jueves, 30 de octubre de 2008

Fenómenos culturales,

Picasso y Dalí revolvieron el panorama cultural de su época en todas las direcciones.El Teatro y la ópera entre ellas.

EXPOSICIÓN | PICASSO Y DALÍ EN LA ESCENA
El teatro español que imaginaron dos genios
La muestra reúne trajes, figurines, carteles y decorados diseñados por los artistas



MADRID.- Cuando en julio de 1922, los Ballets Rusos estrenaron en Londres 'El sombrero de tres picos', Picasso había supervisado hasta el maquillaje de los actores. Dos décadas después, Dalí provocaba críticas radicales con un reaccionario montaje de 'Don Juan Tenorio'. La muestra 'Picasso y Dalí en el teatro' ordena al fin sus esfuerzos por renovar la escena modernizando lo español.

La exposición organizada por el Museo Nacional del Teatro y el Gobierno de Castilla-La Mancha recorre las ambiciones teatrales de Pablo Picasso y Salvador Dalí a través de sus diseños para dos obras típicamente españolas: 'Le tricorne' (una adaptación de 1919 de 'El sombrero de tres picos', de Pedro Antonio de Alarcón) y 'Don Juan Tenorio', de 1949.

Trajes, figurines, programas, fotografías, maquetas y carteles de estos montajes se muestran hasta el 12 de enero en el Convento de la Merced, en Ciudad Real, y viajarán a Cuba en el verano de 2009, dentro de la Semana Española en la isla.

De entre el centenar de piezas exhibidas destacan los vestidos originales que lucieron los actores tras pasar por la mente de estos genios, obras de arte que normalmente forman parte del fondo del Museo Nacional del Teatro, en Almagro.

Algunos de los más llamativos son el del torero-arlequín de rojo y gualda o el del dandi colorista con motivos claramente picassianos.

De Dalí, una capa cubierta por hormigas para Don Juan, o el legendario cartel que diseñó para el estreno de esta versión de la obra de Zorrilla en el Teatro María Guerrero.

Es la primera vez que se reúne en una muestra de estas características el legado teatral de ambos artistas. "Buscamos una manera de acercar a dos grandes pintores en dos momentos muy renovadores del teatro: el de las vanguardias, y el de después de la Guerra Civil, cuando Dalí se propuso igualar la escena española a la del resto de Europa", explica Andrés Peláez, director del Museo y comisario de la muestra.

Ambos estarán acompañados por otros autores que encontraron en 'El sombrero de tres picos' y 'Don Juan Tenorio' una fuente de inspiración: Cristóbal Berlanga, con sus diseños masculinos para Antonio 'El Bailarín' o Elio Berhanyer forman parte de la exposición en el espacio dedicado a las consecuencias que el seminal montaje de Picasso tuvo en la danza del siglo XX.


Cartel diseñado por Dalí para el 'Don Juan Tenorio' dirigido por Escobar. (Foto: MNT)
Un nuevo espacio para experimentar
La incursión de estos maestros en las artes escénicas nace del nuevo modo que trajo el siglo XX de construir el teatro, más tendente a la sugerencia que al realismo. Tanto Dalí como Picasso se encontraron en las tablas con un nuevo espacio donde desarrollar su talento y experimentar.

Allí podían plasmar además su propia idea de los clásicos con total libertad: una nueva concepción del folklore patrio, basado en la tradición, pero con la Modernidad con premisa indiscutible. Así, los dos pretendían meter sin complejos a España en la vanguardia del teatro.

El malagueño fue uno de los elegidos por Sergéi Diaghilev, fundador de los Ballets Rusos, para renovar la escena desde esa perspectiva. Aunque ya había colaborado en otra obra ('Parade', de 1917), fue la adaptación de 'El sombrero de tres picos' con música de Manuel de Falla en el teatro Alhambra de Londres, la que mejor le permitió en 1919 conjugar diversas artes: diseñó el telón, el decorado y los trajes de los bailarines, que parecían sacados de alguno de sus cuadros sobre la Comedia del Arte.

Salvador Dalí, que durante su exilio en Estados Unidos había diseñado vestuario y coreografías para varias obras, arriesgó en el teatro María Guerrero de Madrid. En 1949 se estrenaba 'Don Juan Tenorio' bajo la dirección de Luis Escobar.

Ese mismo año trabajó con el director Peter Brook en la ópera 'Salomé', que estrenó en el Covent Garden londinense.

En 1950 y 1964 volvió a su polémico 'Don Juan': el protagonista, con una cresta de gallo; Doña Inés, como paloma en una jaula; esqueletos, pantallas de televisión... fueron una humillación del clásico español para una parte del público. Para el resto fue simplemente una jugada genial. Tanto que en 2003 se recuperó el montaje en el mismo teatro, pero incluyendo los bocetos de Dalí que se habían rechazado para el estreno.

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