El otro mundo emergente ....y no tanto.
Una crisis distinta para los países emergentes
Esta vez los problemas económicos no son inherentes a regiones como Latinoamérica o Rusia. Muchos los consideran, además, los ganadores del G-20, al ser los principales destinatarios de los 1,1 billones de dólares dirigidos a reactivar el crédito y dinamizar la economía. La desvinculación de Brasil o México de EEUU y las buenas señales de China también son esperanzadoras. Y así lo recogen sus bolsas.
Patricia Carmona
Los países emergentes pueden cantar victoria. Serán los principales destinatarios de un programa aprobado por el G-20 valorado en 1,1 billones de dólares (817.000 millones de euros) para reactivar el crédito y potenciar el crecimiento. Es, sobre todo, una buena noticia para las empresas españolas y para Latinoamérica, que se enfrentaba al fantasma de una fuerte recesión.
Fue en 1999 cuando la inversión española en la región alcanzó una cifra récord al llegar a los 28.000 millones de euros, importe que representaba dos tercios de nuestra inversión exterior total, y el 40% de la inversión mundial en el área.
Las cifras suponían el colofón a una década de despegue, de internacionalización española. Diez años después, el beneficio operativo generado en la región representa el 30%-35% del total de los grandes grupos cotizados.
Riesgo moderado
Pero de constituir un maná, ¿puede convertirse Latinoamérica en un lastre en un momento de recesión mundial como el actual? A priori, la respuesta es negativa. “No debemos minimizar el riesgo, pero tampoco maximizarlo”, explica Pablo García, director de renta variable de Oddo Securities.
Es cierto que el crecimiento pasado ha sido un aliciente y que ahora puede haber volatilidad, pero la situación difiere de crisis pasadas. “Los problemas actuales no son inherentes a Latinoamérica —concreta García—. No se trata de un tequilazo o un corralito sino que el epicentro ha sido EEUU, con sus activos tóxicos, el excesivo apalancamiento y la laxitud crediticia”.
En la misma línea se pronuncia Nicolás López. El director de análisis de M&G Valores apunta que “el principal motivo de esta crisis, la elevada deuda, no es tan preocupante en la región, donde no ha habido una burbuja inmobiliaria, entre otros factores”. “Pese a la caída del producto interior bruto (PIB) a corto plazo, son países cuyo potencial a largo se mantiene intacto, por lo que, en general, va a seguir siendo un factor positivo”, añade López.
Así lo corrobora la propia Telefónica. En 2008 Telefónica Latinoamérica consolidó su posición como motor de crecimiento del grupo, superando los objetivos. La filial generó el 38% de los ingresos y el 37% del oibda (resultado operativo antes de amortizaciones).
Para este año, Julio Linares, consejero delegado de la operadora, ha declarado que Latinoamérica repetirá como motor de crecimiento, con una aportación prevista al ebitda (beneficio antes de intereses, impuestos y amortizaciones) del 37%. El grupo espera alcanzar crecimientos de doble dígito. El mayor negocio de Telefónica en Latinoamérica está en Brasil, cuyo PIB se contrajo el 3,6% en el cuarto trimestre. Pese a ello, la compañía todavía no se ha visto afectada y pronostica un fuerte crecimiento este año. Por ejemplo, un 22% de los brasileños aún no tiene teléfono móvil.
Dudas en la banca
Algo más difícil lo puede tener el sector financiero. A principios de marzo, S&P advirtió del alto riesgo crediticio, sobre todo en Latinoamérica, de Santander y BBVA. Fue uno de sus argumentos para rebajar la perspectiva de ambos de estable a negativa.
“La previsión de menor crecimiento en la región equivale a menor actividad bancaria, incluidas una ralentización del crecimiento de préstamos y depósitos y menores comisiones”, apunta Morgan Stanley. Además, la desaceleración económica conlleva un aumento de los impagos. Todo ello, junto a tipos de interés más bajos en la zona, ejercerá presión sobre los márgenes de intermediación. No obstante, “la banca brasileña o mexicana han sufrido en bolsa menos que la estadounidense o la europea, indicio de que la situación no es tan problemática”, tranquiliza López.
Ibersecurities valora además que “Brasil ha conseguido desvincularse parcialmente del ciclo de EEUU y México ya no oscila sólo en función del precio del crudo, ya que ha diversificado sus ramas de actividad”. Estos cambios son los que pueden evitar que ambas economías entren en un periodo recesivo largo, como les ocurría hasta finales de los 90.
Menor crecimiento, pero mejor salud financiera en Latinoamérica
Ningún país afronta problemas crediticios, ya que han utilizado la abundancia del boom de 2003-2008 para reducir su vulnerabilidad en materia de solvencia.
El mes pasado Morgan Stanley rebajó de forma significativa las perspectivas de crecimiento de Latinoamérica para 2009 y 2010. Y con ello saltaron las alarmas para las empresas españolas con intereses en la zona. El banco estadounidense explica que los países emergentes representan el lado de la oferta mundial, mientras que los desarrollados son la demanda, la máquina del crecimiento global. Pero ahora esa máquina se ha parado, a lo que hay que sumar un menor apetito por el riesgo. “El deterioro del mercado en términos de comercio y un acceso al capital más caro conducirán a Latinoamérica a una recesión más profunda”, explica el banco.
No obstante, las nuevas cifras deberían verse en el contexto de la mayor crisis económica global de la historia. “La buena noticia es que ningún país de la zona se enfrenta al riesgo de problemas crediticios, a lo que ayuda que han utilizado la abundancia generada durante el boom de 2003 a 2008 para reducir significativamente su vulnerabilidad en materia de solvencia”, señala. “El punto de partida importa y un sistema financiero saludable en Latinoamérica la ayudará a capear mejor la tormenta global. Es la primera vez en décadas que la región tiene un ciclo bajista normal ante una de las crisis financieras mundiales más severas”, concluye Morgan Stanley.
España: más de una década como inversor neto en el exterior
Sólo en Latinoamérica, las empresas españolas han invertido aproximadamente 124.300 millones de euros desde el año 1993.
Desde 1997, en España, las salidas de inversión directa extranjera superan a las entradas, es decir, más de una década siendo inversor neto en el exterior y ocupando en la actualidad la quinta posición en el ránking de países inversores a nivel mundial.
Según el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, la inversión española en el exterior ha crecido a una tasa media anual acumulativa del 24% durante los últimos 10 años, de manera que en la actualidad el valor estimado de la inversión española en el exterior supera los 600.000 millones de dólares. Sólo en Latinoamérica, las empresas españolas han invertido unos 124.300 millones de euros desde el año 1993.
Ese año la inversión española representaba el 0,9% del PIB, porcentaje que en 2007 llegó al 4,2%. Por sectores, la distribución de la IED empresarial española presenta globalmente un fuerte predominio de los servicios, tanto en banca, seguros e intermediación financiera, como en las telecomunicaciones. A bastante distancia están la producción y distribución de electricidad, agua y gas, las actividades inmobiliarias y los servicios a las empresas, el comercio, la hostelería y los transportes.
Además de las grandes, están presentes en la zona empresas como Abengoa, Acerinox, Aguas de Barcelona, Gamesa, Indra, Aldeasa, Zara, Cortefiel, Adolfo Domínguez, Sol Meliá y Rius.
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