martes, 10 de marzo de 2009

Será una cita obligada.

El mejor escultor español de la Historia.


ARTE | Retrospectiva de Julio González en el Reina Sofía

Está considerado el padre de la escultura moderna en hierro
La muestra reúne 200 obras procedentes de lugares de todo el mundo
Elena Mengual | Madrid

Una gran retrospectiva saldará la deuda pendiente con Julio González, "el hombre que manipulaba los metales como la mantequilla", según lo definió el propio Picasso. Considerado el padre de la escultura moderna en hierro, el Reina Sofía dedica una antológica al artista barcelonés que renovó la escultura del XX.

La muestra, que podrá visitarse del 11 de marzo al 1 de junio, reúne 200 obras, entre ellas, esculturas de hierro, bronces forjados, dibujos, pinturas, piezas de arte decorativas y joyas, así como cartas, textos, manuscritos y otros documentos de la época vinculados al artista.

Cabeza llamada 'El Túnel'.
A pesar de ser, junto a Giacometti y Brancussi, uno de los tres grandes de la escultura del siglo XX, Julio González era un gran desconocido. La noticia de su muerte, en Francia en 1942, pasó inadvertida para la prensa española, y es que en vida expuso en su tierra escasas veces. Por eso el director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, considera esta muestra tan importante como "irrepetible", dada la fragilidad de buena parte de la obra.

De hecho, 'La Montserrat', obra que expuso en la Exposición Internacional de París de 1937, no está presente en la retrospectiva por los problemas que podría conllevar su traslado. Sí está, no obstante, 'Mujer ante el espejo', su otra obra capital y plasmación de la evolución de su lenguaje, lleno de rigor, imaginación y sensibilidad, hacia el cubismo.

González ejemplifica como pocos el paso de la modernidad a la vanguardia. Pintor en su juventud, abandonó su vocación para explorar las posibilidades de la escultura, ya cuando contaba 50 años. Partía no obstante con ventaja, pues conocía los entresijos de la manipulación del metal, ya que procedía de una familia de orfebres.

La influencia de Picasso

Su relación con Picasso, al que conoció en 1928, marcó un punto de inflexión en su carrera: pasó de ser un artista marcado por el modernismo, a un escultor absolutamente moderno e innovador. González y Picasso se complementaban. El primero aportaba al malagueño el conocimiento del oficio y las técnicas.

'Cabeza de ángulos limpios', 1936.
Cuentan que Picasso le consultó en una ocasión cómo resolver las soldaduras. Picasso, por su parte, transmitió a González la fuerza creativa. De ahí que plasme, como pocos, la tensión ente modernidad y vanguardia.

La muestra, organizada cronológicamente, permite observar esta evolución. Desde sus trabajos como orfebre y sus lienzos como pintor, a sus esculturas filiformes y sinuosas, en las que paulatinamente fue incorporando el vacío. "Dibujar el espacio", como González decía, algo que lo llevó a alejarse de los planteamientos tradicionales de la simetría y que ha influido de forma radical en artistas como Eduardo Chillida.

Las obras proceden del MoMa de Nueva York, del Pompidou de París, del IVAM de Valencia, el MNAC de Barcelona, de museos de Estocolmo, Stutgard, Zúrich, Filadelfia, Grenoble..., así como de colecciones privadas, y han sido dispuestas en la tercera planta del museo, cuya luz permite advertir todos los matices de una colección compleja.

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