El aparte que acabó con 24 años del PP
Somos Oviedo ofreció a Wenceslao López la alcaldía una vez dentro del salón de plenos // Así se fraguó en segundos el pacto con más suspense de la región
DOMINGO 14 DE JUNIO DE 2015
Pocos se dieron cuenta del aparte que en un abarrotado salón de plenos hicieron Wenceslao López, Roberto Sánchez Ramos, Ana Taboada y Rubén Rosón. Aunque esos segundos pasaron desapercibidos fueron, en realidad, los más determinantes de dos semanas de intensas reuniones. Si la escena hubiera formado parte de una película, habría sido el clímax. Taboada y Rosón habían llegado los últimos. El resto de la corporación entrante ya esperaba a Somos. Su retraso tenía una explicación que se desvelaría pronto. Somos Oviedo iba renunciar a la alcaldía a cambio de que el pacto de la izquierda fructificara y desalojara al PP tras 24 años de gobierno. La noticia cogió a contrapié al PP, al público e, incluso, a algún jefe de prensa que juraba y perjuraba que media hora antes no había nada de nada. Sea como fuere, esos cuatro actores sellaron verbalmente, ocultos a plena vista, el acuerdo en un salón de plenos preparado para revalidar un Gobierno del PP.
El momento clave se produjo ya dentro del ayuntamiento pero el desencadenante había tenido lugar horas antes. IU, Somos y PSOE se sentaron por la mañana a la misma mesa, conscientes de que estaban en un callejón sin salida. La Federación Socialista Asturiana no había autorizado a Wenceslao López a votar un tripartito con Ana Taboada a la cabeza. La correlación de fuerzas estaba clara. Los seis concejales de Somos les refrendaban para querer ocupar el sillón de la alcaldía. “Todo esto nos situó ante el precipicio. Íbamos a darle otra vez el Gobierno al PP”, explicó Rivi.
Las primeras pistas
El encuentro terminó sin ningún tipo de acuerdo pero con la sensación generalizada de que algo había que hacer. Aunque nadie se esperaba el giro final del guion escrito por Somos, hubo algunas pistas. Podemos, principal aval de Somos, convocó de forma urgente una rueda de prensa dos horas antes del pleno para luego desconvocarla. Además, al inicio de la sesión, su candidato al Principado, Emilio León, lanza dos tuits sospechosos, en los que decía que “Las ciudades no son cromos. La gente decente antes que los partidos. Lo estamos demostrando @PodemosAsturies” y “Algunos tenemos altura de miras. Otros ven tan lejos como tengan la chequera. @PodemosAsturies@javier_asturias”.
Cómo los seis concejales de Somos se conjuraron para ceder la alcaldía al PSOE será algo que ellos tendrán que contar más adelante. Pero sí adelantaron que, tras hablarlo, acordaron que tenían que subir Oviedo a las mareas ciudadanas y no permitir cuatro años más de gobiernos del PP a través de Agustín Iglesias Caunedo. Con ese mensaje llegaron a ese salón de plenos abarrotado y con los termómetros disparados.
La primera pista de que algo había pasado la dio Rivi en su intervención. Primero había tomado la palabra el número uno de Ciudadanos, Luis Pacho, que presentó su candidatura y explicó que había decidido inmiscuirse en la militancia partidista “cansado de que otros hicieran política” por él. Pacho defendió a Ciudadanos como una formación independiente que ni es marca blanca de unos ni muleta de otros.
Su discurso pronto pasó a un segundo plano. El portavoz de IU fue directamente al grano y anunció que votaría por Wenceslao López como alcalde. Estas palabras descolocaron al auditorio. Sorpresa en las caras de concejales, del público y de los periodistas hacinados en el salón. Algo había pasado pero nadie confirmaba de qué se trataba. El resto de su intervención apuntaló esta idea: Oviedo no es un cambio de cromos, aquí se decide la política de la ciudad, un pacto contra la pobreza y la desigualdad.
Más giros en el guion
El siguiente en intervenir fue Wenceslao López que, al estilo de un buen guionista hollywoodiense, supo mantener la tensión. Aseguró que era un día que iba a quedar grabado en las vidas de todos los presentes. Desarrolló una idea global de hacer en Oviedo una política más democrática y participativa, de convertirla en una ciudad más amigable. Había recogido el encargo de los ovetenses de acabar con un mal gobierno de 24 años, para lo que había que unir tres proyectos de tres formaciones diferentes que querían poner el ayuntamiento al servicio de las personas. Terminó reconociendo la generosidad de Somos.
Parecía, por tanto, que el pacto estaba hecho. Pero como en toda buena película de suspense hubo un susto final. Taboada anunció que presentaba su candidatura. Caras desencajadas y cejas arqueadas. El público busca una explicación. ¿Pero entonces había o no había pacto? La candidata de Somos tampoco lo aclaró en su intervención. “Era necesario hacer caso a las mareas ciudadanas y decidir un castigo a la corrupción”, aseguró. Habló del deber de conseguir el cambio que tenía entre manos, de transformar la ciudad, de que su primera decisión sería abrir los comedores escolares este verano para que ningún niño pase hambre, de crear un fondo energético, de generar una maquinaria de guerra contra el desempleo, de cancelar obras innecesarias y revisar acuerdos adoptados por el Gobierno en funciones del PP… Intervenía en clave de Gobierno pero sin desvelar la solución.
El desenalce, en la votación
La votación fue el auténtico desenlace. Somos Oviedo presentó candidatura pero no se votó. Sus seis concejales, junto con los cinco del PSOE y los tres de IU respaldaron a Wenceslao López, el hombre más fotografiado del día, el mismo al que la plaza recibió con pitos y terminó vitoreando desde el balcón hombro con hombro con Taboada. En el interior Roberto Sánchez Ramos conversaba con el último alcalde socialista antes de los 24 años del PP, Antonio Masip que --curioso giro de la historia—fue rival de Wenceslao López en 1983 y en las primarias del otoño.
“Antes que socialista, soy demócrata. Estoy dispuesto a romper con mi partido por mis principios”. Las palabras del ya alcalde socialista resonaron en la sala. Pero, ¿qué piensa de todo esto la FSA? Interrogado por los medios, al término de la sesión, prefirió guardar silencio. El último giro al guion de Somos Oviedo le obligó a actuar con premura y decisión, pero no aclaró si, al menos, tuvo tiempo de enviar algún mensaje a la dirección del partido antes de recoger el bastón de mando de la ciudad. También la FSA ha preferido guardar silencio, aunque su secretario general, Javier Fernández, se ha felicitado por el resultado a través de las redes sociales.



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