Queda, queda...
11 de Octubre de 2011
Popular y Pastor abren la veda: ¿Cuántos coletazos le quedan al ajuste de la banca?
Sabadell busca pareja de baile y Bankinter estudia un futuro en soledad. La liquidación del FROB, una oportunidad única de comprar saldos, pero ¿quién puede y cómo?
11/10/2011 - 07:49
- JOSÉ JIMÉNEZ
Fusionarse o morir, esta parece ser la consigna que se ha instalado de un día para otro en el sistema financiero español. Con unas prisas inusitadas –dos años parece que no han bastado- el sector apura los últimos sorbos de una copa que ahora sí se está agotando. Quizás por miedo a la recapitalización, quizás por inercia, el ajuste bancario toca a su fin pero aún hay quien no ha dado ni un trago en la fiesta corporativa. El problema es que ya no queda mucho tiempo.
El riesgo más evidente es quedarse sin pareja de baile, algo que no desea Sabadell. El matrimonio de Popular ha convertido a la entidad catalana en un soltero de oro cuyas redes podrían recalar en la CAM pero también en alguna otra caja ahora en manos del estado, como Cataluña Caixa o Unimm. Más complicado lo tiene Bankinter, el otro ilustre soltero que se ha quedado rezagado en el grupo de los medianos. Los expertos ven difícil que a estas alturas pueda encontrar pareja; mucho más fácil sería una solución de fortuna vía ampliación de capital.
Para Guillermo Escribano, analista de Metagestión, es evidente que las operaciones se han acelerado en los últimos meses, si bien no existe una relación directa con los problemas de Grecia y los efectos que han tenido, por ejemplo, sobre Dexia. Pero sí que hay una relación indirecta, y el caso de Pastor lo muestra claramente porque a este banco “se le complicaba mucho el acceso a la financiación y a los mercados de capitales, por lo que sí es posible que haya habido presiones del Banco de España en este sentido” admite Escribano.
A juicio de Rubén Manso, socio director de la consultora Mansolivar, la operación de Pastor y Popular revela que quizás haya podido haber presiones políticas en una transacción que considera tardía y sobre la que el Banco de España “debería de dar explicaciones”. Pero visto cómo ha transcurrido este proceso, este experto considera que si se verán más operaciones corporativas en el sector bancario.
También ha sido un acuerdo que ha pillado al mercado con relativa sorpresa, porque como bien admite José Ramón Iturriaga, gestor de fondos de Abante, el mercado y los bancos interesados estaban esperando antes que nada a ver qué pasaba con la CAM. “Estaban viendo los toros desde la barrera, pero ahora tendrán que tirarse a la arena porque no creo que vayan a dejar pasar esta oportunidad”, sostiene Iturriaga.
Para Nuria Álvarez, analista de Renta 4, resulta evidente que las entidades que se van quedando más rezagadas tienen que ir haciendo los deberes para no quedarse fuera del acceso a la financiación. Al igual que Escribano, esta experta observa que el acceso al dinero se puede complicar para los más pequeños, por lo que no descarta más operaciones. “Popular ha abierto la veda y no sería extraño ver más operaciones a corto y largo plazo. Pero hay que ver cómo te quedas en la foto”, reconoce Álvarez.
Muy pocos con músculo financiero
En el bando de los compradores, los expertos consideran que únicamente cuatro candidatos tienen el músculo financiero suficiente como para intentar una operación, Santander, BBVA, Caixabank y Sabadell. Todos están en la fase final de la subasta por la CAM y los dos grandes, el banco cántabro y el vasco, han sonado incluso para pujar por los activos buenos de Dexia Bélgica, recientemente nacionalizado.
Pero es difícil que vengan noticias desde tierras belgas. “Dexia tiene cierta presencia en España pero es un banco que en principio no le pega a mucho a Santander y BBVA porque hay opciones más interesantes”, recuerda Escribano. Más emocionante se presenta la pugna por la CAM o alguna otra caja en manos del estado, sobre todo después de que la ministra Salgado animara a los banqueros a pujar por el producto nacional. Según Iturriaga, el orden cronológico sería primero la CAM, luego Novocaixagalicia y más tarde las cajas catalanas.
En el bando de los ‘comprables’ tampoco quedan muchas opciones. Escribano explica que quedan, además de Sabadell, Banesto y Bankinter. El banco propiedad de Santander no entra en ninguna quiniela mientras que la entidad que la entidad que dirige María Dolores Dancausa “anda muy justa en requerimientos de capital”. A este respecto, explica el experto de Metagestión, “una operación corporativa es complicada, pero no se puede descartar, por ejemplo, que se termine por ver una ampliación de capital”.
Sobre Bankinter, Nuria Álvarez también considera que es uno de los bancos con ratios de capital más bajos, aunque en compensación, tiene una menor exposición al sector inmobiliario, por lo que tiene más acotado el riesgo. Ahora es cuestión de tamaño pero ¿hasta cuándo va a ser así? Reflexiona la analista de Renta 4, quien considera que la situación en Bankinter no es apremiante, lo que no excluye que pueda verse inmerso en alguna operación. Un tapado de esta experta que también podría entrar en movimientos corporativos es Banco de Valencia.
José Ramón Iturriaga considera que Bankinter va a seguir “más o menos independiente” y que a pesar de sus ratios de capital, la calidad de su balance es mucho mejor que la del resto. Tendría dos novias claras, a su modo de ver, en caso de organizarse una operación corporativa. Credit Agricole, su principal accionistas y Banesto, donde se podría estudiar llegado el caso una posible integración. Pero este experto no apuesta por ninguna de estas dos operaciones.
La cartera industrial de las cajas, un escollo
Un aspecto que no ayuda a que la concentración del sector financiero español termine de cristalizar es la abultada cartera industrial en manos de las cajas. Y es que vender estas participaciones se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para sus gestores.
Una de las razones que podría explicar esta reticencia, como apunta Eduard Saura, socio de la consultora Accuracy, es que los gestores preferirían tenerlas valoradas como ahora que no vender las participaciones por debajo de su precios de contabilización, lo que haría que las cajas perdieran aún más capital.
Hay una cara ‘B’ más práctica que justifica los problemas que tienen las cajas a la hora de vender su cartera industrial, como explican distintas fuentes del mercado. Y es que en los casos donde la caja no tiene una participación mayoritaria, los actuales gestores de la participada pueden vetar la venta porque no quieren “dejar de ser directivos de filiales de cajas”. Es normal, “están viendo cómo en cuanto hay problemas llega el dinero público para solucionarlos; y a la gente siempre le gusta la estabilidad”, admite un broker que prefiere permanecer en el anonimato.
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