jueves, 26 de junio de 2014

Un Nadal más....verde.


Nadal necesita en Wimbledon

 el 'autómata' que le hizo

invencible en París

Rafa Nadal vuelve a pasear de blanco impoluto por el All England Club… y a ganar. La victoria llegó después de sufrir ante Martin Klizan, algo de lo que no pudo presumir el año pasado cuando abandonó un Grand Slam en la primera ronda por primera vez en su excelsa carrera. Steve Darcis fue su verdugo en 2013 y Lukas Rosol en 2012. Dos años después de aquel 28 de junio, Rafa Nadal y el checo se vuelven a cruzar en la segunda ronda de Wimbledon. “El tenis es un deporte de respeto a tu rival. Ahí lo digo todo. Ahí acabo”. El número uno del mundo no parece tener sed de venganza, es más, a principios de este año ya derrotó a Rosol en Doha. Aun así, es inevitable que los recuerdos golpeen al tenista mallorquín mientras su rival coloca toda la presión en su lado de la cancha: “Es Nadal el que tiene que ganar, yo no tengo nada que perder”.
Echando la vista atrás, aquella derrota ante Lukas Rosol fue el detonante desiete meses alejado del tenis. Rafa Nadal abandonaba el All England Club… y el tenis. Sus rodillas le impidieron empuñar la raqueta durante un tiempo en el que hubo tiempo hasta para retirarle. El actual número uno volvió y protagonizó uno de los regresos más espectaculares y exitosos de la historia del tenis. La caída fue dura ante un rival conocido por su juego descarado y su ‘espectáculo’ sobre la pista. Aquel 28 de junio no paró de gesticular cuando le tocaba restar, llegó a chocar su hombro con el de Nadal y éste llegó a quejarse del árbitro, pero no quiso desvelar los motivos por si alguien pensaba que estaba justificando su tropiezo. Fue un mazazo para Rafa y “un milagro” para Rosol que aseguraba que “todo era perfecto;  mi mente estaba clara y cuando estoy así no se me gana fácilmente”.


Una distancia de 98 puestos en la Clasificación ATP no fueron impedimento: el número cien acabó con el dos. Y ahora el checo cree que puede “dar la sorpresa otra vez. Quiero imponer mi estilo y cuanto más breves sean las jugadas, mejor para mí”. Eso sí, Lukas Rosol perdió en la siguiente ronda frente a Kohlschreiber y desde entonces, sólo ha ganado tres partidos en torneos del Grand Slam. A esto hay que añadir la Copa Davis que alzó en 2012 y el torneo que conquistó en Bucarest el año pasado, el primer título ATP de su carrera. Algo que no le resta confianza: “Nadal es el rey de la tierra batida, pero es más vulnerable en otras superficies, especialmente en la hierba. Si quieres ganar a una gran estrella en un torneo del Grand Slam, las primeras rondas son mejores”.
Rafa es consciente de ello porque considera que Wimbledon “es el torneo más peligroso del año. Cuando llego a Roland Garros ya he jugado un mes en cancha de tierra batida así que puedo imaginarme más o menos cómo voy a jugar. Aquí el cambio es muy fuerte. Especialmente al principio del torneo, cuando las canchas son un poco más rápidas”. A principios de junio, Nadal demostró, una vez más, por qué es el amo y señor de la arcilla parisina. El número uno del mundo comentaba que en el All England Club se ve obligado aajustar sus movimientos, el ritmo, fijarse en los lugares correctos en los que debe servir… al contrario que en París donde “todo es automático, no tengo que pensar qué tengo que hacer. Debo encontrar esos automatismos necesarios para estar seguro en cualquier superficie”. Rafa Nadal necesita en Wimbledon el ‘autómata’ que le ha hecho casi invencible en París.
Y todo esto teniendo en cuenta que en los últimos años no ha disputado muchos partidos de hierba, algo que afecta tanto al ritmo como a la confianza del jugador. Así lo aseguraba Rafa que destacaba un factor clave en él: “Mentalmente me he encontrado con ilusión y ganas. En los dos últimos años no había estado con esa mentalidad porque me veía incapacitado físicamente”. Las sensaciones invitan a un moderado optimismo, algo que se desprende de las declaraciones de Toni Nadal: “Llega con una energía diferente, con otra actitud”.
El entrenador mallorquín destacó que su sobrino está “mucho mejor” de los problemas de espalda que volvió a acusar en Roland Garros y cree que “puede hacer un muy buen torneo. No es fácil jugar aquí en hierba y menos para Rafa porque no tiene el mejor servicio y éste es básico; tenemos que intentar hacerlo un poco mejor, sobre todo en el segundo. Es difícil tratar de jugar con mucha intensidad. A medida que pasan los minutos se va adaptando a la velocidad de la pista. Rafa lleva muy pocos partidos en los últimos años en hierba y eso se nota”. Finalmente aseguró que repetir rival y ronda no afectará al juego del número uno del mundo: “Es suficientemente bueno para hacer su juego sin depender de si es Rosol o cualquier otro rival. Tampoco es una gran motivación volver a jugar contra él, la motivación es el torneo”.

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