miércoles, 10 de julio de 2013

Villa fuera de sitio...

Villa, un hombre infeliz


Creo que Villa solo pudo ser feliz un año en Barcelona, los otros dos se convirtieron en un suplicio físico, mental y deportivo. Había llegado un año tarde a su cita con el Barça por la tozudez de los dirigentes del Valencia, el sitio que ocupó Ibrahimovic estaba reservado para David en el Pep Team.Se vistió de azulgrana para ganar títulos y el primer año superó cualquier previsión optimista: Supercopa de España, Liga y Champions, otra vez Supercopa de España y Europa. Además fue el protagonista de dos de los partidos más importantes de aquella época cuando el Barça lo ganaba todo. Sus dos goles al Real Madrid de Mourinho (5-0) aquella noche de noviembre en el Camp Nou le brindaron la oportunidad de conocer el cariño de una afición que se había puesto a sus pies. Sin duda el más importante de su carrera como azulgrana lo marcaría en Wembley, en la final frente al Manchester United, era el tercer gol y hasta Messi se arrodillo en el área para festejar el tanto que significaba ganar la Champions. Difícil de olvidar para el Guaje aquella temporada 2010-2011 donde anotó 23 goles, más los 5 de la selección.
Aquella delantera Pedro, Messi y Villa es con seguridad una de las mejores que ha tenido el Barcelonaen las últimas décadas y el salto de calidad para David fue espectacular. Por fin había conseguido lo que tantos años había perseguido. El éxito tenía continuidad porque venía de haber ganado la Copa del Mundo en Sudáfrica con España, siendo el máximo goleador de la selección y las puertas se le habían abierto de par en par para confirmar su calidad como futbolista. Era feliz en Barcelona, se había comprado un piso en la zona alta de la ciudad, la gente le adoraba, sus compañeros le habían integrado en el grupo como uno más, disfrutaba de su familia y la vida le sonreía. Por desgracia para él todo cambio aquel 15 de diciembre de 2011 en Japón cuando se rompió la tibia de la pierna izquierda. Era la primera lesión del delantero asturiano con el FC Barcelona. Hasta ese momento no se había perdido un solo partido por una baja médica. El viaje de regreso a Barcelona, acompañado del doctor Pruna y de Manuel Estiarte, para ser operado de urgencia fue el principio de la oscuridad para el jugador.
Villa preguntó en varias ocasiones si podría volver a jugar, tenía sus dudas. La intervención según el doctor Ramón Cugat y su equipo había sido un éxito, se le había practicado una osteosíntesis con clavo endomedular y en cinco meses estaría en disposición de volver a entrenar. No llegó a la Eurocopa de 2012 y con su demostrada honradez profesional le dijo a Del Bosque que no podía. La temporada 2012-2013 se le hizo muy larga al asturiano, la marcha de Guardiola y las dudas del equipo técnico, que buscaba cualquier justificación para no alinearlo, le transportaron a un estado de insatisfacción desconocido. Sus compañeros de vestuario le convencieron para que se quedará en Barcelona mientras el contemplaba una oferta sería de 12 millones del Arsenal. Era alargar la agonía, el sufrimiento y la angustia. David Villa era un hombre triste, infeliz.
Dicen sus amigos y sus conocidos que el Guaje es un hombre con suerte, un tipo tocado por una varita mágica. Parece que algo hay de cierto porque el fichaje por el Atlético de Madrid le va a permitir recobrar todo aquello que estaba en entredicho: el protagonismo en el campo, su olfato goleador, la ilusión por seguir amando este deporte y la posibilidad de estar en Brasil en 2014. Al margen de las cifras económicas, de los pactos entre clubes y de todo aquello que no es fútbol hoy empieza una nueva vida de David Villa, el jugador que superó al mítico Raúl como máximo goleador de nuestra selección. Gritemos con fuerza que David Villa ha vuelto, se va a comer el mundo y volverá a ser un hombre feliz.

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