De calcetín, ni su organización legal, ni los volúmenes de euroquicos que se mueven, son racionales.
EL CRACK DEL FÚTBOL
El deporte rey se tambalea
El negocio del fútbol, edificado sobre cimientos artificiales, se pincha mientras la UEFA amenaza con excluir a los clubes morosos
El deporte rey se tambalea.
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Que las deudas sepulten al fútbol no profesional ya no es noticia. Pero sí que los equipos de primera y segunda división se ahoguen. La 'liga de las estrellas' se tambalea porque sus cimientos económicos son artificiales. Hace lustros que los ingresos por las entradas no cubren los gastos. El estallido de la burbuja inmobiliaria puso fin a las recalificaciones y operación especulativas con los estadios. El negocio televisivo, acaparado por el Real Madrid y el Barcelona, ha dejado de ser el maná. La publicidad, otro de los recursos habituales del deporte del balompié, ha caído en picado. El balón sigue rodando jornada tras jornada, pero empieza a desinflarse.
El fútbol reclama ayuda urgente, pero el Gobierno no contempla «de ninguna de las maneras» un plan de saneamiento pagado por los contribuyentes. «En la situación en la que estamos no es oportuna esa propuesta, sería de locos», sentencia un alto responsable deportivo gubernamental.
También parece descartada la posibilidad de que las sociedades anónimas deportivas se conviertan de nuevo en clubes, como reclaman los pequeños accionistas del fútbol profesional, cuyo pasivo asciende a 3.300 millones de euros, según un exhaustivo informe realizado por la Universidad de Barcelona. Los clubes de Primera, Segunda y Segunda B adeudan a Hacienda 627 millones, y a la Seguridad Social, casi cinco más.
Los números son contundentes. La Liga de Fútbol Profesional (LFP) asegura que «los datos son erróneos, el 90% de esa deuda está aplazada y garantizada». Pero la realidad dice que ya son ocho los clubes en concurso de acreedores -Las Palmas, Sporting, Alavés, Celta, Real Sociedad, Levante, Málaga y Murcia-, y que al menos otros seis, la mayoría de la máxima categoría, se encuentran con graves dificultades financieras: Valencia, Zaragoza, Racing, Mallorca, Deportivo y Athletic.
Son contados los clubes que se salvan. «Excepto por el Madrid y el Barça, que están en otra liga, no apostaría por el futuro de casi ninguno. Quizás por el Sevilla, el Recreativo, el Nàstic, Osasuna...», asegura el profesor José María Gay de Liébana, autor del estudio 'Fútbol & Finanzas'.
El Comité de Licencias de la UEFA amenaza con impedir participar en competiciones europeas a los clubes que no estén saneados. «Entonces sí será para preocuparse», advierte Gay de Liébana.
Una comisión del Congreso estudia ya la modificación la obsoleta Ley del Deporte de 1990 y el fútbol profesional. De cara a esa reforma, el Gobierno maniobra para impedir que los clubes que tienen deudas con sus futbolistas eviten el descenso al acudir a la antigua suspensión de pagos. «Si eso ocurriese, nos cargaríamos a clubes históricos», advierte el vicepresidente de la LFP, Javier Tebas.
Desmadre
En 1995, la presión social evitó el descenso de categoría del Celta y el Sevilla. Y nadie duda de que el apoyo de las instituciones lo impediría también en el caso de aquellos clubes cuya permanencia en la élite deportiva trasciende fronteras. «¡Pues no se puede hacer una tortilla sin romper los huevos! Hay que exigir responsabilidades, caiga quien caiga. Si los políticos no se atreven a legislar para que los clubes morosos puedan bajar de categoría, se les va a caer todo encima», aventura José Ángel Zalba, que al frente del Zaragoza fue el presidente más joven de la historia, y que ahora lidera la Federación de Accionistas y Socios del Fútbol Español (FASFE).
Este organismo privado propugna un cambio en la legislación mercantil y deportiva, «que se cumpla la ley de sociedades anónimas a rajatabla», y regresar al modelo de club deportivo «con un control económico».
El profesor Gay de Liébana subraya que «a los clubes no les interesa controlarse a sí mismos». «El fútbol, donde existe un desorden que llega a desmadre, está pagando el agotamiento inmobiliario y la torpeza de tres o cuatro señores que se han hecho con el capital de un club y lo manejan a su antojo, sin responsabilidad», añade.
Las acusaciones se dirigen, sobre todo, a los responsables de equipos que «han sido castigados por el pelotazo inmobiliario, a los que la crisis se les ha echado encima, a los que han recalificado terrenos que ahora no pueden colocar pero que ya han hecho el mal», señala Zalba.
«Parece que los directivos somos unos manirrotos y un desastre; puede haber un problema de gestión, pero es minoritario», se defiende Tebas, que explica como ejemplo que una de las entidades asfixiadas, el Valencia, que ya ni siquiera paga a sus futbolistas, «tiene un problema puntual de tesorería que podrá subsanar». Y denuncia que se está creando alarma sin fundamento, «con una evidente falta de rigor».
«Algún club puede tener problemas por recalificaciones, corrupciones o cobros de comisiones que hay que extirpar del fútbol, pero ¿por qué todos los clubes que han acudido a concurso de acreedores son de Segunda?», se pregunta Tebas, que olvida al Málaga y al Sporting. «Porque en esta categoría existe una gran diferencia de ingresos, casi diez veces menores que los de Primera», se responde.
«En Valencia, el concurso de acreedores está cerca; el Athletic técnicamente está en quiebra, y el Atlético de Madrid, con muchos activos 'tóxicos', mucho crédito fiscal y ahora un proyecto inmobiliario, lleva demasiado tiempo sin ganar dinero», subraya Gay de Liébana.
«Yo he presidido al Zaragoza en Primera y en Segunda y, aunque es cierto que hay una importante diferencia de ingresos, el problema es la administración; es antinatura que las empresas vivan de forma artificial», insiste Zalba.
Límite salarial
Los clubes de Primera se gastaron en la temporada 2006-2007, según los últimos datos depositados en el Registro Mercantil, casi 1.384 millones de euros, mientras que ingresaron 1.272, lo que significa un rendimiento de explotación negativo de 112 millones. Sólo el Real Madrid -el club más rico del mundo-, Barcelona, Espanyol, Osasuna y Betis saldaron en positivo sus resultados de explotación.
En última campaña 2007-08 la inversión en fichajes se redujo a la mitad, de 540 a 265 millones de euros. La UEFA vuelve a plantear la necesidad de imponer un límite salarial a los futbolistas. «Es precisa una moderación de salarios, porque los clubes normalmente son derrochadores. Debe de haber una disciplina con el gasto», apunta Gay de Liébana, que teme «alguna ayudita de 'papá Estado' al fútbol, algún préstamo que nunca se devolverá».
Los pequeños accionistas también denuncian que «se está tirando dinero en el fútbol», pero su presidente insiste en que «no se puede ayudar a las sociedades anónimas deportivas» y está convencido de que «no se permitirá hacer ningún desmán con el dinero público».
La Liga asegura que tampoco es partidaria de un nuevo plan de saneamiento. «No lo pedimos, aunque costaría muchísimo menos que para otro sector», afirma el vicepresidente de la patronal. Sin embargo, los clubes sí lamentan «que la banca no da créditos y no se puede insistir ni presionar más a las entidades financieras». «Aquí hace falta un debate muy profesional, y espero que nuestros parlamentarios entiendan el problema», concluye.
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