lunes, 29 de junio de 2020

Jugando al Birle...

España abre sus puertas a los turistas y a los contagios

La llegada de viajeros implica, inevitablemente, que aumenten las probabilidades de una subida en los casos de coronavirus.

ÁLEX ZEA/EUROPA PRESS NEWS/EUROPA PRESS VIA GETTY IMAGES
Turistas y residentes llegan al aeropuerto de Málaga el 22 de junio.
La nueva normalidad empieza a parecerse bastante a la vieja. Encontrar sitio en una terraza vuelve a ser deporte de riesgo, las playas cuelgan el cartel de ‘aforo completo’ y el turismo avanza en su desescalada. 
Sólo el 21 de junio, el primer día sin estado de alarma, los aeropuertos españoles recibieron cien vuelos europeos. Ese domingo España abrió sus fronteras a todos los países del espacio Schengen y a Reino Unido, cuyos ciudadanos no tendrán que realizar finalmente la cuarentena de dos semanas. Sólo se queda fuera Portugal, que deberá esperar hasta el 1 de julio, cuando la Unión Europea abre también sus fronteras externas.  
 
Desde el pasado lunes, todos los viajeros que lleguen a cualquier puerto o aeropuerto español se someten a tres controles por parte de las autoridades sanitarias: toma de temperatura, una observación visual sobre su aparente estado de salud y un registro de sus datos de localización. Si el viajero no supera satisfactoriamente alguno de estos tres requisitos, es examinado por un médico y, en función de su diagnóstico, derivado a los sistemas asistenciales de la comunidad autónoma que corresponda para ponerle en cuarentena si es necesario.
Para estos controles, se ha reforzado el personal de Sanidad Exterior compuesto por unas 600 personas con un centenar de profesionales que habitualmente ya prestan servicio en aeropuertos y que se irá incrementado en función de las necesidades. No obstante, cabe preguntarse si todo esto será suficiente, teniendo en cuenta que los aeropuertos fueron grandes difusores del virus en la primera ola de la pandemia (todavía muy activa), y que ni España ni el resto de Europa están libres de casos.
El turismo seguro no existe. El único turismo seguro es el que no se produceJavier Padilla
Los expertos consultados por El HuffPost no ocultan sus dudas. “El turismo seguro no existe. El único turismo seguro es el que no se produce”, responde tajante Javier Padilla, médico de atención primaria y autor de Epidemiocracia (Capitán Swing), cuando se le pregunta por el tema. “Cuando hay más gente, hay más probabilidad de que haya casos, y cualquier situación que aumente las posibilidades de transmisión tiene que centrar nuestra atención”, asegura Ildefonso Hernández, catedrático de Salud Pública y portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (SESPAS).
Conscientes de que la opción de mantener el país cerrado al turismo un sector que aporta el 12% del PIB no estaba sobre la mesa, ambos han sopesado los riesgos, han calculado los pros y los contras... y su conclusión es que las medidas de prevención podrían no ser suficientes.
En primer lugar, conviene distinguir entre turistas procedentes de países con una situación epidemiológica similar a la española, como Alemania, Francia e Italia, y de países más rezagados en el control de la epidemia, como Reino Unido y Suecia. El riesgo que plantean los primeros no debería ser mayor que el que supondría la llegada de madrileños a la costa levantina, por ejemplo. 
“Con su llegada, no es que aumente la frecuencia de infección o la tasa relativa, ya que vienen de zonas con una baja incidencia epidemiológica; simplemente, aumenta la cantidad de población susceptible a infectarse, y la probabilidad de que crezcan los casos en números absolutos”, explica Hernández. “Probablemente seguimos a 6, 8 o 10 casos por 100.000 habitantes, que está bien, pero si doblas la población, los casos absolutos serán más, y los servicios de atención primaria y epidemiología tendrán más carga, así que cada comunidad debe saber si puede hacer frente a ello”, señala.
Si en el peor de los casos las comunidades antes calculaban que podían enfrentarse a 20 casos al día, ahora deben contar con que la cifra puede ser el dobleIldefonso Hernández
“En Baleares y en Canarias, donde han manejado bastante bien la epidemia, tienen que calcular que si duplican su población, o si aumenta en un 50%, deben estar preparados para afrontar cualquier contingencia que surja. Si en el peor de los casos antes calculaban que podían enfrentarse a 20 casos al día en términos absolutos, ahora deben contar con que la cifra puede ser el doble. La cuestión es si lo pueden manejar o no”, apunta el epidemiólogo. 

Británicos y suecos vienen de una situación peor 

España recibió el año pasado 83,7 millones de visitantes, la mayoría de ellos procedentes de Reino Unido (18,1 millones), Alemania (11,2 millones) y Francia (11,1). “El país de donde más turistas vamos a recibir es Reino Unido, que todavía sigue registrando 1.200 contagios diarios y tiene menor capacidad de control que España”, alerta Javier Padilla, que se muestra escéptico co medidas como la toma de temperatura en los aeropuertos. “Hay muy poca evidencia sobre su efectividad”, afirma.
Para Ildefonso Hernández, Reino Unido no es siquiera el país más ‘problemático’, sino Suecia. “En Suecia, la tasa de incidencia de los últimos 14 días es de 150 casos por 100.000 habitantes, una cifra bastante alta y más de diez veces superior a la de España”, advierte. Reino Unido, sin llegar a ese dato, sí duplica la tasa de España, que está en alrededor de diez casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días. 
ECDC
Tasa de incidencia de casos de Covid-19 por 100.000 habitantes en los últimos 14 días en los países del norte de Europa. Suecia y Reino Unido están a la cabeza.
ECDC
Tasa de incidencia de casos de Covid-19 por 100.000 habitantes en los últimos 14 días en la Europa del sur. España, en color morado, está por debajo de la media europea (la línea verde más gruesa).
A esta ‘desigualdad’ epidemiológica se suma el hecho de que las regiones que suelen acoger más turistas son las que menos incidencia de casos han tenido en España, algo que ahora las vuelve más vulnerables. 

Madrid deja de ser epicentro

“En comunidades como Baleares o Canarias la inmunidad es muy baja, así que es posible que el foco de la epidemia en España, que hasta ahora ha sido Madrid, se deslocalice a otras regiones”, vaticina Padilla. “No me extrañaría que dentro de un mes estuviéramos hablando de un brote relativamente importante en alguna zona de Mallorca, por ejemplo, y esperemos que tengan la capacidad para controlarlo”, comenta.
Desde mediados de mayo, se ha incrementado notablemente la capacidad de detección y control de brotes, pero, aun así, Sanidad sólo detecta el 20% de los casos de coronavirus que se producen en España, y sólo conoce el origen del 60% de ellos. 

Olvídense del número cero

El autor de Epidemiocracia explica por qué se debe desechar la idea de que vamos “hacia un escenario de ‘contagios cero’” similar al que persiguen países como China. “Hemos renunciado a ese escenario porque probablemente no podíamos permitírnoslo. Como no podemos pasar sin el turismo, tenemos que salir del confinamiento, y como tenemos que abrir, hay que conformarse con tener un cúmulo de casos constante que no va a llegar a ser cero hasta que no haya solución definitiva a la pandemia”, afirma Padilla. 
“La medida más efectiva para que haya una transmisión ligada al turismo es evitar que haya turismo”, zanja. “Pero si tuviera que elegir una medida para la detección precoz y la ‘reducción de daños’, aunque no sea cien por cien efectiva, diría que la de exigir al viajero una PCR negativa en las 48 horas previas a volar, y que sea en origen, no en destino”, propone. Esto, de momento, ha sido descartado por el Ministerio de Sanidad, que sí hará pruebas PCR en caso de que Sanidad Exterior lo estime necesario tras la evaluación general a la que someterá a todo pasajero.

Para Ildefonso Hernández, la cuestión de las pruebas a viajeros es “complicada”. “Se ha discutido bastante, pero por recomendaciones de la UE no se puede obligar a que los viajeros se hagan una PCR antes de volar”, explica. “La alternativa sería hacer una PCR en destino. El problema es que poner a trabajar a los laboratorios de una provincia, con el presupuesto que eso conlleva, para analizar a los miles de viajeros puede ser insostenible, teniendo en cuenta los pocos casos que van a encontrar”, argumenta. Por otro lado, esto tampoco impediría que esos turistas se pudieran contagiar una vez en España.

Reforzar los sistemas de detección y poner a las empresas en alerta

Si tuviera que proponer una medida para abordar de forma responsable la llegada de turistas, Hernández elegiría “reforzar bien los sistemas de detección y tener una capacidad de reacción muy alta para atajar la infección desde el principio”; esto es, contratar a más personal. “No sólo hay que tener la atención primaria y la epidemiología a punto, sino recordar a las empresas que cumplan las medidas de seguridad y prevención, que reporten cualquier alerta”, pide el portavoz de SESPAS. 
CORBIS VIA GETTY IMAGES
Los primeros turistas alemanes llegan al hotel RIU de Mallorca el 15 de junio.
A Javier Padilla también le preocupan “los trabajadores del sector turístico que están de cara al público”. “Son quienes estarán más expuestos, así que espero que sus empleadores les doten de las mejores condiciones de seguridad posibles”, comenta.
“Dado que queremos que haya turismo y queremos que sea seguro, conviene no sólo vigilar la situación epidemiológica, sino invertir en vigilar que las empresas también están cumpliendo las normas para evitar que se produzca la infección”, coincide Hernández. “Eso se traduce luego en acciones como que si un turista se acerca a la recepción del hotel a pedir un paracetamol, el recepcionista le pregunta si ha llamado al médico para consultarle su caso”, ilustra el epidemiólogo. Tan simple y tan útil. 
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