lunes, 24 de octubre de 2011

Manualillos para una crísis ( 2 )


Recaida del Ladrillo?

Ana Sánchez Arjona

Punto muerto y previsión de posible

recaída. Así definen los expertos la

situación del sector inmobiliario, al

borde de una segunda recesión cuando

aun no se ha recuperado del estallido

de la burbuja que lo ha dejado

en dique seco. “Una segunda recesión,

una cuarta, una tercera..... El

sector, que lleva así desde 2007 y está

en estos momentos en una situación

de ‘iniciación cero’ desde hace ya dos

años”, nos dice Ángel Berge, consejero

delegado de Analistas Financieros

Internacionales, AFI, en relación

a los visados de nuevas viviendas

situados en cifras que rozan la parálisis.

Es más, las previsiones apunta

que la compraventa de viviendas terminará

2011 en mínimos históricos,

por debajo de las 150.000 unidades,

si se tiene en cuenta el dato publicado

recientemente por el INE, la caída

en la concesión de hipotecas del 40%

y en viviendas iniciadas del 24%, lo

que “constata que se está entrando

en depresión”, tal y como ha calificado

Pedro Pérez, secretario general

del G-14. “No hay precedentes de

otras situaciones anteriores con cifras

similares en el sector que va camino

de perder, este mismo año, otros

250.000 puestos de trabajo”. Una de

las fuentes consultadas abunda en

estos pronósticos. “El sector de construcción

y sobre todo residencial, tiene

una capacidad de destruir empleos

y de crearlos brutal. No sólo empleos

directos sino los indirectos por lo

que volverá a haber un pico de pérdida

de puestos de trabajo este año”.

La crisis del sector del ladrillo se

retroalimenta con las malas perspectivas

económicas, el deterioro de la

capacidad adquisitiva de los españoles

después de años de crisis, el desempleo

en más del 20% y unas entidades

financieras que no se deciden

a abrir el grifo del crédito.

Los expertos coinciden en que la

solución a corto plazo pasa por una

inevitable rebaja de los precios; y eso

que, según datos oficiales, las cifras

ya recogen un descenso del 25% de

media con respecto al punto álgido

de la burbuja inmobiliaria, en 2007.

Según el informe trimestral de la eurozona

sobre el sector publicado el

pasado 10 de octubre en Bruselas, la

vivienda en España subió un 155%

con el boom y solo ha caído un 22%

desde el comienzo de la crisis. Se trata,

por lo tanto, de un ajuste que no

se llegó a materializar del todo por lo

que el drenaje de inmuebles sin vender,

aproximadamente compuesto

por 700.000 viviendas, solo es posible

con un recorte adicional de entre

el 35 y el 45% en la valoración de los

pisos. Se trata de una posición que

difiere respecto a la que ofrece el propio

sector y también el mensaje del

Gobierno. El ministro de Fomento,

José Blanco, señalaba en la reciente

convocatoria del Salón Inmobiliario

Internacional de Madrid que el sector

de la vivienda se encuentra en la

“fase final de ajuste de precios”.

Pero, hay que tener en cuenta que

el mercado es heterogéneo. “Yo creo

sinceramente, que en muchas zonas,

sobre todo en las grandes capitales....

todo lo que no es periférico, tanto geográficamente

hablando y también desde

el punto de vista de su interés, ya

está ajustado, muy ajustado”, nos dice

Pedro de Churruca, consejero director

general de Jones Lang LaSalle.

“Hay cosas que seguirán bajando,

seguro, porque hay activos, muchísima

promoción en lugares imposibles,

absurdos, que nunca tenían que

haberse abordado y que puede que

no se coloquen nunca. Pero la mayor

parte de lo que hay en stock ya ha

recortado un buen tramo sus precios”.

Más allá de los precios, el principal

freno a la demanda lo constituyen las

dificultades de financiación, y un crédito

que no fluye. Y, aunque los precios

sigan cayendo si las entidades

no financian, no hay manera de comprar”,

explica en una entrevista a El

Nuevo Lunes, José Manuel Galindo,

presidente de la Asociación de Promotores

Constructores de España

(APCE), quien señala que los promotores

ya han ajustado al máximo sus

márgenes de benéficos.

Ahora es el momento de la banca

y también de las cajas de ahorros.

Y es que la Asociación de Promotores

y Constructores sabe que

las iniciativas para dejar a un lado

las dificultades pasan por cerrar la

reestructuración financiera, puesto

que sin su saneamiento no es

viable que pueda abrirse el grifo del

crédito lo que supondría dar impulso

a la actividad. De esta manera

piden una modificación del sistema

de provisiones y que se reduzcan

aquellas que tengan como

objetivo a productos “económicamente

sostenibles”. Es decir que

se adapte al riesgo de un activo

inmobiliario concreto.

Para inmuebles a precio razonable,

con una buena situación y cuya venta

esté casi al cien por cien garantizada,

la Asociación propone que la

provisión sea más pequeña o incluso

que no tenga porque figurar en el

balance, ya que el riesgo es prácticamente

inexistente.

“No se puede demonizar a un sector

entero porque hay promotores

inmobiliarios que tienen una mezcla

de producto, de cliente, de localización,

de calidades y de precios con

demanda, venta asegurada, pero no

tienen financiación”, añade Ángel Berge.

Habla incluso este experto de la

absoluta necesidad de idear un vehículo

de activos en forma de “bancos

malos” para controlar el stock.

Y es que, a pesar de todo, hay

necesidades de vivienda que están

sin cubrir. “Lo que es cierto es que

hay una demanda latente importante

pero que no tiene capacidad de

compra tanto por falta de financiación

como por la situación laboral de

hoy en día”, señala al respecto Pedro

de Churruca. “Se da la paradoja de

que habiendo muchísimas viviendas

estocadas y sin vender, hay ámbitos

en los que con escasez”, añade el

consejero delegado de AFI.

El responsable de la APCE defiende

que la necesidad de casas a medio

plazo debería estabilizarse en torno

a las 300.000 anuales, aunque esa

cifra no se alcanzará hasta 2015. Esta

producción, a su juicio, podría suponer

la creación de más 600.000

empleos.

Los expertos relación también el

parón del mercado con el proceso

electoral. “La profundidad de la crisis

pone de relieve la imperiosa

necesidad de reactivar al sector”,

señala una de las fuentes. “El

Gobierno que venga tiene que tomar

medidas y drásticas, no me cabe la

menor duda y, de alguna manera el

mercado lo está esperando”, añade

de Churruca.

El máximo responsable del G-14,

Pedro Pérez solicita a los políticos

“que vuelvan la mirada hacia el sector”

porque, a su juicio “España se

habría ahorrado buena parte de la

reestructuración del sector financiero

si se hubiera dado al negocio inmobiliario

todo el apoyo que este demandó

desde el principio”.

La crisis del sector del ladrillo se retroalimenta con las malas

perspectivas económicas, el deterioro de la capacidad adquisitiva

de los españoles después de años de crisis, el desempleo

en más del 20% y unas entidades financieras que

no se deciden a abrir el grifo del crédito. Punto muerto y

posible recaída. Así definen los expertos la situación del

sector, al borde de una segunda recesión cuando aún no se

ha recuperado del estallido de la burbuja que lo ha dejado

en dique seco. Las previsiones apuntan que la compraventa

de inmuebles terminará en 2011 en mínimos históricos.

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