Kodak, Leica y República
La prensa en España duró siete años. Muere el día en que nace esta sentencia: “No podía perdurar un sistema que siguiese tolerando la existencia de ese cuarto poder del que se quería hacer una premisa indiscutible… No podía admitirse que el periodismo continuara viviendo al margen del Estado”. Cuando Serrano Suñer dicta la Ley de Prensa en abril de 1938 no ha pasado ni una década del inicio del negocio de la información como un recurso sensacionalista, popular e ilustrado.
Desde 1931 hasta la tajada del cuñadísimo ocurre una “intensa década para elfotoperiodismo, emocionante, sentida, finalmente truncada”. De la veintena de periódicos que se editaban en Madrid en 1936 tan sólo quedaron tres al acabar la contienda en abril de 1939: Abc, Ya, Informaciones. En Barcelona, La Vanguardia. La sentencia de Serrano Suñer continúa, habla de masas de lectores “diariamente envenenados por una prensa sectaria y antinacional”, para justificar la censura y la “conveniencia de dar unas normas al amparo de las cuales el periódico viva en servicio permanente del interés nacional”.
El miedo a la prensa libre hundió la libertad de expresión y acabó con un oficio que se acababa de abrir a las nuevas técnicas de información, gracias al fotoperiodismo. Cuando la letra entraba con sangre, los diarios que apostaban por la ilustración de las noticias recibían el sopapo peyorativo de “periódicos de monos”. Pero la resistencia tenía los días contados porque, como escribiría Torcuato Luca de Tena, en 1924, “la letra con monos entra”. “Son ya contadísimos los diarios que no dan a la información gráfica toda la importancia que en la actualidad tiene”, señaló el creador de Abc y Blanco y Negro.
A la guerra con experiencia
Precisamente, esta última publicación es la pionera de las revistas gráficas y la que marcará tendencia. Si en la primera década del siglo XX Blanco y Negroincluía una media de 40 ilustraciones, en 1925 pasaron a ser más de un centenar de temas diversos. El álbum de la historia española vivía en esos momentos su mayor gloria, en los que la prensa se multiplicaba y los reportajes gráficos eran respetados por su atractivo.
Portada de La Vanguardia, 24 enero de 1937, con foto de Centelles.
Tenemos noticias de aquel intenso periodo por Juan Miguel Sánchez Vigil y María Olivera Zaldua, que publicanFotoperiodismo y República. Prensa y reporteros gráficos 1931-1939 (Cátedra) y vuelven a un terreno muy sembrado y trillado. Pero lo hacen con un objetivo inédito: demostrar que el reportaje ya era un elemento decisivo en la prensa española antes de la guerra civil y no a partir de ella. “Lo cierto es que años antes, sobre todo tras proclamarse la Segunda República, la información gráfica ya era imprescindible en la prensa periódica”, aclaran.
En los años veinte el fotoperiodismo alcanzó un alto nivel de profesionalización, debido a la demanda de un público ávido de información. El 1920, Mundo Gráfico lanzaba 120.000 ejemplares; Nuevo Mundo, 75.000; Blanco y Negro, 100.000. “La Enciclopedia Espasa recoge que en ese año se vendían 325 periódicos en Barcelona”. El impacto de la instantánea había nacido y las nuevas tecnologías eran el motor de esta revolución.
Adiós magnesio, hola Leica
Los tiempos del magnesio habían acabado con la llegada en los años treinta de las cámaras de paso universal Leica y Contax. “La forma de contar estuvo muy unida a la toma de la imagen, muy distinta cuando se comenzaron a utilizar las nuevas máquinas por la facilidad de manejo, su menor peso y tamaño, y la mayor luminosidad de los objetivos. Además, la posibilidad de realizar un mayor número de fotos con un mismo rollo facilitó el reportaje y ello supuso una renovación fundamental que se vio reflejada en las publicaciones”, explican los autores.
De esta manera, en el primer tercio del siglo XX conviven dos generaciones fotográficas muy distintas: la primera, heredera de los modos y maneras decimonónicas, “compuesta por fotógrafos formados en las galerías”. La otra, jóvenes vinculados a la nueva prensa ilustrada, “hechos en la calle”. Ahí estaban apostando por la imagen Ahora, El Día Gráfico, Abc, La Vanguardia, Blanco y Negro, Mundo Gráfico,Estampa, Crónica… con las fotos de reporteros como Alfonso, Brangulí,Centelles, Díaz Casariego, Marín, Campúa, Santos Yubero, los Mayo oPere Català Pic.
“Es el fotógrafo quien posee toda la verdad, y sin disimulo la entrega por entero al público. Podrá el literato, o el periodista, matizar las noticias. La foto, aclara”, sentencia Rafael Ortega Listón a mediados de 1934, en Blanco y Negro. “Todas las declaraciones de cada jefe político son iguales en todas las crisis. Pero repasen ustedes las fotos en las colecciones de los periódicos y observarán cómo sus actitudes son bien diferentes”, añade premonitorio.
Entre los diarios republicanos, Ahora fue el paradigma en la apuesta por la imagen. Dirigido por Luis Montiel Balazat, con Manuel Chaves Nogalescomo subdirector, sus portadas “constituyen un resumen gráfico de la historia de España”. La tirada media del periódico fue de 150.000 ejemplares, con excelentes reportajes gráficos y diseño rompedor, con una sección que era la envidia del resto. “Grandes reportajes de ahora”. El 14 de abril de 1931, las 32 páginas del diario se ilustran con 60 fotografías. El número ayuda a comprender el valor del fotoperiodista en la prensa del momento.
La misión, recién descubierta, es la de informar, pero también ilustrar: “En un principio fue la palabra, pero una vez creado el mundo aún más virtualidad que la palabra tuvo la imagen”, escribe Francisco de Cossío, en Blanco y Negro, el 16 de junio de 1935.
El ensayo Fotoperiodismo y República. Prensa y reporteros gráficos 1931-1939 incluye un extraordinario epígrafe con artículos sobre fotografía de los años precedentes a la guerra civil, donde aparecen anécdotas, intenciones, intuiciones, crónicas del nacimiento del nuevo mundo dominado por la imagen.
La infantería del periodismo
“En todas partes, allí donde esa vida puede tener algún interés gráfico, hay unreporter gráfico, o hay cien reporters gráficos, al acecho de la foto que ha de instruirnos o distraernos… Y esa foto tiene rara vez lugar y hora previamente conocidos… Esa foto puede estar en la ciudad o en el campo, en las rutas del mar o en las del aire, entre la civilización o fuera de ella, en un lugar seguro o en un sitio peligroso, a una hora cómoda del día o a intempestiva hora de la noche…”. La deliciosa ingenuidad de esta pieza de la publicación Crónica, gana en candor con el título (El reporter gráfico ante la instantánea del momento) y la fecha: 29 de junio de 1930. A los pocos años del final de la inocencia.

Como explican sus autores, nada más comenzar la guerra los fotógrafos se convirtieron en figuras clave por su capacidad “para interpretar y presentar la realidad”. Eran autores de la contienda y su visión intervenía en la opinión pública. Por eso, en las primeras semanas de la contienda muchos reporteros fueron incluidos en las listas de sospechosos por sus ideas o por haber publicado en la prensa conservadora; y por eso al finalizar la guerra otros tantos fueron juzgados por haber trabajado con la prensa partidaria del gobierno legítimo.
“Somos la infantería del periodismo” -comentaba Julio Souza, uno de los creadores de la agencia Hermanos Mayo- “porque siempre tenemos que marchar en primera línea; tenemos que ir al lugar y verlo a través del visor de la cámara”. Eran una industria de guerra y desarrollaban su actividad en precario: la adquisición de los productos fue complicada por la escasez de película, papel y líquidos de revelado, pero también por el encarecimiento de los materiales. Una caja de 100 postales (papel fotográfico) pasó de valer 7,5 pesetas en julio de 1936 a 34,8 a junio de 1937.
El álbum de la historia se deshoja. Caen parte de las páginas más importantes. Otras se esconden en tabiques falsos, a la espera de que los tiempos cambien y aquellas pruebas regresen a la vida y al recuerdo. Para no olvidar.
Eusebio Cimorra escribe sobre el frente al recordar sus años como reportero, en Mundo Obrero: “A las primeras páginas ha saltado el nombre de Guadarrama. Y allí hay que largarse con el fotógrafo del periódico. Era uno de los dos hermanos Mayo, uno de tantos combatientes del Kodak y de la Leica que se jugaban el tipo, y muchos lo perdieron, sacando el testimonio de la memoria gráfica para el álbum de la historia”.

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