compromiso de Caspe; la guerra de los Remensas (1462-72); la revolución catalana de 1640; la Guerra de Sucesión; el levantamiento contra el librecambio; la Primera República; las Bases de Manresa; los pronunciamientos de Macià de 1926 y 1931 y el de Companys de 1934.

De 1714 en adelante

Tengo la impresión que el propio Tamames ha caído en la trampa de laHistoria larga (aunque él subraya que sólo detecta una soberanía plena en el periodo de 878-1150) que a la postre le lleva a confundir agitaciones feudales, pactistas o simplemente sociales con el soberanismo político antiespañol. Tampoco acabo de comprender la idealización de Prim como presunta solución para Cataluña.
La Historia, en manos de Muñoz Machado, es materia más delicada. Se centra en el proceso histórico de 1714 en adelante y busca, sobre todo, la comparación con Gran Bretaña a la luz del tan invocado referente escocés. Matiza el significado de la Revolución Británica de 1688 y las razones que llevaron al Tratado de la Unión de 1707 para contrastar el caso británico con España.
Muñoz Machado descatalaniza el austracismo (el volumen de las confiscaciones de bienes llevadas a cabo por los borbónicos en Castilla fue extraordinario) y desbroza muy bien la «travesía por el desierto» de Cataluña en los trescientos años de borbonismo después de 1714. En ese recorrido se analiza muy bien el papel de los diputados catalanes(encabezados por Campmany) en las Cortes de Cádiz y su contribución a la Constitución de 1812; la incidencia política del proteccionismo económico; la evolución del Derecho Civil; la aportación catalana al federalismo de la Primera República; el desgajamiento del catalanismo político respecto del catalanismo cultural; y la emergencia de la cuestión catalana ante el pacto republicano de San Sebastián.

Aportar soluciones

Pero más allá de la Historia, los dos libros que comentamos buscan, ante todo, hacer la diagnosis del presente político y aportar soluciones al problema de Cataluña. Tamames explica muy bien la génesis de la Constitución de 1978, que él conoce como testigo de primera fila de todo el proceso: el nacimiento de la dicotomía regiones-nacionalidades;la asignación de competencias; el «café para todos»; y la ocasión perdida del concierto fiscal que se ofreció a los catalanes en un primer momento... Revela que ningún diputado catalán, salvo Heribert Barrera, apoyó la propuesta de autodeterminación presentada por el diputado de Euskadiko Ezkerra, Letamendia. En el marco de la Historia reciente se refiere al fracaso del Plan Ibarretxe y compara los Estatutos de Autonomía de 1979 y 2006.
Su visión sobre el actual nacionalismo catalán está cargado de reproches en medio de anécdotas suculentas sobre el pujolismo y de una antología de textos bien expresivos del argumentario soberanista y unionista. Tamames, curiosamente, sólo dedica un capítulo de su libro al análisis del horizonte económico que abriría la independencia. Su tesis es rotundamente pesimista en relación al futuro de la economía catalana en ese escenario.
El análisis de Muñoz Machado del presente y del futuro es esencialmente jurídico. Tras la comparación entre el Estatuto catalán de 1932 y el de 1979, subraya que parte de los problemas que hoy vive el sistema autonómico español se derivan del seguimiento que en su día se hizo del modelo territorial republicano. Pone de relieve las luces y las sombras del régimen constitucional de 1978, los progresos que el mismo ha supuesto, pero al mismo tiempo la necesidad de reformas que la Constitución viene reclamando, lo que ya subrayó el autor en suInforme sobre España, Premio Nacional de Ensayo 2013.

La gestión de ansiedades

Centra sus críticas al Estatuto de 2010 en su invasión del ámbito constitucional, pero a la vez subraya que «resulta inconcebible que no se buscaran otros caminos más adecuados para evitar esta confrontación tan grave», y no ahorra argumentos críticos bien razonados respecto ala sentencia del Tribunal Constitucional. Considera que «todo hubiera estado mucho mejor si a la propuesta del Estatuto se hubiera acompañado un proyecto de reforma constitucional que le diera cobertura». Está tan en contra del inmovilismo como del independentismo. Postula, en conclusión, una reforma del Estado, de orientación federalista, que no se quede en el puro nominalismo tópico y la consulta sobre un nuevo Estatuto que regule el autogobierno de Cataluña.
Me temo que la «solución Muñoz Machado» arrastra el problema de la insuficiente consideración de la práctica política y de la variable tiempo en el momento en que nos encontramos, en que el reto mayor es la gestión de ansiedades.
La «salida Tamames» carece de la precisión jurídica de Muñoz Machado, pero se mueve en un escenario de propuestas de sentido práctico respecto al problema catalán: la necesidad de un proyecto nacional estatal; un nuevo sistema de financiación autonómica; ajustes en la racionalización administrativa y fiscal... Hasta sugiere la asignación a Barcelona de roles políticos muy superiores a los que tiene actualmente.
En definitiva, estamos ante dos libros de imperativa lectura. Dos libros, a mi juicio, que entierran el sueño jacobino del «todos libres e iguales» asumiendo las peculiaridades diferenciales catalanas, que obligarían a un determinado reconocimiento de singularidad de Cataluña, en la misma medida que se posicionan frontalmente ambos contra el independentismo soberanista y su bandera del «dret a decidir» al margen de la soberanía del Estado.

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