Nos tememos que su verdadero pufo inmobiliario, sobrevaloraciónes+mora, sea insostenible.
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Semana negra de la banca española
La banca española ha sufrido la peor semana del año y medio que llevamos de crisis, que ya es decir. Standard & Poor's ha rebajado masivamente la calificación crediticia o las perspectivas de las principales entidades, el seguro contra riesgo de impago (CDS) ha marcado máximos históricos en todos los casos, dos firmas de análisis tan importantes como Goldman Sachs y JP Morgan han rebajado sus previsiones para el sector y, como consecuencia de todo ello, los bancos cotizados han sufrido un nuevo batacazo en bolsa.
Todos ellos han perdido los mínimos de 2009 y han caído a su nivel más bajo en muchos años. Especialmente grave es el caso de BBVA, que ha perdido el nivel psicológico de los 5 euros y se encuentra en mínimos desde 1997 tras sufrir un desplome del 18,82% en la semana. El banco vasco acumula una pérdida del 74,6% desde máximos históricos. Santander también ha sufrido un derrumbe del 15,51%, aunque todavía conserva los mínimos de 2002, el suelo de la última tendencia bajista.
La banca mediana no se ha quedado muy lejos: Popular se ha derrumbado el 11,64% en la semana, Banesto ha caído el 9,82%, Sabadell el 9,5%. Bankinter sigue siendo el único que mantiene el tipo en medio del temporal, ya que ha bajado menos del 1% en la semana ante las expectativas de que Crédit Agricole sigue incrementando su participación en el banco.
Ante este ataque por tierra, mar y aire, las opiniones se dividen en dos grupos: los que consideran que la banca española es víctima de una especie de conspiración internacional por parte de instituciones que se encuentran en una situación bastante peor que la de las entidades españolas -y que incluso pretenden forzar su caída y ganar con las posiciones bajistas de sus hedge funds, que se están disparando-; y aquellos para los que todo esto confirma que el "sistema financiero más solvente del mundo" (Zapatero dixit) no es tan solvente como nos decían ni tampoco es invulnerable a la crisis internacional. Ni mucho menos a la crisis propiamente española: la inmobiliaria.
Un escenario para echarse a temblar
Lo cierto es que los informes en que se basan las rebajas de rating o de recomendación bursátil pintan un escenario apocalíptico para nuestra banca: una crisis mucho más larga de lo previsto, una subida de la morosidad tal que obligará a todo el mundo a ampliar capital, caída de beneficios generalizada e incluso pérdidas, supresión del dividendo, problemas para obtener financiación y continuidad de la caída en bolsa.
Goldman, JP Morgan y S&P no esperan el inicio de la recuperación hasta dentro de dos años como mínimo, e incluso piensan que puede demorarse hasta tres. Eso significa que, aunque los niveles de provisiones genéricas -el colchón del que presumen bancos y cajas para asegurar que la crisis no les afecta- y de capital actuales serían suficientes para aguantar la recesión de 2009, se agotarán el próximo año y las entidades tendrán que tomar medidas para reponerlos. Y eso, siempre que los bancos no repartan dividendo o lo hagan en acciones; si siguen pagando en dinero, el capital se agotará mucho antes.
Todas estas firmas señalan al vertiginoso aumento del paro como el verdadero quid de la cuestión, porque provocará una subida de la morosidad que JP Morgan cifra en el 7,7%. Esta entidad estima que, por cada 15 puntos básicos que aumentan las provisiones por culpa de la morosidad, el core capital baja hasta 17. De ahí la necesidad de nuevo capital, que tendrá que ser inevitablemente público si las entidades no consiguen captarlo en el mercado.
Especialmente dolorosa será la mora del sector inmobiliario, a la que nadie es capaz de poner techo y que puede dispararse si hay otro "evento", es decir, la quiebra de otra gran inmobiliaria como Martinsa. Como es sabido, hay varias en el disparadero; Nozar es la que está más cerca, con la decisión sobre el concurso de acreedores en manos del juzgado.
La tasa de morosidad no es fiable
Además, los analistas han dejado de confiar en la tasa de morosidad que publican las entidades porque no recoge buena parte de la verdadera mora. Así, han acuñado el término 'non performing assets' (NPA), que incluye suma de la morosidad y de los inmuebles adquiridos por las entidades antes de que entren en mora; activos que pueden llegar a los 10.000 millones al cierre de 2008 para el conjunto del sistema y para los que el Banco de España pretendía exigir una provisión del 30% de su valor, que finalmente se quedó en el 10% para no poner a ninguna entidad en peligro. Goldman añade a este concepto todo el crédito promotor, y lo engloba en la rúbrica "activos vulnerables".
En general, la percepción de la banca mediana es bastante peor que la de la grande, porque las entidades puramente nacionales no tienen escapatoria de la crisis. Dentro de los bancos cotizados, los que menos gustan a los analistas son Popular y Sabadell por su exposición al sector inmobiliario. Y en conjunto, Caja Madrid es señalada como la entidad más vulnerable por S&P, que incluso menciona la posibilidad de que tenga que ser rescatada por el Estado.
Ahora bien, eso no significa que los dos grandes estén a salvo. Tal como señala la agencia al poner el rating de ambos en perspectiva negativa, existen otras amenazas muy serias que se ciernen sobre ellos, como la recesión de los países emergentes a los que tienen exposición (en especial en el caso de México, de donde proviene casi la mitad de los ingresos del banco de Francisco González) o la difícil digestión de las numerosas adquisiciones realizadas por Botín en el último año en un escenario como el actual. A su favor, tienen la calidad de su gestión, el control de costes y su sólida posición en sus principales mercados.
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