Los datos preliminares son concluyentes. La economía de la Unión Europea sale de la recesión. En particular, la zona euro, que deja atrás cuatro trimestres consecutivos con contracción del producto interior bruto (PIB) en términos intertrimestrales.
Las señales que avalan esta impresión son, principalmente, tres. Por un lado, el índice compuesto PMI de la Eurozona, que refleja las opiniones mensuales de los gestores de compra de las principales empresas del continente. Por otro, los datos de comercio exterior, que muestran una sólida recuperación. Y, por último, el indicador de confianza del consumidor, que refleja una clara tendencia hacia la estabilización. La parte negativa es que laEncuesta de Préstamos Bancarios que elabora el BCE continúa sin dar señales claras de que se desatasca el flujo del crédito.
En el caso del PMI, este indicador subió en julio por cuarto mes consecutivo. Desde los 48,7 puntos anteriores a 50,4 puntos, lo que significa que ha dejado atrás la referencia de los 50 enteros, que marca la diferencia entre opiniones positivas y negativas. Se trata del mejor nivel en casi dos años, lo que refleja la importancia del dato, sobre todo en industria y servicios. Según Capital Economics, un instituto independiente de análisis macroeconómico con sede en Londres, el PMI sugiere que las empresas seguirán realizando ajustes de plantillas en los próximos meses, pero a menor ritmo que en el pasado.  
En cuanto al indicador de confianza del consumidor que elaboran los servicios técnicos de la Comisión Europea, el flash de julio refleja -14,8 puntos para el conjunto de la UE (-17,5 puntos en junio), cerca ya del nivel medio histórico, aunque todavía por debajo de los niveles alcanzados en 2010 y primeros meses de 2011. A partir de ese momento, la economía europea entró de nuevo en una recesión de la que habrá salido en el segundo trimestre.
Los datos de comercio exterior son, sin embargo, los que muestran señales más optimistas. El superávit de bienes y servicios de la zona euro se disparó en mayo hasta los 15.200 millones de euros, cifra que contrasta con los 6.600 millones alcanzados hace un año en igual mes. Sin tener en cuenta laestacionalidad, eso significa que las exportaciones entre enero y mayo crecen ya un 2%, frente a un retroceso de las importaciones del 4%, algo que explica el ensanchamiento del histórico excedente comercial de la UE, fundamentalmente por Alemania.
¿Quiere decir esto que la economía europea saldrá con fuerza de la recesión? Nada indica que se vaya a producir ese escenario. Como sostienen los expertos de Capital Economics, hay señales de que la economía europea está“en vías de recuperación”; sin embargo, en otras ocasiones se han observado “falsos amaneceres” y al final se ha frenado la recuperación. Sobre todo teniendo en cuenta que no hay rastros solventes de que vaya a finalizar a corto plazo la restricción crediticia.
¿Más crédito?
La Encuesta de Préstamos Bancarios que elabora el BCE con información que le suministran las principales entidades europeas señala, en concreto, que los bancos de la Eurozona prevén una moderación en el endurecimiento de los estándares de crédito a los hogares para la adquisición de vivienda, ya que sólo un 13% de las entidades impusieron mayores restricciones, frente al 17% del primer trimestre, informa EFE.
Asimismo, de cara al tercer trimestre del año, los bancos pronostican que únicamente un 5% del total de entidades de la zona euro aplicarán mayores restricciones a la concesión de hipotecas. Respecto del tercer trimestre, un 10% de las entidades encuestadas espera un mayor descenso de la demanda de préstamos por parte de los hogares, sin duda por la menor renta disponible de las familias derivada del comportamiento del empleo y de los salarios. Respecto del crédito a las empresas, los bancos de la Eurozona estiman que el endurecimiento de las condiciones de crédito se mantuvo a un nivel similar al del primer trimestre, ya que un 10% de las entidades aplicó mayores restricciones, frente al 9% de los tres primeros meses de 2012, aunque el dato queda lejos del 35% del cuarto trimestre de 2011.
En todo caso, lo que se refleja es que el deterioro de la economía europea -y española- se ha acabado. Fundamentalmente, gracias a que la demanda externa (saldo entre exportaciones e importaciones) ha compensado el comportamiento de la demanda interna, lastrada por el racionamiento del crédito y por los procesos de desendeudamiento de los agentes económicos: familias y empresas. Sólo los abultados déficits públicos -como es el caso español- contribuyen a estabilizar el ciclo económico, pero con un enorme coste en términos de endeudamiento.
La mejora de los indicadores macroeconómicos en la UE, en definitiva, supone un enorme balón de oxígeno para la economía española. Sobre todo por el hecho de que nada menos que el 63% de las exportaciones se dirigen hacia la Unión Europea, y de ellas, el 48,8% van a la Eurozona.