martes, 22 de noviembre de 2011

Se busca un Xavi...


De la Economía...

Elecciones 2011 - El equipo económico

En busca del medio centro que mueva la economía

Rajoy necesita un peso pesado que recomponga la confianza dentro y fuera del país y articule las reformas necesarias para dinamizar la economía y el empleo, las variables que determinarán si triunfa o fracasa.


José Antonio Vega / M. Ponce de León - 21/11/2011 - 07:00
Desde que el 22 de mayo último, tras las elecciones municipales y autonómicas, se embarcó en la pendiente hacia La Moncloa, Mariano Rajoy ha depurado el programa electoral económico y perfilado el equipo que lo aplicará, y que dijo tener en la cabeza ya hace unas cuantas jornadas. Rajoy tendrá un vicepresidente para Asuntos Económicos, que bien podría tener más rango que el de Asuntos Políticos por la trascendencia que ha adquirido la gestión de la economía. Como hombre de fútbol que es, sabe que precisa un medio centro que distribuya con convicción el juego para recomponer el crédito financiero de España fuera y la confianza de los agentes económicos dentro, y que tenga el temple suficiente para hacer las severas reformas que necesita el país si quiere recuperar el crecimiento y el empleo, las dos variables que medirán el éxito o fracaso de Rajoy.
Al contrario que en los vastos gabinetes del pasado, este tendrá número limitado de carteras, y la gestión de la economía deberá poder resolverse sentados a una mesa camilla. Mezclará políticos influyentes con prestigiosos tecnócratas, y desde la cátedra a la empresa tendrá presencia en el Consejo. Ese medio centro debe acreditar dos atributos irrenunciables: prestigio internacional y conocimiento de los mercados para convencerlos de que España vuelve a la senda de la ortodoxia, y peso específico en el Partido Popular para gobernar las fuerzas centrífugas de los barones que administran el poder territorial. Los corros manejan los nombres de Jaime Caruana, José Manuel González-Páramo, Cristóbal Montoro, Luis de Guindos, Josep Piqué, José Manuel Soria, Manuel Pizarro, Pablo Isla, Francisco González, Fernando Bécker, Isidro Fainé, Luis Garicano, Rodrigo Rato, Ruiz-Gallardón... ¿Están todos?
El elegido será el epicentro de la política económica y, dadas las circunstancias, debe ser un defensor convencido de la liberalización de los mercados de bienes y servicios, así como del rigor fiscal, si quiere sentar sus reales en el viejo caserón de la calle Alcalá. El señalado por Rajoy, que tendrá sobre sus hombros la papeleta más complicada de las últimas décadas, deberá decidir rápido, con respaldo y con valentía, y deberá estar asistido por un segundo nivel de plena confianza, que se nutrirá en parte de quienes ya tuvieron responsabilidades entre 1996 y 2004.
Además, deberá reforzar la estrategia en Europa, donde España ha cedido posiciones de poder, para ganar la batalla de la financiación en los mercados y alejar todas las dudas sobre dónde tiene que estar integrada España. La primera obligación para que haya crecimiento es devolver la curva de financiación de las emisiones españolas a niveles razonables, más cercanos al 2% en el bono a diez años que al 7% actual; solo así la banca podrá captar liquidez para financiar la economía, si antes se reestructura y refuerza su capital, en cuya labor la implicación del ministro de Economía y Hacienda será determinante.
Dado que Rajoy tendrá un nivel de poder desconocido en España en democracia, de su conductor económico dependerán media docena de ministerios más, todos los que tienen carácter económico, y también instituciones económicas como el Banco de España (el relevo será en julio), la CNMV o la dirección del Tesoro. Una vez conocido el tronco del árbol, conoceremos cómo se visten las ramas.
Habrá nuevos destinos en los ministerios económicos para gestores reconocidos en la etapa del PP de 1996 a 2004, así como para otros que se han movido en la órbita del partido en los últimos años, como Alberto Nadal, hermano gemelo del actual portavoz adjunto de Economía del Grupo Popular, Álvaro Nadal, y, como él, economista del Estado. Fue secretario general de Comercio durante la presidencia de José María Aznar y consejero comercial en Washington entre 2004 y 2009. En el PP subrayan su labor como asesor de Rodrigo Rato y dicen que, pese a tener un perfil técnico, bien podría desempeñar cualquier cargo relacionado con la economía general. Ahora es vicesecretario general de Asuntos Económicos, Laborales e Internacionales de CEOE.
Alfonso Carbajo es experto en política financiera; ha trabajado en la CECA y como consejero comercial en Canadá y Tokio. Dispone de visión exterior y larga experiencia en redes comerciales. Desde el Partido Popular enfatizan el gran prestigio del que disfruta en los círculos económicos. Además, ocuparán puestos de responsabilidad el propio Álvaro Nadal y Fátima Báñez, ambos integrados en el equipo económico del grupo parlamentario, o Baudilio Tomé, exdirector de la Oficina Económica de Moncloa y coordinador del programa económico del PP.
El exdirectivo del Banco de España Luis Linde también aparece en las quinielas. Formó parte del staff del Banco Interamericano de Desarrollo como director ejecutivo, y de él aseguran que domina los entresijos de la economía global y sus mecanismos de financiación. De parecido perfil son Belén Romana, que ya asumió cargos en Economía, o Gloria Hernández, exdirectora del Tesoro y mujer de plena confianza de Jaime Caruana.
Para cuestiones de competencia posee los conocimientos precisos, entre otros, Fernando Jiménez Latorre, que ya ejerció como director general de la materia bajo la supervisión de Luis de Guindos. Hoy es director asociado en la consultora NERA Economics Consulting. Por otro lado, la ex secretaria general del Consejo Económico y Social de Madrid, Rocío Albert (ahora en el equipo de Esperanza Aguirre), podría formar parte del escalafón de Economía, ya que a sus conocimientos versátiles añade un nexo de unión con la universidad, dado que ejerce como profesora de la Complutense.
Julio Gómez Pomar y Mario Garcés acreditan formación específica dentro del ámbito fiscal. El primero dirige el Centro de Innovación del Sector Público PwC/IE Business School y es director académico del máster en Gestión Pública de la escuela de negocios. Exsecretario de Estado para la Administración Pública, fuentes del PP lo ubican en la dirección general para materias tributarias. A Garcés, inspector de Hacienda y presidente de la Asociación de Interventores y Auditores del Estado, lo asocian con diversas instituciones, como el Tribunal de Cuentas o la Intervención General del Estado, puesto clave en una etapa de control fiscal y contracción de los gastos.
Asimismo, y en la medida en que Cristóbal Montoro adquiera relieve dentro del equipo de Rajoy, podrían entrar en el organigrama de Economía Ricardo Martínez Rico, Salvador Ruiz Gallud y Francisco Piedras, hombres cercanos al exministro y que ya tuvieron responsabilidades en el Gobierno de Aznar. Entre otros cargos, Martínez Rico fue secretario de Estado de Presupuestos y Ruiz Gallud, director de la Agencia Tributaria.
Tras Economía y Hacienda, Trabajo es el departamento clave de la próxima legislatura, pues su problema, un 22% de tasa de paro, es el problema de todos los españoles. El ministro del ramo deberá contar con un carácter decididamente reformador, pues habrá que romper buena parte de los esquemas laborales que figuran en la legislación y que cuentan con duros defensores, sobre todo los sindicatos. Deberá tener, pues, talante negociador y evidente mano izquierda. Más allá de quienes ostentan influencia específica en el partido, gana enteros entre los posibles elegidos para capitanear el barco un peso pesado como Juan Chozas Pedrero (director de recursos humanos de Bankia), aunque han sonado con fuerza los nombres de Alberto Ruiz-Gallardón y Fátima Báñez. Otro candidato a hacerse con la cartera de Trabajo es Gerardo Camps, hasta junio consejero de Economía de la Generalitat Valenciana.
Para el Ministerio de Industria, si hubiere, cuentan con opciones Pedro Mielgo, expresidente de Red Eléctrica de España; Gabriel Elorriaga, exsecretario de Estado de Organización Territorial, y Joaquín Trigo, mano derecha de Juan Rosell en Fomento del Trabajo Nacional, la patronal catalana. Fuentes populares colocan también con rango ministerial a Fernando Bécker, director de recursos corporativos de Iberdrola y expresidente del ICO. El diputado popular por La Coruña y portavoz de la Comisión de Industria, Turismo y Comercio, Antonio Erias, asumiría responsabilidades en un nivel inferior. En los grados técnicos de Fomento, surgen Jorge Urrecho, Antonio López Corral y Fernando Cascales.

Un Gobierno de coalición con los barones y las baronesas

Los Gobiernos que han logrado buenos resultados económicos han sido los que han funcionado como una coalición entre el responsable de finanzas públicas y los ministros que componen lo que se conoce como el comando del gasto, los departamentos gastadores e inversores. Pero tras la descentralización de las políticas de gasto operada en España en los últimos años, en los que se ha cedido sanidad, educación y servicios sociales a las comunidades autónomas, la coalición que debe funcionar para obtener réditos económicos es la del ministro de Finanzas con los presidentes de las comunidades autónomas, quienes administran la mayoría del gasto público, cuyas partidas han crecido de forma desorbitada por el carácter universal del derecho a la sanidad y la educación, que convierte la demanda en infinita. Por tanto, en este caso la coalición tendrá que buscarla el elegido de Rajoy con los barones y baronesas del PP en las comunidades autónomas, pues casi todas están en su mano.
Será determinante también la colaboración del ministro de Sanidad, que deberá hacer frente a una factura despendolada y tendrá que redefinir con las regiones el catálogo de prestaciones gratuitas, la introducción de copagos y buscar fórmulas de mancomunar la gestión, sobre todo en comunidades limítrofes. La persona indicada es Alberto Núñez Feijóo. Pero tiene el inconveniente de su compromiso con Galicia, donde preside la Xunta. Rajoy podría echar mano de Ana Pastor, que ya fue ministra del ramo, o de la exministra de Medio Ambiente Elvira Rodríguez, además de Juan José Güemes, exconsejero de Sanidad de Esperanza Aguirre, o Antonio Beteta, que tiene un acreditado itinerario de gestión financiera en la Administración.
Fuentes próximas al PP añaden la posibilidad de que Pedro Sanz, presidente de La Rioja, se incorpore al equipo como ministro de Sanidad o de Educación.

Políticos y tecnócratas

Anclaje político: disponer de una posición de prestigio en el Partido Popular es determinante para imponer la autoridad que necesita quien se haga cargo del Ministerio de Economía y Hacienda. Rodrigo Rato es la persona mejor colocada en esta cuestión, pero pocos apuestan por su vuelta a la política activa.
Perfil técnico: Luis Garicano, Luis de Guindos o José Manuel González Páramo se ajustan a este perfil, pero no parece suficiente para imponerse a la fuerte presión política que exige ahora la gestión de la economía.

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